Portugal contra las llamas

Una devastadora “tormenta de llamas” causa la muerte de 65 personas y deja 250 heridos

Portugal es, ahora mismo, comparable al infierno. Hace nueve días, Pedrógão Grande, localidad de Leiría donde comenzó el incendio, lucía bosques frondosos, aldeas, riachuelos y playas fluviales. La tarde del sábado 17 transformó todo esto en cenizas, dolor y muerte cuando una emboscada de fuego en mitad del bosque dio comienzo a lo que se ha convertido en el mayor incendio forestal de la historia del país.
El incendio se inició la tarde del sábado 17 en Pedrógão Grande, distrito central de Leiría, ya afectado por una intensa sequía. El día 22, cinco después de su inicio, quedó contenido.

El balance general se mantiene en 65 fallecidos, 250 heridos y 55000 hectáreas de bosque arrasadas. La mayoría de las víctimas viajaban por la carretera nacional 236, “la carretera de la muerte”, que une las aldeas de Figueiró dos Vinhos e Castanheira de Pêra, Las llamas rodearon completamente sus vehículos, falleciendo al menos 30 personas sin lograr escapar de sus coches. 17 personas fueron hallados calcinados en los andenes de la carretera y diez más en el bosque que rodea estas vías al intentar huir antes de ser alcanzados por el fuego. Otras tres víctimas fueron descubiertas en el cementerio de Castanheira de Pêra, donde aparentemente lograron llegar antes de perecer por inhalación de humo. “Desgraciadamente, esta es sin duda la peor tragedia que hemos conocido en estos últimos años en términos de incendios forestales”, certificó el primer ministro portugués Antonio Costa.

La primera hipótesis apuntaba a la combinación de altas temperaturas, fuertes vientos y el rayo de una tormenta eléctrica como causa del incendio, calificado por las autoridades de “tormenta de fuego”. Sin embargo, la virulencia en la propagación de las llamas y la diversificación de sus frentes alertaron al presidente de la Liga dos Bombeiros, Jaime Marta Soares, quien puso en marcha una investigación interna y comprobó que el incendio ya estaba activo dos horas antes. “Creo que el fuego fue provocado y vamos a continuar con las pesquisas para averiguar la verdad, con todas sus consecuencias”, afirmó rotundamente. Ante esta sospecha, la oposición conservadora defendió la creación de una comisión técnica independiente para esclarecer lo ocurrido, idea apoyada por el primer ministro socialista António Costa. La Fiscalía de Portugal abrió una investigación que permanece bajo secreto de sumario para aclarar “las causas y consecuencias del incendio”.

Posible negligencia

La gestión del Gobierno en materia de prevención de incendios y la actuación inicial de las autoridades ha sido duramente criticada. La Guardia Nacional Republicana (GNR), instituto armado de Portugal, ha sido especialmente puesta en duda al surgir testimonios de varios supervivientes que alegan que gendarmes lusos les desviaron hacia la llamada “carretera de la muerte”, asegurando que se encontraba libre, y en realidad se encontraron un caldero en llamas. Otros muchos manifestaron que estuvieron esperando que las autoridades les indicaran si debían refugiarse en sus casas o evacuar la zona, escogiendo finalmente por ellos mismos, lo que suponía determinar si sobrevivían o perecían en el incendio.
Ante las críticas, el primer ministro Costa Este envió el martes 20 un despacho urgente con tres preguntas dirigidas a los máximos responsables de la Guardia Nacional Republicana (GNR), Protección Civil y el Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera (IPMA), exigiendo aclaraciones sobre lo sucedido. La primera de ellas fue si realmente se dio una situación climatológica “infrecuente”, intentando de esta manera averiguar si la causa del desastre fue únicamente natural o si se dieron o fallos en la respuesta al mismo. La siguiente pregunta versaba sobre los fallos de comunicación en el SIRESP, el sistema de intercomunicación entre las fuerzas de seguridad y emergencia de Portugal. Esta cuestión está hilada con las quejas de Fernando Curto, presidente de la Asociación Nacional de Bomberos Profesionales, que denunció el caos y la falta de coordinación. Finalmente, Costa se refirió en su última pregunta a la “carretera de la muerte”, preguntando por qué no se cerró y si algunas personas fueron desviadas hacia ella.

En este escenario de críticas, se reveló que el Plan Forestal Contraincendios está congelado desde hace cuatro años, siendo que debería ser renovado cada dos. Asimismo, se echa la culpa a la falta de limpieza de los montes, pero el secretario de Estado de Bosques, Amãndio Torres, restó importancia a este argumento, pues recuerda que se han limpiado 25.000 hectáreas en una superficie forestal de 3,1 millones. Torres aseguró que no es que falten leyes, sino que es necesario que se cumplan las que hay.
A este clima de confusión se sumó una falsa alarma sobre una aeronave estrellada. Protección Civil de Portugal rectificó la información inicial según la cual una de las aeronaves que trabaja en la extinción del fuego se había estrellado. “No hay ningún aparato de combate contra los incendios que haya caído o tenido ningún problema”, indicó un portavoz de Protección Civil al medio portugués Publico.

Solidaridad 

Más de 30000 hectáreas de los distritos de Leiría, Coimbra y Castelo Branco fueron arrasadas y los municipios de Góis y Lousã fueron evacuados. Casi 2000 bomberos y voluntarios luchaban contra las llamas. Los equipos que consiguieron acceder a la vía describieron el lugar como un “escenario horrible”. “Las llamas corrían como el diablo, más que nosotros”, describió el jefe de bomberos de Pedrógão, João Dias. También se desplegaron equipos de psicólogos para atender a los supervivientes, que se encontraban “en estado de shock”. Entretanto, ciudadanos abren las puertas de su casa para acoger a las decenas de personas desalojadas o que han perdido a algún familiar.

Los portugueses también se han unido a proporcionar ayuda a las víctimas a través de cuentas bancarias solidarias o de donaciones. Las entidades portuguesas Caixa Geral de Depósitos (CGD) y el BCP también colaboran en esta recolecta de dinero a través de cuentas solidarias, además de medios de comunicación, como la cadena pública RTP.

La Unión Europea, por su parte, activó el mecanismo comunitario de protección civil para proporcionar ayuda a Portugal. “En una respuesta inmediata a la petición de asistencia por parte de las autoridades portuguesas, el mecanismo europeo de protección civil ha sido activado para proporcionar salvamento contra incendios”, afirmó el comisario de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Christos Stylianides. El Gobierno de Portugal decretó desde el mismo sábado 17 tres días de luto nacional por las víctimas del incendio ante, en palabras del Consejo de Ministros en un comunicado, la “pérdida irreparable de vidas” causada por este suceso.

Sofía Villa

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