Una oleada de incendios asola Galicia, Asturias y Portugal

Los fuegos se han cobrado la vida de cuatro personas en España y cuarenta y uno en el país luso

Desesperación, noches interminables, minutos que parecen horas… El noroeste de España y Portugal amanecía el fin de semana acorralado por las llamas. Una devastadora oleada de incendios ha causado la muerte de 42 personas estos días y ha dejado numerosos heridos. Los primeros indicios apuntan que fueron provocados debido a que se prendieron en intervalos de tiempo muy cortos y a la poca distancia que había entre ellos.

Galicia

Galicia despertó el lunes con más de un centenar incendios en las cuatro provincias. En el sur de Ourense y Pontevedra varias aldeas tuvieron que ser desalojadas ya que, al comenzar por la noche, los medios de extinción aéreos no podían actuar sin luz y las llamas avanzaban peligrosamente hacia núcleos de población.

Cuatro personas han fallecido, cinco permanecen ingresadas y una treintena han requerido asistencia. Se decretaron tres días de luto y Rajoy se desplazó hasta Galicia, donde recorrió algunas de las zonas más devastadas por el fuego. El presidente dio instrucciones a la Policía Nacional y la Guardia Civil para que hicieran el “mayor esfuerzo” del que fuera capaces para detener a los incendiarios. También el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, cargó con dureza contra los “responsables” y calificó el suceso de “terrorismo incendiario”. “Toda Galicia llora esta mañana al ver nuestros montes calcinados, pero sobre todo por las pérdidas de las vidas humanas”, aseguró el jefe del Ejecutivo. El ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, quiso igualmente advertir a los que provocaron los incendios en su cuenta de Twitter: “Quienes sean los causantes de esta barbaridad pagarán por poner en riesgo tantas vidas y por destrozar nuestro patrimonio natural”.

La grave incidencia de los incendios obligó a suspender las clases y cerrar centros de día para personas mayores y escuelas infantiles. Afortunadamente, a partir del lunes las lluvias generalizadas y el leve descenso de las temperaturas ha ido facilitando las labores de extinción. Además, gracias a las condiciones meteorológicas favorables, se han extinguido varios fuegos en Lugo, Ourense y A Coruña. Así pues, desde ayer martes, aunque 21 fuegos continúan activos, ninguno amenaza a la población. Según el último parte de la Consellería do Medio Rural de la Xunta de Galicia, se registran 50 incendios forestales entre activos, estabilizados y controlados. No hay datos concretos sobre las tierras calcinadas. Se estiman que han ardido más de 4000 hectáreas, y la consejera de Medio Rural, Ángeles Vázquez, ha avanzado que la superficie quemada durante este fin de semana será “superior” a la del resto del año. La Xunta se centra ahora en ayudar a recuperar las viviendas perdidas y buscar a los culpables de los incendios.

Asturias

En Asturias fueron 32 los incendios forestales registrados durante la noche de domingo a lunes. Durante la madrugada y la mañana del lunes, el viento extendió el humo a buena parte de la región y las llamas alcanzaron las provincias de Oviedo, León, Salamanca y Zamora en Castilla y León y las costas de Cantabria.

Desde ayer, la llegada de las lluvias y la bajada de temperaturas han permitido poner fin a esta oleada de incendios. Controlados, es decir aislados y sin avance, se contabilizan ocho focos. De esta manera, se ha declarado el paso a Situación 0, de vigilancia y seguimiento, el Plan de Incendios Forestales del Principado de Asturias (Infopa) para toda la región. Además, los 23 colegios asturianos que habían suspendido sus clases el lunes han retomado su actividad. Igualmente, la mejora de la situación ha permitido que los vecinos que fueron desalojados de sus casas en Cagas del Narcea regresen a sus hogares.

El número de hectáreas quemada supera las 500 solo en dos incendios, en Ibias y Degaña,. Ésta es la segunda oleada de incendios más grave del año en Asturias, después de la registrada el pasado mes de abril, cuando llegaron a producirse en una sola semana 254 incendios que arrasaron miles de hectáreas. Sólo en los nueve primeros meses de este año se han quemado en el Principado más de 14.000 hectáreas en 1.528 incendios.

Portugal

Desde este domingo, han muerto al menos 41 personas y más de 70 han resultado heridas, 16 de gravedad, en los más de 500 incendios registrados en el centro y norte de Portugal. Según Protección Civil, el domingo fue “el peor día del año en materia de incendios forestales”. Las altas temperaturas y la escasez de lluvias no ayudaron e impulsaron la proliferación de fuegos. Tras una reunión urgente de la Autoridad Nacional de Protección Civil lusa, el primer ministro portugués, António Costa, declaró el lunes el Estado de Catástrofe en todos los distritos ubicados al norte del paso de río Tajo en tierras lusas y tres días de luto. Se supone que la declaración del Estado de Catástrofe facilita la liberación de medios para combatir el fuego, pero el propio primer ministro António Costa reconoció la inexistencia de suficientes bomberos como para responder a todos los incendios activos en Portugal.

El descenso de las temperaturas y la llegada de las precipitaciones ayudaron a los efectivos lusos a terminar de extinguir los últimos fuegos ayer a primera hora de la mañana. Controlada la situación, voces políticas y de la sociedad civil exigen responsabilidades al Gobierno del socialista António Costa y, especialmente, a la ministra de Administración Interna, Constança Urbano de Sousa. En lo que llevamos de año, en Portugal ya se han quemado más de 120.000 hectáreas y han perdido la vida 101 personas. Los incendios de estos días ya están entre los más graves que ha sufrido el país luso en estas últimas décadas. El más cruento de este siglo, sin embargo, se produjo entre el 17 y el 24 de junio de este mismo año en Pedrógao Grande donde fallecieron 64 personas, más de 250 resultaron heridas y se quemaron 46.000 hectáreas.

¿Accidente o intención?

Aunque las Fuerzas de Seguridad tienen constancia de “casos aislados accidentales”, fuentes oficiales de la Guardia Civil de A Coruña han confirmado que, “de manera general”, los incendios fueron intencionados. Apunta que se trata de varias personas que actuaron de forma organizada, al menos en lo relativo al ámbito urbano de Vigo. La estructuración de los focos, la distancia entre unos y otros y su desarrollo evidencian que se ha pretendido causar “el mayor daño posible”. Los focos se prendieran en intervalos muy cortos de tiempo y, además, en lugares muy propicios para su propagación y complicados para la entrada de los servicios de extinción.

Otra hipótesis apuntaba a una red criminal como causante de los incendios, pero ha sido prácticamente descartada. La conselleira de Medio Rural de la Xunta de Galicia, Ángeles Vázquez, ha asegurado que “el 100%” de los incendios forestales registrados durante el pasado fin de semana “fueron intencionados”. Autoridades y responsables de los servicios de extinción también coinciden en esa clara intencionalidad. “Pensar que es algo fortuito no sería lógico”, señaló el teniente coronel Díaz, responsable de los cerca de 700 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) desplegados en la comunidad. “No es resultado de la casualidad ni del azar”, añadió el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo. “El fin de semana esta gente sabía que las condiciones climatológicas iban a ser muy adversas, que la cola del huracán iba a dejar vientos de 70 kilómetros por hora y hemos tenido incendios que han entrado desde Portugal; en definitiva, todo lo que podía ocurrir mal ocurrió y lo hizo de forma simultánea”, sentenció.

Al igual que en Galicia, el Gobierno asturiano considera que esta oleada de incendios no puede achacarse a causas naturales. Según el consejero de presidencia, Guillermo Martínez, se trata de incendios intencionados: “No parece que los incendios sean por causas naturales. Habrá que buscar en la intencionalidad que se provoquen estos incendios”. También pidió la colaboración ciudadana para recabar “cualquier dato que pueda esclarecer la autoría de estos fuegos”, y recordó que provocarlos conlleva una “rotunda condena social”.

El secretario de Estado de Administración Interna de Portugal anunció a primera hora de la noche del domingo que la mayoría de los incendios habían sido provocados, ya que se han declarado en terrenos de pastoreo y justo un día antes de que se anunciase la llegada de la lluvia.

A pesar de la constancia de que los incendios fueron provocados, los brigadistas que luchan contra el fuego en España consideran fundamental cambiar la actual política de incendios. El presidente de la Asociación de Trabajadores de las BRIF (ATBRIF), Pablo González Moreno, ha explicado que los fuegos desatados en el noroeste de la Península en los últimos días han sucedido por múltiples factores, pero considera que la actual política contra incendios en España es “de los años 90″ y que debería ser remodelada de forma integral de modo que el esfuerzo inversor más importante se destine a la prevención y no a la extinción.

Sofia Villa

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