Pepe Viyuela: “El humor es un síntoma de inteligencia”

Pepe Viyuela es un actor de fama nacional conocido por sus interpretaciones en series como Aída o películas como Mortadelo y Filemón, además de dedicarse desde febrero de 2017 a la política española con el partido político Podemos.

Hoy, 1 de mayo, a las 20.30, va a representar en el Teatro Principal de Zaragoza, la obra “Encerrona” con la que el actor muestra al público una reflexión sobre lo cotidiano desde la perspectiva de un payaso. La historia de un personaje que vive la experiencia de haberse quedado atrapado en el escenario y que, aunque no llegó para actuar, se verá obligado a ello. Por ello, ha contestado algunas preguntas de nuestras redactoras Ana Calvo y Noelia Muñoz.

En la obra se dice que hay un “engaño” y eso es lo que te conduce al escenario y te obliga a actuar. Si se trata de una metáfora de la vida, ¿cuál crees que es ese engaño en la realidad que nos obliga a estar ante un mundo desconocido?

Bueno, no, no hablo de engaño. Hablo de una cuestión de embrujo, en el que un personaje no sabe dónde está. En la vida nos pasa eso también. Nos encontramos aquí y nos vemos obligados a tirar para adelante de la mejor manera que podamos, superando todo. Esa sería la metáfora a grandes rasgos que tiene la obra.

En La Encerrona también hablas de un factor invisible que te impide escapar. ¿Crees que es algo interior que nos construimos nosotros mismos porque somos conscientes de lo que podemos llegar a hacer?

Lo que ha sido siempre los números de payaso, donde hay una contraposición entre el poder y el que sufre el poder. El payaso blanco y el augusto. Mi personaje es un augusto, muy torpe. El personaje que no podemos ver simboliza lo que nos hace el tener que hacer las cosas, comportarnos de una determinada manera y luego está si las cumplimos o no. Yo lo que he hecho ha sido desdoblar ambas cosas. Me da muchísimo juego, aunque nadie lo veamos. Tiene una connotación, el poder invisible, donde hay una serie de elementos de espejo que se pueden ver o no. El espectáculo está concebido para hacer reír, aunque también hay lecturas muy interesantes.

Se mezcla un tema de algún modo dramático con una actitud de tu personaje humorística. Ante el miedo, ¿de qué nos tenemos que reír en la obra?

Nos tenemos que reír de nosotros mismos. El personaje nos presenta al ser humano, las capacidades, nuestros errores. Creo que es bueno reírse de todas esas cosas, reconocer que somos muy limitados y no pasa nada por ser humanos. Habla de la humanidad, de nuestros límites y de que al mirarnos al espejo seamos capaces de reírnos de nosotros mismos.

Eres actor, humorista y payaso, ¿cuál crees que es el papel que juega el humor actualmente en nuestra sociedad?

A mí me gustaría que fuera el de despertar la inteligencia. El humor a mí me parece que tiene múltiples facetas, puede ser un humor vacío (que no está mal), un humor que simplemente sirve para hacer reír, pero a mí me interesa más un humor que tiene una capacidad crítica que sirve para abrir mentes. Empecemos riéndonos de nosotros mismos y riámonos también de todo lo que nos rodea: riámonos del poder, riámonos de la vida absurda (en muchos casos) y no suframos tanto. Seamos capaces de volar gracias al humor. Yo creo que el humor es un síntoma de inteligencia. Tener sentido del humor denota que uno es inteligente y que es capaz de encajar críticas. A mi me gustaría que el humor estuviera mucho más presente en nuestra vida, empezando por la educación y terminando por la política. Creo que el humor invita a la negociación, invita a ser más susceptible, invita a ser más tolerante.

No creo que esté jugando ese papel, aunque siempre se ha podido jugar ese papel, pero, precisamente, como puede ser utilizado en ese sentido, muchas veces ha estado reprimido. De hecho, en nuestros días hay revistas a las que determinadas organizaciones les ponen bombas por hacer caricaturas. El humor generalmente por el poder, no se lleva bien, le tienen bastante miedo, y ese es el papel que yo creo que debería jugar en nuestra sociedad, aunque creo que no está suficientemente utilizado y debería tener más presencia.

¿Vivimos enfadados o cabreados?

Sí, no hace falta más que salir a la calle. Hay una gran dosis de estrés y de falta de sentido del humor. Enseguida nos enfadamos porque el semáforo no se pone en verde cuando nosotros queremos, porque en un momento determinado alguien parece que se nos cuela o porque nos fastidia esperar la cola en el supermercado. También hay problemas que nos llevan a eso, como nuestro trabajo. En general, vivimos en una sociedad con mucho cabreo en el ambiente y eso no me parece bueno.

Y, para acabar, ¿cuáles son tus proyectos de futuro?

Seguiré con este personaje, con este payaso, todo el tiempo que pueda. Espero que toda mi vida. Luego, seguiré haciendo teatro. Tenemos una pequeña productora de teatro que estamos intentando sacar adelante. Seguiré haciendo las funciones que me gustan y también haré algún proyecto de televisión que está empezando a tomar forma y que espero que, a medio plazo (no sé cuánto tiempo) pueda salir adelante. No me puedo quejar, estoy muy contento con el payaso, tengo teatro y, probablemente, televisión dentro de poco: una serie nueva, pero todavía no es seguro.

Noelia Muñoz / Ana Calvo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *