Presupuestos generales 2018, grandes olvidados

Pensionistas manifestándose en Bilbao | Twitter: @paularioz
Pensionistas manifestándose en Bilbao | Twitter: @paularioz

“Estos son los presupuestos de los funcionarios y los pensionistas” anunciaba el Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro al presentar el anteproyecto de ley para los presupuestos generales del Estado 2018.

Lo son. Precisamente son unos presupuestos dirigidos al grueso de votantes estratégicos que determinarán los ganadores y perdedores de las elecciones autonómicas, municipales y europeas que se celebrarán en poco más de un año. Unos presupuestos en clave electoral pensados para ganar votos, los de la clase media y los de los nacionalistas, habiendo sido confeccionados a gusto del PNV y con su participación. A pesar de que hoy por hoy, su aprobación sea imposible por el rechazo del PNV a aprobarlos -aún habiendo, insisto, participado en su elaboración- debido a la vigencia de la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña.

Pero no, no son los presupuestos más sociales de la historia, ni los de las clases bajas, como añadía posteriormente el ministro. Estos presupuestos dejan una vez más grandes olvidados, los mismos de siempre.

Según los datos del Eurostat, institución dependiente de la Comisión Europea, en 2016 el 29,6 % de los jóvenes entre 16 y 29 años se encontraban en riesgo de pobreza relativa frente a los mayores de 65 años, para los que la cifra, de 13,7%, era mucho menor. Esta situación era muy diferente a comienzos de la crisis, cuando los jóvenes gozaban de un nivel de protección similar al de los más mayores, con un nivel de riesgo de pobreza relativa del 23.6% frente al 24.9% de estos últimos.

Este es el resultado de la confección de unos presupuestos destinados a ganar votos y no a hacer una reforma valiente del sistema que destinaría más recursos a mejorar la situación actual y futura de los jóvenes, que van a tener que mantener las pensiones, y la de los desempleados, cuya tasa de riesgo de pobreza se acerca al 50%. No son unos presupuestos sociales, porque no protegen a los más débiles.

Por tanto estos presupuestos pecan de continuistas, de no hacer una reforma del sistema en España, donde actualmente los impuestos van destinados a mejorar las condiciones de vida de quienes están dentro del sistema, quienes tienen un trabajo indefinido (especialmente el funcionariado) y quienes cobran una pensión, olvidándose de aquellos que deberían ser el objetivo de las reformas, quienes en la actualidad no forman parte de ese sistema.

Estos presupuestos situarán el gasto público de España en un 40.5%, un 0.5% menor al aprobado en los presupuestos actualmente en vigor, y un 5% menor que la media del gasto de los países en la UE. Una políticas liberales, de las cuales presume el PP, mantendrían un gasto bajo del Estado pero a su vez destinarían los recursos a las clases más desfavorecidas. No son unos presupuestos liberales, sino destinados a comprar votos. La otra opción coherente sería asemejarnos al gasto público de los países europeos y destinar esos mayores recursos a los más necesitados. Sin embargo estos presupuestos bajarán el porcentaje de gasto público respecto al PIB.

Más allá de la crítica general, cabe destacar la buena situación económica en comparación a años anteriores, en gran medida gracias a las reformas de la pasada legislatura. Antes de decidir entre quiénes repartir la riqueza hay que crearla. Parece ser que parte de nuestros políticos han olvidado eso.

Estos presupuestos calculan ahorrarse 1.000 millones de euros en prestaciones por desempleo debido a la bajada del paro.

Destacar muy positivamente la partida de 500 millones de euros para el bono juvenil, que consistirá en una ayuda de 430 euros para los jóvenes que consigan un contrato de formación y aprendizaje financiada con fondos de la UE.

De justicia, y exigida por Ciudadanos para aprobar estos presupuestos, la equiparación salarial de la Policía y Guardia Civil respecto a otros cuerpos de seguridad, a la cual destinarán 600 millones de euros. A su vez, la tasa reposición de los cuerpos de seguridad estará entorno al 115%, es decir, aumentará un 15% el número de efectivos.

Celebrar la subida de cuatro a cinco semanas del permiso de paternidad, con un coste de 250 millones de euros.

El gasto en I+D sube un 8.6%, una cifra que no podemos engañarnos, es lamentable. Pertrecha por los recortes al considerarla secundaria, esta partida de 7.000 millones que alcanzaría de aprobarse estos presupuestos no alcanza a la mitad de los más de 14.000 que tenía previamente a la crisis, mientras otras partidas ya han recuperado su presupuesto. España está a la cola de los países UE en inversión pública en I+D. Lamentable que se siga considerando algo secundario, pero todavía más lamentable el engaño que se realiza a los españoles. El 60% del presupuesto destinado a I+D en 2017 no se ejecutó.

El presupuesto en Defensa aumentará un 10.7%, la segunda partida que más crece. España está a la cola de todos los países UE en Defensa, sólo por delante de Luxemburgo, habiendo comprometido aumentar su presupuesto un 80%. En un periodo tan inestable por la previsible retirada de apoyo de EEUU y el aumento de los peligros internacionales, tanto por terrorismo como por conflictos internacionales, los costes de no invertir en Defensa pueden ser muy elevados, tanto económicos como en vidas humanas, y quien critique esta partida deberían estar bien informados sobre la importancia estratégica y humanitaria de las misiones de España en el exterior y la situación de las Fuerzas Armadas españolas.

Especialmente sangrante es la situación producida entre territorios. El PP, con el apoyo de Ciudadanos, ha vendido estos presupuestos al PNV, dando muchas más ventajas al País Vasco con inversiones por encima de la media española unidas al ya existente Cupo, que hace que una comunidad más rica que la media de al Estado menos dinero que la media. Sin embargo, otras regiones como la Comunidad Valenciana o Murcia que se ven seriamente infrafinanciadas.

En cualquier caso estos presupuestos demuestran que la economía en política no lo es todo. El PNV ha declarado en repetidas ocasiones, pese a los privilegios concedidos, que no apoyará estos presupuestos mientras siga en vigor el 155, el cual es probable que se mantenga bastante más de lo previsto. Serían los primeros presupuestos que se prorrogaran dos veces consecutivas

Victor de Domingo, Estudiante de Derecho y Ciencias políticas en la universidad Carlos III 

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