SNP: socialdemocracia e independencia para Escocia

El Partido Nacional Escocés (Scottish National Party, SNP) fue fundado en 1934 tras la fusión del conservador Scottish Party y el centro-izquierda National Party for Scotland. Desde la creación del nuevo Parlamento Escocés en 1999, el SNP se convirtió en el principal partido de la oposición en la cámara, hasta que en 2007 logró el triunfo electoral en las elecciones escocesas y formó gobierno en minoría, siendo Alex Salmond nombrado Primer Ministro de Escocia. En las elecciones posteriores de 2011 consiguió la mayoría absoluta del Parlamento Escocés, con 69 escaños y en mayo de 2015, en las elecciones generales del Reino Unido, obtuvo una amplia victoria, al conseguir 56 de los 59 escaños escoceses en la Cámara de los Comunes, 50 más los conseguidos tan sólo cinco años antes.

Un partido socialdemócrata para Escocia

La ideología del SNP es una socialdemocracia de inspiración europea, frente al Partido Laborista, de origen británico. Ahora bien, el SNP, en el momento de su fundación se autodefinía como un partido de centro y parte del electorado lo consideraba un partido de centro-derecha. Si bien es cierto, que siempre intentó mantener cierta ambigüedad ideológica, con el fin de captar votos entre ambos espectros del electorado. En esta época, el SNP era un partido testimonial sin representación parlamentaria.

Todo esto cambió cuando a partir de la crisis del petroleo de 1973, el SNP atrajo en las elecciones de 1974 a los votantes que el Partido Conservador perdió en aquel momento en Escocia. La posterior llegada al poder de Westminster de Margaret Thatcher en 1979 (pocos meses después del revés del nacionalismo en el referéndum por la reinstauración de la asamblea legislativa en Escocia) y la aplicación de las recetas neoliberales, provocó un giro social hacia la izquierda de la sociedad escocesa, hasta el momento más conservadora que la sociedad inglesa, pero que mantenía una fuerte noción de la comunidad arraigada desde la época jacobita y de los condados. Este giro también lo hizo el SNP, que hizo suya la defensa del Estado de bienestar y de los servicios públicos que se estaban desmantelando.

El SNP también abanderó en 1989 la lucha contra el Poll Tax, que buscaba sustituir los impuestos locales por un impuesto per cápita fijo. El impuesto, que entró en vigor un año antes en Escocia, se encontró con el rechazo frontal de los escoceses. Un año después, en 1990, Alex Salmond, era elegido líder del partido,después de haber sido expulsado en 1982, lo que configuraba definitivamente al SNP como un partido socialdemócrata.

Con la crisis de 2008, el SNP ha logrado convertirse en hegemónico en Escocia, tras la debacle electoral del Partido Laborista, que con Blair y Brown optó por la Tercera Vía y la aplicación de políticas socioliberales que solamente minaron su base electoral. Así pues, el crecimiento del SNP en esta época reciente, ha sido a costa de los laboristas y de defender los valores de un Estado de bienestar garante de la justicia social, que se ha convertido en la seña de identidad de la independencia.

Alex Salmond y Nicola Sturgeon.

La nación escocesa

Escocia se mantuvo como una nación independiente hasta la firma del Acta de la Unión en 1707. Bien es cierto, que  el reino de Inglaterra y el de Escocia habían estado unidos en el mismo monarca, desde que Jacobo VI de Escocia, hijo de María Estuardo, asumiese el trono de Inglaterra como Jacobo I en 1603. Los reinos de Escocia e Inglaterra, eran en este momento estados soberanos, separados, que contaban con sus propios parlamentos, poder judicial y conjunto de leyes; y que pasaron a ser gobernados por monarca en virtud de una unión personal. Con el inicio del siglo XVIII, Escocia se encontraba en bancarrota, debido al fracaso de sus expediciones coloniales, mientras que Inglaterra desconfiaba de Escocia temiendo la vuelta de la dinastía católica de los Estuardo, que habían sido depuestos en 1688, tras la Revolución Gloriosa. La solución por la que se optó desde Inglaterra fue la de unir ambos reinos en un solo Estado, con el objetivo de asegurar el mantenimiento dinástico a cambio de sanear la economía escocesa.

Momento en el que los parlamentos de Inlaterra y Escocia hacen entrega a la reina Ana del Acta de Unión. Cuadro de Walter Thomas Monnington (1927).

En 1707 se firma el Acta de Unión de espaldas a la sociedad escocesa. El acuerdo confirmó a los Hannover, aunque no evitó sendos levantamientos jacobitas en 1715, 1719 y 1745. El Acta también supuso la creación de un único reino con un único parlamento en Londres y la supresión de cualquier institución escocesa, fusionándose el parlamento escocés con el de Westminster. A su vez se establecía la libra esterlina inglesa y la unidad de pesos y medidas del mercado común. Los escoceses, a cambio y a diferencia de Gales, mantenían su soberanía en religión, educación y su propio sistema legal, de composición mixta (anglosajona y continental). La diferenciación en el sistema legal, hizo que durante la integración del Reino Unido en la Unión Europea, a Escocia le fuese más fácil asimilar toda la legislación proveniente de Bruselas.

El SNP también ha servido como respuesta al predominio inglés y de sus políticas en todo el Reino. Escocia que supone cerca del 10% del PIB del Reino Unido y de la población total, ha visto como la imposición de Inglaterra y de sus intereses tenía lugar, al ostentar el control de las cámaras parlamentarias y de los demás órganos de poder. Tras el referéndum escocés de 1997 donde los escoceses respaldaron ampliamente la recuperación de la institución legislativa, el actual Parlamento lo estableció la Ley de Escocia de 1998, mediante la que devolvieron algunas competencias a Escocia en materia de justicia, política interior, sanidad o educación. En las primeras elecciones escocesas de 1999, el SNP se convirtió en la segunda fuerza política.

Referéndum por la independencia de 2014

Resultado del referéndum por la independencia de Escocia

El referéndum para decidir si Escocia debía ser un país independiente tuvo lugar el 18 de septiembre de 2014. Fue convocado a partir de un acuerdo entre los gobiernos escocés y del Reino Unido, por el que se establecieron las bases para un referéndum sobre la independencia escocesa. La decisión fue aprobada por el Parlamento de Escocia en noviembre de 2013.

La pregunta del referéndum, siguiendo las recomendaciones de la Comisión Electoral del Reino Unido, fue: “¿Debería Escocia ser un país independiente? Sí o No”. Para aprobarse la propuesta de la independencia, los resultados del referéndum requerían de una mayoría simple. Todos los residentes en Escocia mayores de 16 años  podían votar. La agrupación política ‘Yes Scotland’, encabezada por el SNP fue la principal representante de la campaña por el ‘Sí’. Finalmente, el ‘No’ a la independencia se impuso con el 55,3 % de los votos, frente al 44,7 % de los partidarios por la secesión. Hubo una participación de 84,6 %.

Los principales temas de debate en torno al referéndum fueron la economía escocesa, el mantenimiento de la libra esterlina como moneda, la defensa de las islas Británicas, las relaciones entre Escocia y sus vecinos y la afiliación con organizaciones internacionales como la Unión Europea, la OTAN y la Mancomunidad de Naciones. Asimismo, se abogaba por el mantenimiento de la monarquía al modo de otros miembros de la Commonwealth (Canadá, Australia, Nueva Zelanda, etc.).

Brexit y posible segundo referéndum

Resultado del Brexit por distritos electorales.

En junio de 2016 Reino Unido votó a favor de salir de la Unión Europea, con un 52% frente a un 48%. Mientras que Inglaterra votó mayoritariamente a favor de abandonar la UE, seguida por Gales, los votantes de Escocia e Irlanda del Norte optaron por permanece en la Unión. Ante ese resultado, el SNP inmediatamente recuperó la idea de un segundo referéndum de independencia, dado que las condiciones del primero habían variado sustancialmente tras el Brexit y la futura salida del Reino Unido de la UE, y más teniendo en cuenta, que uno de los principales motivos esgrimidos en 2014 en contra de la independencia, había sido la automática salida de Escocia de la UE.

Los movimientos del SNP no pasaron de ahí. La posición oficial de Escocia es que desea un Brexit suavecon Reino Unido en el mercado único con libertad de movimiento, pero el camino optado por la Primera Ministra británica, Theresa May, de llevar a cabo un Brexit duro, da alas al SNP para poder celebrar un segundo referéndum de independencia. Y así ha sido, hace escasos días, la Primera Ministra  de Escocia, Nicola Sturgeon, anunció que solicitará el permiso para convocar un segundo referéndum de independencia entre el otoño del 2018 y la primavera del 2019. Sturgeon busca así que la consulta en las urnas tenga lugar cuando el Brexit se esté culminando.

La declaración precedió al congreso de primavera del SNP, quien ya ha lanzado el órdago. La respuesta de May, que no se hizo esperar, ha consistido en rechazar el calendario de Sturgeon alegando la conveniencia de retrasar la consulta independentista hasta que concluyan las negociaciones con Bruselas. De esta forma Londrés pretende ganar tiempo, mientras el SNP continuará luchando por una Escocia independiente y en la Unión Europea.

Eduardo Bayón (Gijón, 1986), es politólogo. Doctorando en Marketing Político, Actores e Instituciones en las Sociedades Contemporáneas por la Universidad de Santiago de Compostela y Graduado en Ciencia Política y Administración por la UNED; así como Experto Universitario en Relaciones Institucionales y Protocolo. Licenciado en Derecho y Máster en Derechos Fundamentales. Especializado en sistemas y partidos políticos, asuntos electorales y por la comunicación política.


Este artículo fue previamente publicado en Debate21

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