STOP LGTBfobia

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El próximo miércoles, día 17 de mayo, se celebran 27 años desde la eliminación de la homosexualidad de las listas de enfermedades mentales por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como no olvidar la discriminación que se sufre por la transfobia y bifobia. En los últimos años son muchos los avances en equidad e igualdad que se han conseguido, los cambios normativos en la denominación registral para personas transexuales, inclusión de leyes autonómicas trans y contra la LGTBIfobia en torno a la no discriminación por orientación sexual e identidad de género, y otros, entre los que destaca el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo: un instrumento que ha otorgado dignidad, seguridad, protección y autoconfianza a miles de personas y a sus familias. Sin embargo, la igualdad no ha sido conseguida plenamente. Pese a reconocimientos legales, en nuestro país siguen existiendo muchísimos casos de discriminación hacia el colectivo LGTBI.

La homosexualidad; y con ella desgraciadamente incluidas la bisexualidad y la transexualidad, están castigadas penalmente en 76 países. En 8 países (Sudán, Sudán del Sur, Somalia, Irán, Mauritania, Arabia Saudí, Yemen y algunos estados de Nigeria) ser LGTBI está castigado con la pena de muerte. Además la situación legal ha empeorado considerablemente en varios países de África. A nivel legal se ha endurecido la situación en Egipto, Gambia, Uganda o Chad y a nivel social los ataques y agresiones siguen empeorando en países como Ghana, Zimbabue, Liberia, o nuestro vecino Marruecos.

La LGTBIfobia sigue existiendo todavía en nuestra sociedad, en nuestros centros laborales, centro de mayores, en la cultura, el deporte y especialmente en nuestros centros educativos. La mayoría de jóvenes LGTBI manifiestan haber sufrido violencia en sus centros escolares. Muchos adolescentes no pueden construir su identidad o vivir de forma positiva su orientación afectivo – sexual, bien porque se reconocen a sí mismos como homosexuales, bisexuales o transexuales pero lo ocultan en público, bien porque no se atreven a reconocerse a sí mismos como tales.

Es de vital importancia que no dejemos de educar y concienciar a nuestra sociedad de la importancia de luchar contra la LGTBIfobia. Es vital que hoy más que nunca no olvidemos los tres primeros artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y sobre todo que respetemos el artículo 14 de nuestra constitución: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”

Es urgente la aprobacion de una Ley Integral de Transexualidad y una Ley Contra la LGTBIfobia a nivel nacional para una protección integral contra los delitos de odio, la discriminación por orientación y/o expresión o identidad de género y que incluya la formación a los cuerpos policiales  con el fin de garantizar la igualdad de trato y la no discriminación

Además es necesario proteger el derecho de las parejas de mujeres o mujeres solas al pleno acceso a las técnicas de reproducción asistida en la sanidad pública, y a todas las personas LGTBI el acceso a la adopción y al acogimiento en plena igualdad y sin discriminación.

Por no hablar de lo vital que es la creación de un Pacto Social  contra la discirminación por VIH y sida. Un Plan de Salud Sexual que incluya políticas de prevención del VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual en todos los ámbitos, incluidos el laboral y educativo, así como políticas y legislaciones encaminadas a la no estigmatización de las personas que viven con el VIH. Facilitación del acceso a la prueba rápida del VIH, la introducción de la PrEP, así como apoyo a su realización en entidades sociales que trabajen con colectivos específicos.

Como decía anteriormente, la educación es el pilar básico para combatir la LGTBIfobia y por ello es necesaria la puesta en marcha de planes de educación en los institutos que den acceso a formación e información sobre la diversidad sexual, de género y familiar, así como impulsar protocolos de actuación y de mediación escolar, para el personal docente y los equipos de orientación psicopedagógica de los centros educativos para evitar la violencia, insulto o bullying homofóbico, bifóbico o transfóbico.

Quedan muchas cosas por hacer, mucho que conseguir, pero hemos conseguido grandes avances, sobre todo a nivel autonómico, pero estoy convencido de que la aritmética parlamentaria de la que disfrutamos, permitirá tramitar todas estas necesidades históricas que llevamos reclamando desde la sociedad civil antes de acabar la legislatura.

Mientras tanto, sigamos vigilantes, fiscalicemos el grado de cumplimiento de aquellas normas que ya se aprobaron y celebremos, que hoy somos más libres que ayer.

David Sánchez, activista de Ciudadanos LGTB

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