Theresa May rechaza la propuesta oficial de la Unión Europea

El 28 de febrero de 2018, la Unión Europea presenta una propuesta a Reino Unido donde se recogen los principales puntos a tratar para continuar las negociaciones: residencia de europeos en territorio británico, procedimientos judiciales y la cuestión fronteriza de Irlanda del Norte. Theresa May, rechazó el borrador de la Comisión Europea e incidió que no es una opción mantener a Irlanda del Norte en el mercado único europeo.

La Comisión Europea declara que su intención es establecer “una frontera suave con Irlanda de Norte”, a lo que añadió que si no se soluciona, se podría mantener el mercado único y la unión aduanera en Irlanda del Norte con el objetivo de perpetuar los Acuerdos de Paz del Viernes Santo de 1998.

Theresa May, primera ministra británica, ha anunciado que quiere una frontera blanda y ha rechazado el borrador de la Unión Europea, eliminando la posibilidad de crear una frontera en el Mar de Irlanda que separaría Reino Unido de la República de Irlanda y se constituiría como una división dentro del reino.

May ha señalado que la vida fuera del mercado único será diferente y que el objetivo en las negociaciones es buscar el acuerdo de libre comercio más amplio posible tras la separación.

El Reino Unido perderá su representación en el Parlamento Europeo que reducirá el número de escaños a 705. De los 73 escaños que tenía el Reino Unido, desaparecerán 46 y se repartirán 27 entre los estado miembros. España y Francia ganarán cinco diputados en las elecciones de 2019, Italia y Holanda sumarán tres, Irlanda dos y Croacia, Finlandia, Austria, Rumanía, Dinamarca, Polonia, Suecia, Eslovaquia y Estonia tendrán un escaño más. Por otro lado, la Agencia Europea del Medicamento se ha asignado a Ámsterdam y París será la nueva sede de la Autoridad Bancaria Europea.

El borrador de la Unión Europea

El Colegio de Comisarios de la Unión Europea presentó al Reino Unido el día 28 de febrero su primer documento de carácter jurídico. Michel Barnier, negociador del Brexit, quién a trece meses de la salida oficial de la Unión Europea ha dado el primer paso para una solución jurídica que ha sido revocado por el Primer Ministro Británico, Theresa May.

En este acuerdo propuesto por la Unión Europea, ya rechazado por el Reino Unido, figura un periodo de transición que duraría hasta el 20 de diciembre de 2020 cuyo fin es un Brexit blando.

Otro de los elementos que figuran en el borrador es la concesión de plenos derechos para los ciudadanos europeos que viven o que vivirán en el territorio británico tras el Brexit. Cuestión de importante relevancia por el número de europeos que trabajan y viven en Reino Unido y por aquellos británicos que residen en países de la Unión Europea.

El Brexit se perfila como una gran incógnita con muchos frentes abiertos que no tienen una sencilla solución. Por el momento, el documento cuenta como elementos más destacados la futura forma de negociar la ruptura, la problemática territorial de Irlanda del Norte y la República de Irlanda y la situación de los ciudadanos europeos en territorio británico.

Chipre, Irlanda y España

Estos son los tres países que tienen un especial interés en la negociaciones entre Bruselas y Londres, ya que ambos tienen en común fronteras con el Reino Unido. Límites que se comenzaban a desdibujar en unos Estados Federales Europeos y que vuelven a ser un problema con la salida del Reino Unido del club europeo.

En Chipre se encuentran las Bases Soberanas de Acrotiri y Dhekelia que al igual que Gibraltar en España formarán parte de la frontera entre la Unión Europea y el territorio británico. En estas bases militares trabajan numerosos chipriotas que se preguntan, al igual que los habitantes de la Línea de la Concepción, cuál será futuro tras el Brexit.

Gibraltar, como parte del Reino Unido saldrá de la Unión Europea en 2019 y España tendrá la última decisión para aplicar los pactos acordados con la isla británica al Peñón de Gibraltar como el periodo de transición expuesto en su propuesta.

A pesar de esta posición ventajosa en las negociaciones, El Ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis, ha anunciado que España no romperá ningún acuerdo con los británicos y por lo tanto, no usará su derecho a veto para beneficiarse de la situación y obtener rédito. España es partidario de un Brexit blando que no perjudique los intereses de los ciudadanos y de las empresas tanto británicas como españolas.

El futuro del Reino Unido se perfila en un acuerdo económico de tipo noruego, suizo, turco o canadiense donde la relación con el mercado europeo sea lo más libre posible. Previsiblemente el 29 de marzo de 2019 se terminará la negociación y habrá un acuerdo que hará del Brexit una realidad.

Carlos Sánchez de la Flor

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