Trump cambia de parecer y no retirará las tropas estadounidenses de Afganistán

En la imagen, Trump habla en Fort Myer, Virginia, el 21 de agosto de 2017. REUTERS/Joshua Roberts

Pese a que Trump pidió en repetidas ocasiones, antes de llegar a la presidencia de los Estados Unidos, retirar las tropas de Afganistán, el mandatario parece haber cambiado de opinión y ahora defiende aumentar el número de soldados americanos desplegados en tal país. Trump anunció el pasado lunes en la base militar de Fort Myer un cambio de estrategia “dramático”, pero no desveló cifras exactas para “no favorecer al enemigo”.

Diversos medios apuntan que el gobierno de Trump planea enviar cerca de 4000 soldados a la zona, dato que desde la Casa Blanca ni confirman ni desmienten. “Los enemigos de EEUU no deben saber nuestros planes”, afirmó Trump, quien dejó claro que no hablaría “sobre el número de tropas o nuestros planes sobre futuras acciones militares”, aunque aseguró que iban a atacar sin decir cuando. La nueva estrategia también incluye ejercer una mayor presión sobre Pakistán y la integración de los poderes económico, diplomático y militar de Estados Unidos.

El vicepresidente Mike Pence detalló que “lo que ha decidido el presidente es desplegar un número suficiente de tropas, algo así como una brigada, en Afganistán, para ayudar a los afganos que están al mando, que están en primera línea de esta lucha, en el combate a los talibanes, a Al Qaeda y Daesh”.

Los talibanes no tardaron en responder a los nuevos planes de Estados Unidos. Zabihullah Mujahid, el portavoz talibán, aseguró que “si los estadounidenses no retiran sus fuerzas de Afganistán, no está lejos (el día en que) Afganistán se convertirá en el cementerio del siglo XXI del imperio estadounidense”. En la actualidad Estados Unidos mantiene  en Afganistán a cerca de 8.400 soldados como parte del operativo de la OTAN de ayuda a las fuerzas afganas.

El portavoz talibán añadió que “mientras que un soldado de EEUU permanezca en el país (…) continuaremos con nuestra yihad contra ellos con la moral fuerte, con plena voluntad y más sobriedad”. Mujahid aseguró que Afganistán “no supone una amenaza para nadie”, y que “la liberación del territorio afgano de los invasores” es un deber religioso y moral para los afganos.

Trump puso Irak como ejemplo para justificar su permanencia en Afganistan. “El vacío que creamos yéndonos demasiado pronto [de Iraq] dio refugio a IS para expandir, reclutar y lanzar ataques”. Las tropas americanas llevan 16 años en Afganistan, por lo que algunos lo definen como la “guerra interminable”. El objetivo inicial de la intervención era luchar contra Al Qaeda tras los atentados del 11-S, aunque posteriormente se añadió la misión de hacer frente al DAESH en Iraq y Siria.

Jens Stolterbeg, político noruego y actual secretario general de la OTAN vió la nueva estrategia con buenos ojos: “Doy la bienvenida al nuevo enfoque del presidente Trump con respecto a Afganistán y la región, basado en condiciones. La OTAN sigue plenamente comprometida con Afganistán y estoy deseando debatir el camino hacia delante con el secretario (de Defensa, James) Mattis y nuestros aliados y socios internacionales”.

El anuncio de la nueva estrategia en Afganistan se produce pocos días después de que el polémico asesor ultra Steve Bannon dejara de trabajar para la Casa Blanca. Las protestas raciales de Charlottesville de los últimos días han puesto fin a ocho meses cargados de polémica para el ya ex asesor y fundador de Breitbart News, un medio de referencia para los movimientos supremacistas al que se reincorpora tras dejar su puesto en el gabinete de Trump.

Ignacio López Soláns

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