Se suceden los homenajes a Emilio Gastón

Emilio Gastón

Tras el fallecimiento de Emilio Gastón el pasado 22 de enero a los 83 años, muchos son los que han querido ensalzar su figura.

La capilla ardiente situada en la sede del Justicia recibió a personalidades, familiares y amigos de forma constante. Todos ellos quisieron despedirse presentando sus condolencias a la familia del poeta, que pasó unos minutos a solas para ofrecer el último adiós. Los acompañaron en todo momento una serie de objetos testigos de la ceremonia y representantes de algunas de las hazañas de Gastón: sus composiciones poéticas, medallas como la Constituyente, el Estatuto de Aragón y la última bandera que ondeó en la sede del ya extinto Partido Socialista de Aragón (creado por él mismo). Trajeron color numerosas coronas de flores llevadas por los más cercanos, quienes pudieron compartir un momento de luto. No faltó tampoco la presencia de personalidades políticas de todos los partidos, en especial de Chunta Aragonesista –partido heredero de algunas ideas del PSA y que reivindica hoy una calle para el poeta–, así como la de algunos poetas y familiares de estos. Al cerrarse las puertas más de 2.000 personas habían ofrecido sus más sinceros respetos.

Más íntima fue la ceremonia propuesta por la familia del poeta en el Paraninfo que tuvo lugar el 30 de enero. En ella intervino sentidamente su mujer, Mari Carmen Gascón, que abría el acto diciendo: «Hola, amigos librepensadores». Fue el suyo el primero de una fila de discursos que, además de sus logros profesionales, tomaron como objeto una personalidad calificada por Pedro Santiesteve como «entrañable». Se recalcaron su sentido del humor y afán de cambiar el mundo considerando seriamente a Aragón, cuestiones en base a las que Mari Carmen Gascón instó a continuar con los proyectos y utopías que él había iniciado. Juntos en estos difíciles momentos, los 300 asistentes concluyeron el acto de recuerdo con un abrazo colectivo.

Desde diferentes puntos del panorama cultural se han ido sumando palabras de cariño y despedida. Desde Andalán, periódico fundado por el propio autor, le dedicaban las siguientes líneas: «Ha fallecido nuestro querido amigo Emilio Gastón, miembro del grupo fundador de Andalán en 1972 y de aquel que apoyó esta web en sus comienzos. En su recuerdo, recuperamos un texto escrito por Félix Gracia Romero y Enrique Cebrián Zazurca y publicado en esta web con ocasión de su 80 cumpleaños». Por otro lado, la plataforma Acción Pública en Defensa del Patrimonio Aragonés (APUDEPA) expresaba un gran dolor ante la muerte de su fundador. Seguía un homenaje de la Biblioteca María Moliner consistente en la presentación de una muestra de obras de Gastón. No olvidamos que una importante parte de la vida del autor giró en torno al Grupo del Niké, con tertulias en el ya inexistente café con el mismo nombre. Este contaba con figuras tan reconocidas como los Labordeta, cuyos familiares también han querido dar el más sentido pésame. Otras tertulias literarias han ofrecido sus respectivos homenajes.

Los medios de comunicación han aportado también su granito de arena, como es el caso de notables medios digitales o de la Cadena Ser. De la misma manera la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ) en el Pleno Mensual destacó el incansable trabajo de Gastón por Aragón. No se puede sino destacar el homenaje llevado a cabo el pueblo de Artieda. Reunidos ante la escultura de «No pasarán», creada por el propio Gastón, dedicaron unas palabras a su persona a las que han añadido un vídeo-homenaje.

Se viste así de luto la sociedad aragonesa despidiéndose de nuevo de uno de los integrantes del grupo del Niké, tan fundamental para la cultura de Aragón. A esta, defendida siempre a capa y espada por Emilio Gastón, tan solo le queda rememorar sus palabras.

Hoy ipsofactamente continuemos
nuestra simple faena de vivir.
Exijamos aumentos de guitarra
reparto equitativo de canciones
y tractores a plazos
porque la tierra es más de quien la canta
que no de quien la compra.
Los nubepensadores no tienen sindicato.
Esperadme en la cueva del minero
y haced mío también su cabreo profundo.
Tenemos que hacer juntos muchas cosas
soñadores del mundo
¿nos unimos?

Cristina Gimeno Calderero

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