Pablo Casado, ¿un nuevo futuro para el PP?

Pablo Casado | Wikipedia
Pablo Casado | Wikipedia

El culebrón del verano ha llegado a su fin. Pablo Casado se ha convertido, por decisión de los compromisarios del decimonoveno Congreso Nacional, en el nuevo presidente del Partido Popular. En este caso, y no en otros como en el de la coalición de Podemos e Izquierda Unida, uno más uno si han sido dos, pues los compromisarios del propio Casado y muy probablemente los de María Dolores de Cospedal, han hecho al primero vencedor frente a Soraya Sáenz de Santamaría.

La pregunta que todos nos hacemos es la misma, ¿qué futuro le depara al PP con Pablo Casado al frente? Yo creo que para realizar cualquier análisis sobre esta cuestión, se debe siempre comenzar por el principio del camino. En nuestro caso, ese principio lo podemos situar en el inicio de la campaña de Casado y Sáenz de Santamaría por hacerse con la presidencia del Partido Popular, una vez superada la primera vuelta y dejando atrás a cuatro candidatos.

Situados ya en ese principio, toca valorar la campaña de cada candidato y sobre todo, el mensaje que cada uno de ellos ha transmitido. Y es que el Congreso del PP ha traspasado la línea de lo meramente orgánico y ha sido un tema que ha estado en boca de todos los ciudadanos y como no, en la totalidad de las tertulias e informativos de los medios de comunicación. Entrando al fondo de la cuestión, y siempre desde un punto de vista personal, el discurso de Pablo Casado evoca mucha ideología, devolver al PP a lo que técnicamente se conoce como “derecha sociológica”, con los principios y valores que históricamente ha defendido el partido que en su día fundó Manuel Fraga. Por su parte, Soraya Sáenz de Santamaría representaba la nada ideológica, su mensaje no ha trascendido a lo ideológico, sino que ha permanecido anclado en el marketing y en los grandes eslóganes.

El escenario electoral al que se debe enfrentar el PP en los próximos tiempos, con Casado a los mandos de la nave azul, se fundamenta, diría yo, básicamente en tres puntos.

En primer lugar, deshacerse del abrigo de la corrupción que llevó a M.Rajoy a tener que abandonar de manera precipitada el Palacio de La Moncloa.

En segundo lugar, combatir a Ciudadanos, y quizá también a VOX, en el espectro ideológico que parece que Casado quiere ocupar.

Y en tercer y último lugar, recuperar el Gobierno de la Nación.

No lo he añadido anteriormente, pero está por ver, también, cuál será la oposición que el PP haga al Gobierno de Pedro Sánchez; si la que venía desarrollando hasta ahora, con Rafael Hernando como portavoz parlamentario, excesivamente bronca e incluso habitualmente delirante, en mi opinión, o si por el contrario, será otra la estrategia que lleven a cabo los populares.

No les voy a engañar. Ciertamente, no tenía ni idea de quién se iba a alzar con la presidencia del Partido Popular. Sí les puedo decir que creo que al PP, pero fundamentalmente, a España, no le hubiera ido nada bien con Soraya Sáenz de Santamaría. Al menos, si la acción política que pretendía desarrollar era la misma que desarrolló cuando era la Vicepresidenta del Gobierno de España. Su trayectoria política ahí está, y no seré yo el que la juzgue, pero los fantasmas de la gestión del golpe de Estado, toda ella en sus manos, que los independentistas dieron en Cataluña, todavía colean.

Ante eso, y como mero ciudadano al que le interesa la política, la otra opción que quedaba era la de Casado. Al principio, me transmitía aires de renovación y ganas de hablar de lo que realmente es importante, las ideas y el proyecto de país que tiene cada uno, aunque el final de campaña que ha protagonizado Casado no me ha gustado. Precisamente porque ha ido dejando de lado, poco a poco, el plano político y ha recurrido a lo personal, y al DNI, para atacar, en lugar de confrontar, a su oponente. ¡Como si la edad y la fecha de nacimiento que viene reflejada en el DNI particular de cada uno fuera un elemento de mérito y capacidad para poder participar en una actividad tan apasionante y digna como es la política!

En todo caso, les deseo mucha suerte. El PP, como el PSOE, Podemos o Ciudadanos, es un partido político democrático, con el que podré estar de acuerdo o no en muchas cosas, pero al que no le deseo nada malo. Espero que esta especie de primarias, y digo especie porque no son primarias reales, les haya servido como primer paso para avanzar hacia la democracia interna y hacia la transparencia que debería reinar en cualquier partido político. Lo que esté por venir, el escenario al que se enfrente el PP y el echar a andar el nuevo liderazgo de Pablo Casado, marcarán sin duda la agenda política del país y seremos muchos los que estemos pendientes de ello, pues nos interesa la política, nos gusta, pero fundamentalmente, nos interesa y nos gusta España. Nuestro querido país.

Carlos Cotón, miembro del Consejo de Dirección de UPYD. Articulista de opinión

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