Puigdemont anuncia referéndum para el 1 de octubre

Puigdemont en su declaración en el Patio del Palau de la Generalitat

Los catalanes deberán responder si desean una República catalana independiente

El referéndum catalán que Puigdemont lleva ideando durante meses ya tiene una fecha: el domingo 1 de octubre. Si todo funciona como el president planea, y consigue surfear la ola que el Gobierno central tiene preparada para evitar el referéndum, los catalanes tendrán que contestar en menos de cuatro meses a la pregunta “¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república?”. Las dos respuestas posibles serán concretas y tajantes: sí o no.

Así lo anunció el presidente en un acto solemne el viernes en el Pati dels Tarongers del Palau de la Generalitat junto a los partidos independentistas que cuentan con su apoyo, Juts pel Sí y la CUP, y arropado por la mesa del parlamento. “Hemos celebrado un consejo ejecutivo extraordinario para ratificar conjuntamente, con el vicepresidente, los consejeros y las consejeras, el ejercicio del legítimo derecho a la autodeterminación que tiene una nación milenaria como Cataluña. La respuesta que den los ciudadanos en forma de sí o no -expresó Puigdemont- será un mandato que el Gobierno se compromete a aplicar”. De esta manera los partidarios del referéndum obtuvieron las respuestas que llevaban tiempo esperando. “Toca a los catalanes decidir su futuro”, señaló el President.

El portavoz del Gobierno central, Méndez de Vigo, calificó el acto de fracaso: “Demuestra que cada vez son menos, que solo están los más radicales y que han fracasado todos los intentos de buscar una nueva hoja de ruta”. En la misma comparecencia ante la prensa, el portavoz le recordó a Puigdemont “su obligación de cumplir la ley” y actuar en nombre de todos los catalanes. La postura del Gobierno central ha sido firme desde el principio, rechazando la celebración del referéndum unilateral al tratarse de un acto anticonstitucional. La cuestión se posiciona en las medidas que el ejecutivo podría tomar conforme se acerque el 1 de octubre. De hecho, Méndez de Vigo también le recordó a Puigdemont la resolución del tribunal constitucional de febrero de 2017 que estableció que cualquier acto preparatorio firmado por la administración catalana es contrario a la ley que tendrá sus correspondientes consecuencias legales.

Los intentos de Puigdemont

Ante el Pati dels Tarongers, Puigdemont seguía un línea clara en su discurso. No iba dirigido al resto de partidos para buscar la adhesión al referéndum, sino al presidente Mariano Rajoy y al Gobierno Central. El president justificó el referéndum unilateral sobre la independencia catalana dado el “no” a negociar del presidente del Gobierno: “Cuando todos estos años nos han pedido qué queríamos los catalanes, siempre hemos presentado propuestas. Todas sin excepción han sido rechazadas o seriamente recortadas”. En las últimas semanas, Puigdemont buscaba apoyos y respuestas, enviando una misiva a Rajoy y más tarde a la Comisión de Venecia, el órgano consultivo del Consejo de Europa. Rajoy se mantuvo en las mismas y la Comisión de Venecia le dejó claro que de unilateralidad nada, pues debe estar previsto en la Constitución. Y es que Puigdemont quiere tener todos los cabos bien atados antes del referéndum para evitar situaciones como las del 9N y celebrar un referéndum que muestre transparencia y credibilidad.

Rajoy pacta con PSOE y Ciudadanos

La situación catalana se vuelve más compleja día tras día, pero Rajoy quiere mostrarse impasible e indiferente ante los pasos de la ejecutiva catalana mientras también se niega a negociar. Con quien sí parece querer negociar sobre el asunto es con el resto de partidos. De este modo, el ejecutivo pactó con el PSOE, el PSC y Ciudadanos no sobreactuar ante las simples ideas o pensamientos del soberanismo catalán.

La vicepresidenta, Sáez de Santamaría, se puso en contacto con Miquel Iceta del PSC, José Manuel Villegas de Ciudadanos y la dirección del PSOE. El objetivo es llegar al consenso con los partidos en el pacto antes de que se tome una decisión, aunque creen que todavía no ha llegado el momento de actuar. Pablo Iglesias, por su parte, se opone al pacto, expresando que “poner urnas en democracia no es ilegal”.

Miguel Nadal Barón

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