Rajoy en estado puro

EFE

Quienes me conocen saben de mi poca propensión a discutir sobre un tema como el de la corrupción y más cuando afecta fundamentalmente a la vida interna de otras formaciones políticas. Seguramente todos los partidos y cargos públicos somos, en alguna medida, culpables de que la ciudadanía no haya sabido separar el grano de la paja en este asunto tan nocivo para la calidad democrática de un país. También echo en falta en los debates que se tercian sobre este problema, que no profundicemos más en las medidas que hemos tomado para revertir esta situación, especialmente en las preventivas y a las que el Partido Socialista considera como un eje fundamental de su acción política. Lo contrario, el caer en ese argumento vulgarmente conocido como del “Y Tú Más” produce el hartazgo y desilusión de los ciudadanos en sus representantes públicos que implica como mínimo un cambio de canal en el televisor.

Dicho esto no puedo obviar que la pasada semana asistimos a un pleno extraordinario en el Congreso de los Diputados que tenía como tema único el de la corrupción del Partido Popular y la posible responsabilidad en la misma del actual Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. La solicitud del mismo era una exigencia moral y constitucional de la oposición en su obligación de controlar y en su caso reclamar responsabilidades en nombre de millones de ciudadanos españoles.

Es un hecho que la continua sucesión de presuntos casos de corrupción en las filas del PP se convirtió hace ya unos años en un elemento de alarma social y que a pesar de la respetable labor que en este sentido están desarrollando los tribunales de justicia, debemos considerar democráticamente oportuno que el Parlamento conozca también de estos acontecimientos y dirima, en su caso, las responsabilidades políticas de los actores implicados.

Y quizás esta característica que he dibujado anteriormente, esto es, la antigüedad de esta “epidemia”, su público y notorio desarrollo, y el hecho de que hasta ahora no haya acabado con la salud del enfermo sino que más bien le haya permitido desarrollar una vida normal, constituye, a mi entender, el motivo principal para la tranquilidad que sobrevolaba en la bancada popular y en especial en la figura de Mariano Rajoy ante la celebración del pleno.

Un pleno encorsetado bajo las directrices del propio reglamento de la Cámara era el mejor escenario para que alguien como Rajoy, experto parlamentario y auténtico exponente de las mejores artes escapistas del gran Houdini, saliera una vez más indemne de la cita. Evasivas, preguntas sin respuesta, incluso utilización de argumentos patrióticos o reseñas personales fuera de contexto, sirvieron al Presidente Rajoy para escuchar de fondo el soniquete del himno popular cual si fuera un mitin de apertura del nuevo curso parlamentario.

Sin duda este resultado acrecienta el riesgo de que muchos ciudadanos hartos de la no asunción de responsabilidades de sus representantes públicos, entiendan inútiles este tipo de iniciativas parlamentarias con posibles efectos perversos en la credibilidad de nuestras ya dañadas instituciones públicas.

No obstante, ante las críticas por su celebración y a pesar de los riesgos de esta iniciativa, quiero incidir en que la corrupción es hoy la segunda gran preocupación de los españoles, según la última encuesta del CIS. En este sentido, la permisividad de Rajoy y de la dirección de su partido en la extensión de esta gangrena pudo ser el motivo de que muchos de sus votantes buscaran acomodo en otras opciones políticas, fundamentalmente en Ciudadanos. Pero cabe también indicar que aún conviviendo con esta situación, es el Partido Popular el que ha conseguido más respaldo en las urnas en las últimas dos citas electorales nacionales, incluso aumentando la diferencia de votos en la segunda de ellas. Luego algún demérito tenemos también los demás por no obtener el respaldo mayoritario de los ciudadanos. Y no les quepa duda que todo esto, Rajoy, lo sabe.

Óscar Galeano, portavoz de la Agenda Digital del PSOE

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *