Una bajada de tasas necesaria

Manifestación en Zaragoza en la jornada de Huelga General Educativa el 9 de marzo de 2017. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Decía José Martí, padre de la nación cubana y egresado de la Universidad de Zaragoza que “Solamente un pueblo culto puede ser verdaderamente libre”. Esta afirmación, aunque date de hace un siglo, no ha dejado de tener vigencia nunca, las élites económicas tratan de impedir que el pueblo acceda a la educación más allá de sus necesidades productivas.

En ese sentido, el gobierno español debió pensar allá por 2011 que ya era hora de que la gente humilde dejara de acceder a la Universidad porque empezaban a ser demasiado cultos y, con el ministro Wert a la cabeza, aprobó el decreto 14/2012 y cambió el sistema de becas para que subieran las tasas y se recortaran las ayudas públicas.

En Aragón, el gobierno de Rudi y Serrat debieron pensar lo mismo y recortaron la financiación a la Universidad dejándola en una situación que hacía imposible poder disminuir los precios públicos de las matrículas.

Así llegamos a 2017, con unas tasas que no han parado de subir por encima del IPC durante más de doce años consecutivos. Es cierto que estaban congeladas, pero el contexto era el de un IPC negativo, de un paro muy alto y de recortes salariales a las y los trabajadores.

Durante los últimos seis años los colectivos estudiantiles no hemos parado de movilizarnos, saliendo a la calle, haciendo huelgas, llevando propuestas a los órganos universitarios, luchando día a día para parar esta situación y revertirla.

Este curso el colectivo al que pertenezco, Estudiantes en Defensa de la Universidad, fuimos conscientes de la oportunidad única que se abría para bajar las tasas, una oportunidad que se brindaba porque los años de movilizaciones han hecho que el problema de que las clases trabajadoras no puedan acceder a la Universidad sea un tema central en el debate social.

Así empezamos una campaña para exigir la bajada de las tasas, primero a través del Claustro donde se aprobó una moción en ese sentido y después en la calle, en los centros y en las aulas en las que a través de más de noventa asambleas y de doce actos conseguimos más de 2.700 firmas para pedir que bajaran las tasas en la Universidad de Zaragoza.

Este martes el Consejo Social, órgano competente en proponer los precios públicos al Gobierno de Aragón, aprobó la propuesta de reducir en un siete por ciento de media las tasas de grado y de reducir de seis a cuatro los grados de experimentalidad, lo que hace que el curso que viene la universidad sea más justa, ya que el estudiante tendrá menos dificultades para acceder a ella y las diferencias que había entre las personas que pagaban más y menos se reducirán.

Todavía hay que seguir caminando en esta senda. Por un lado, los niveles de tasas están cercanos a los de 2010 y por otro, las segundas y sucesivas matrículas expulsan todos los años a decenas de estudiantes que no tienen dinero para afrontarlas, hay asignaturas por las que se acaban pagando más de 900 euros por suspenderlas dos veces.

Por lo tanto, vamos a trabajando para volver a tener unas tasas acordes a la situación previa a la crisis y sobre todo para que ninguna persona deba dejar la facultad por no poder hacer frente a las tasas.

Cada estudiante expulsado es un paso atrás en la libertad de todo un pueblo, no debemos y no podemos seguir retrocediendo ese camino.

José Antonio Gadea, Coordinador e.d.u.  Rep. Estudiantes en el Consejo de Gobierno de Unizar y en el Consejo Social

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