Cómo afecta el deporte a los huesos

Son muchas las entradas sobre lesiones óseas relacionadas con el deporte que puedes encontrar en el blog de Ibot. Pero, ¿cómo se pueden intentar prevenir? El exceso de ejercicio o su discontinuidad, la falta de calentamiento previo y la elongación posterior pueden ocasionar lesiones o molestias en huesos y articulaciones. Muchas de esas lesiones se producen practicando algún deporte. Sin embargo, existen deportes que conllevan un mayor o un menor riesgo de lesión.

El nivel de riesgo dependerá del nivel de impacto que tenga el deporte en cuestión. Existen deportes de alto, de medio y de bajo impacto. Algunos ejercicios de alto impacto son el triatlón, maratón, pentatlón, boxeo, taekwondo, fútbol, rugby o hockey, entre otros. Otros, de medio impacto, son algunos como hacer footing, marcha o el tenis.

Por su parte, las actividades de bajo impacto más comunes son caminar, el yoga, el ciclismo o la natación. Éstos últimos, los deportes de bajo impacto, son los mejores ejercicios para los huesos, puesto que incrementan la concentración de calcio y disminuyen las probabilidades de lesión tanto en huesos como en articulaciones.

Recomendaciones en deportes de bajo impacto

Además, cuando hablamos de natación, cabe mencionar que algunos estilos son más “seguros” para los huesos que otros. Por ejemplo, en estilos como el de mariposa o espalda, los pies están juntos continuamente, de forma que no se fuerza demasiado la rodilla. Sin embargo, el estilo de braza requiere girar la rodilla, por lo que existen más probabilidades de dañarla.

En una actividad tan simple como la de caminar puede prevenirse el riesgo de lesión si se realiza en un terreno plano, sin subidas ni bajadas.

Podría decirse que el ciclismo es un deporte muy bueno para la seguridad de los huesos. Sin embargo, siempre existirán más probabilidades de lesión cuando se practique en pendientes que puedan hacer que el ciclista fuerce las rodillas.

Otro factor que puede ser decisivo en una lesión puede ser el calzado con el que se practique el deporte. Debe ser un calzado cómodo, sin plataforma alta y que proteja los tobillos. De este modo, se pueden evitar esguinces en pies y tobillos.

A modo de resumen, es recomendable que las actividades se realicen de forma moderada, sin sobrecargar los músculos ni los huesos o articulaciones. De lo contrario, éstos pueden desgastarse paulatinamente. Esto no quiere decir que no haya que practicar deporte, sino que no debe haber excesos. De hecho, hacer ejercicio fortalece los músculos, lo que beneficia el trabajo de las articulaciones.

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