Rodrigo Rato. El pistolero solitario

EFE

“Si alguno pensaba que Rodrigo Rato iba a comparecer en una Comisión pidiendo perdón o, incluso, con una falsa humildad es que no conocéis al Rato político”.

“Tuvo la indecencia de afirmar que las pérdidas de los inversores no eran un saqueo, sino que ´Es el mercado´”.

El que fuera uno de los hombres más importantes de la política española, por todos los cargos desempeñados, ha pasado la mañana –permítanme la expresión– en la Comisión del Congreso sobre la Investigación del rescate financiero, o línea de crédito para los puristas. El objetivo último de la comparecencia era que el exministro de Economía diera su versión sobre lo ocurrido en Bankia. Y así lo ha hecho, aunque a su manera.

El lugar de los hechos era el Congreso de los Diputados y por ello Rato vino a hablar de política y hacer una cronología donde nada ni nadie manchara su imagen como estadista; puesto que su marca personal ante la ciudadanía y los medios ya la tiene perdida. Si alguno pensaba que el exvicepresidente del Gobierno iba a comparecer en una comisión pidiendo perdón o, incluso, con una falsa humildad es que no conocéis al Rato político.

En materia económica cargó contra Rodríguez Zapatero, un clásico, por zafarse de las reformas que encabezó cuando estaba al frente del Ministerio de Economía. Pongámonos en situación, el banquero dejó su Cartera de Economía en abril de 2004, tras ocho años en el Ejecutivo, con sus objetivos cumplidos: rebaja de impuestos –especialmente del IRPF– crecimiento económico por encima de lo esperado (3,1% en 2004, cuatro décimas más de lo estimado) y tasas de paro en mínimos históricos. ¿Burbuja inmobiliaria? También tenía una respuesta a esta cuestión; y de nuevo, la culpa fue del Ejecutivo socialista y sus ministros. En ningún momento mencionó la Ley del Suelo del 98, derogada en gran parte por el TC, uno de los primeros factores de la burbuja inmobiliaria, que Zapatero –bien es cierto–no supo pinchar.

Rodrigo Rato –investigado por un presunto fraude a inversores– también tiene la conciencia tranquila en materia financiera y, como no podía ser de otro modo, volvió a recurrir al comodín ZP. En esta ocasión, por relajar las exigencias a los bancos y cajas de ahorros y hacer oídos sordos a una crisis de la que nadie hablaba pero todo el mundo sabía. La hemeroteca, en esta cuestión, no acompaña a los socialistas. Conocida es la frase, nada más y nada menos que en la Cámara de Comercio de EEUU, de “El sistema financiero español es quizás el más sólido”. En este asunto tampoco hubo asunción de responsabilidades hacia su persona. También habló maravillas del Fondo Monetario Internacional, del que fue director gerente, “El FMI es uno de los pocos organismos que trabajan para reducir el déficit democrático”. Una vez más ni un ápice de responsabilidad.

Según Rato, el actual ministro tenía intención de hundir su banco y que los depositantes cambiaran su dinero a otras entidades.

Otro aspecto obligado de la comparecencia fue su labor como banquero al frente de Bankia y la salida a bolsa de dicha entidad. Este era un tema complicado, y así pudo notarse mientras relataba su versión. En este punto volvió a disparar, dialécticamente hablando, al que fuera su amigo y actual ministro de Economía Luis de Guindos. Le acusó de hundir la cotización de la banca por anunciar que el sector necesitaba más de 50.000 millones. En definitiva, que la culpa no estaba en que los necesitara sino en comunicarlo públicamente –razonamiento de manual para eludir culpas–. Igual que un novio despechado, volvió a situar en el centro de la diana a De Guindos del que le hizo culpable de su dimisión, en connivencia con los principales banqueros del país.

El relato conspiratorio no terminó aquí sino que afirmó que “Estos mismos competidores fueron, sin duda, los grandes receptores de depósitos que salieron de Bankia tras su nacionalización”. Dicho de otro modo, el actual ministro tenía intención de hundir su banco y que los depositantes cambiaran su dinero a otras entidades. Un relato que, cuanto menos, es incompleto y carente de verosimilitud. Todas las reuniones, según Rato, se realizaban a espaldas del Banco de España.

A Rato le quedaba saliva para seguir repartiendo culpas entre los peritos del Banco de España y la Audiencia Nacional.

En sus palabras, no podía faltar las críticas a Miguel Ángel Fernández Ordoñez, MAFO, quien fuera gobernador del Banco de España de julio de 2006 a junio de 2012 y retratado como una marioneta de De Guindos. Este dardo sí es más plausible; pues es evidente que el socialista Fernández Ordoñez no tenía nunca constancia de nada y su labor al frente del organismo fue un fiasco.

Rodrigo Rato

Si el ministro de Economía no había tenido suficiente, Rato–acusado de un presunto delito de cohecho, malversación y blanqueo de capitales– también le hizo responsable de conceder una ayuda pública de 19. 000 millones por “Una decisión política” y sin contar con la aprobación del Banco de España. “Yo no los pedí y a mí no me los dieron”, sentenció exbanquero. En ningún momento tuvo palabras ni para los preferentistas, que han perdido sus ahorros, ni para los millones de depositantes que, si no hubieran existido ayudas, también lo hubieran perdido todo. De hecho, tuvo la indecencia –ante una pregunta del diputado de ciudadanos Roldan– de afirmar que las pérdida de los inversores no eran un saqueo, sino “Es el mercado, amigo”; representando así al capitalismo más casposo y primigenio. Pero sí le quedaba saliva para seguir repartiendo culpas entre los peritos del Banco de España y la Audiencia Nacional, por arrojar “Más sombras que luces”. Como digo, el exdiputado estaba cómodo contando intimidades que le exoneraban de toda responsabilidad y hablando de política.

Ha salido del Congreso, que sigue considerando su casa, excitado y se ve a sí mismo como un pobre hombre.

Con respecto al rescate, también mencionó el nombre de Mariano Rajoy– elegido por Aznar para sustituirle; en vez de a él, algo que nunca ha perdonado– quien le hizo responsable de querer el rescate y solicitar: “El único que le ofrecieron”. Algo de razón tiene el exbanquero, pero con un sentido totalmente opuesto porque que Rajoy defendió un rescate bancario, frente a la hostilidad de la oposición y gurús económicos, para que no existiera un rescate total, como nuestro vecino Portugal. Muy mal no le ha debido de salir puesto que todavía sigue dirigiendo el Gobierno.

Rato y Pujol

Durante la intervención, de poco más de una hora, Rato me ha recordado a Jordi Pujol. No porque los dos estén imputados, sino por la prepotencia y el tono altivo con el que se ha dirigido a los diputados, que son en definitiva intermediarios de los ciudadanos. Los más perjudicados han sido Ester Capella de ERC, por sacar el tema de las tarjetas black, del que está imputado, y le ha respondido que no estaba dispuesto a “Consentir insultos”. El diputado naranja Antonio Roldán fue acusado de pedir que “Incumpliera la ley” y ha insinuado que no sabía de leyes. Probablemente el expopular ignore el amplio currículum del portavoz de Economía de Ciudadanos y si hay alguien que parece no conocer la ley es él mismo, sobre quien pesa 14 presuntos delitos. El diputado de Unidos Podemos Alberto Garzón también se llevó una reprimenda por insinuar que no pagaba a Hacienda. Esto ha servido para que Rato cayera en una contradicción, que ha pasado bastante desapercibida: si, según él, todas sus actividades son públicas y “Ha pagado todos sus impuestos” podría explicarnos cómo es posible que se beneficiaria de la amnistía fiscal.

No nos engañemos, Rodrigo Rato –que puede acumular más de 50 años de cárcel– ha salido del Congreso, que sigue considerando su casa, excitado y se ve a sí mismo como un pobre hombre al que un cúmulo de infortunios y hombres malvados han arruinado su carrera profesional y lo que más le duele, su prestigio político.

Alberto Sanz Blanco


Artículo publicado originalmente en este blog

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