Una Europa de la que unos tiran y otros aflojan

Holanda vence al populismo en las elecciones y Turquía empaña su victoriaHolanda dice “no” a la ultraderecha de Geert Wilders:

El primer ministro de Holanda y líder del partido liberal de derechas (VDD), Mark Rutte, derrocó en las elecciones del pasado miércoles 15 de marzo al ultraderechista Geert Wilders (PVV). Rutte se alza por encima de su contrincante logrando 33 escaños frente a los 20 que obtuvo el partido de Wilders en unas votaciones en las que participó casi el 82% de la población, un porcentaje significativamente más elevado al de años anteriores.

También lograron una victoria propia los votantes del partido ecologista GroenLinks, que ha visto multiplicado sus escaños. No tanta alegría sintieron los socialdemócratas (PvdA) que perdieron 28 escaños. Esta distribución de los votos obliga a Rutte a impulsar a buen ritmo las negociaciones con otros tres partidos, ya que sus 33 escaños se encuentran muy lejos de los 72 necesarios para poder gobernar. Una coalición a cuatro que se presenta complicada para establecer acuerdos.

Las elecciones holandesas marcan un antes y un después en el futuro de la polémica Unión Europea por ser el primer asalto electoral al que se enfrentaron los europeos, quienes todavía contemplan con temor el ascenso de los populismos, la xenofobia, y la derecha más radical en diferentes puntos de su geografía, como en Alemania o en Francia. Por el momento Holanda se desmarca de la presión euroescéptica de Wilders, quien pretendía sacar el país de la Unión Europea mediante un referéndum, y defiende, con el triunfo de Rutte, la estabilidad de la misma. Tal y como afirmó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junker, tras conocer los resultados, Holanda logra “un voto a favor de Europa. Un voto en contra de los extremistas”.

LAS AMENAZAS DE TURQUÍA EMPAÑAN LA VICTORIA DE LOS PROEUROPEOS:

Pese a la victoria electoral en Holanda del partido liberal de derechas liderado por Rutte, la mayor amenaza para los Países Bajos no se encuentra en el partido ultraderechista de Wilders quien, si bien amenaza con llevar a cabo una “fuerte oposición”, también se muestra predispuesto a conversar con la nueva coalición de gobierno. Uno de los puntos más críticos reside en la crisis desatada entre Holanda y Turquía desde hace unas semanas, que ha visto crecer la intensidad de sus desacuerdos día a día.

Las acusaciones efectuadas por el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, que tachan de “fascista”, “nazi” y “racista” a la ya recién nacida Holanda de Rutte y, por extensión, a la Alemania de Merkel, han provocado las réplicas desde Estrasburgo de las principales voces de la Unión Europea. En un debate en el Parlamento Europeo, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junker, se mostró escandalizado ante semejantes acusaciones: “Nunca aceptaré comparaciones entre los nazis y los Gobiernos actuales”. Por su parte el presidente del Parlamento, Antonio Tajani, sintetizó que “ofender a Holanda es ofender a todos los ciudadanos europeos y los valores en los que nos reconocemos”. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, coincidió con Tajani al describir a Holanda como “un lugar de libertad y democracia”, a pesar del auge de los populismos y la xenofobia.

El desencadenante de este intercambio de ofensas se sitúa en la obstaculización de la campaña política en favor de Erdogan que los ministros Mevlüt Çavusoglu (de Exteriores) y de Fatma Betül Sayan Kaya (Asuntos Familiares) pretendían realizar en Rotterdam (Países Bajos, Holanda) el pasado 4 de marzo de cara al referéndum que se celebrara el próximo 16 de abril. Un referéndum con el que Erdogan pretende acaparar todo el poder ejecutivo. Holanda alegó motivos de seguridad para impedir este acceso, ya que no está permitido realizar ese tipo de actividades políticas en el país, y Alemania aprobó su decisión puesto que, previamente, también se había negado a autorizar mítines similares.  Desde entonces las amenazas y acusaciones de Erdogan, que contempló este acto como un ataque contra Turquía y contra el islam en general, han puesto en jaque la relación con la Unión Europea.

Por el momento continúa la suspensión establecida por Turquía de las relaciones oficiales a nivel ministerial con Holanda desde el pasado lunes 13 de marzo, la prohibición de retorno para el embajador holandés en Turquía que se encontraba de vacaciones, y la suspensión del permiso de los vuelos diplomáticos en el espacio aéreo turco. Por el momento Erdogan continúa considerando insuficiente que Holanda pida perdón por impedir este “mitin europeo”, y amenaza con imponer más sanciones, asegurando que “lo pagará caro”. Por el momento las acusaciones de Erdogan hacen referencia a un Occidente racista e islamófobo; “El terrorismo de Estado de Holanda causa el mayor daño a Europa y a la UE. La UE ha dejado de ser un símbolo de la justicia, las libertades y los derechos humanos”.

Erdogan durante un mitin el domingo 5 de marzo de 2017 en Estambul. AFP.

Ante todos estos ataques, Junker dejó claro su mensaje en el Parlamento: “Lo único que hace quien así habla es distanciarse de la UE, no tratar de entrar. Es Turquía la que quiere unirse a la UE, no la UE a Turquía”.

Adiós, Turquia, ¿adiós?

El panorama internacional revela cada vez más dificultades para llevar a cabo el proceso de adhesión a la Unión Europea que Turquía, pese a todas estas acusaciones, lleva pidiendo oficialmente desde 1987. Sin embargo, esta crisis tan solo es un reflejo del detrimento que ha ido sufriendo el estado turco durante los últimos años, motivo por el cual el Parlamento Europeo pidió en el año 2016 que se frenara el intento de adhesión; petición que fue desestimada debido a la gran importancia que tiene Turquía para la Unión Europea, especialmente en lo concerniente a los flujos migratorios.

El comisario europeo de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Christos Stylianides, destacó el viernes 17, en una visita a España, la necesidad de tener buenas relaciones con Turquía en este sentido: “El acuerdo con Turquía es la única solución a la crisis de refugiados”. Un acuerdo que cumplirá un año el próximo 20 de marzo envuelto en una crisis de la que, por el momento, todavía no se vislumbra el final apacible.

Aurora Isabel Martínez Sanz

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