Nuevo año político, viejas incertidumbres

Congreso de los Diputados

Comienza el nuevo curso parlamentario en las Cortes Generales bajo una especie de “déjà vu” político. Hablamos de los mismos retos de hace un año, temas pendientes por todos conocidos y que reaparecen con toda su fuerza en el inicio del nuevo período de sesiones.

Estas problemáticas alumbran a Rajoy un incierto segundo capítulo de legislatura, la cual tiene visos de causarle un envejecimiento en su liderazgo ya poco subsanable por muchas dosis de supervivencia al ecosistema de La Moncloa que haya desarrollado.

Asuntos como el proceso catalán y todas sus derivadas, políticas y jurídicas, y lo que es más preocupante, en muchos casos ya sociales, condicionan en gran medida el normal desarrollo parlamentario en Madrid. Es obvio en este sentido el daño colateral que ocasiona la incertidumbre política catalana en la aprobación de los Presupuestos del 2018.

Los “jeltzales” encuentran grandes dificultades internas a la hora de mantener el apoyo a Rajoy, a pesar de los réditos obtenidos en las últimas negociaciones. Dificultades sobre todo por la imposibilidad de permanecer neutrales ante las demandas soberanistas de sus homólogos catalanes, a quienes ven por otra parte recorrer un camino por ellos ya andado a la vez que denostado.

Volveremos a abusar de la financiación autonómica como foro de atracción mediática desde el Gobierno y los diferentes territorios regionales. Cuestión esta que somete a los barones autonómicos de uno y otro color político y al propio ministro Montoro, a su particular Día de la Marmota. Una negociación que el ministro quiere derivar hacia un gran pacto estatal entre los “grandes partidos”, eufemismo que empleo para no hablar de chantaje político hacia los socialistas, cuando muchos entendemos que no hay más opción política que la de resolverlo en el marco de una negociación Gobierno – CCAA, foro en el que Rajoy debe liderar y proponer, y el conjunto de territorios y administraciones autonómicas negociar y ser responsables.

Deberían culminar también en las próximas semanas los trabajos y debates en las comisiones parlamentarias que albergan dos grandes asuntos estatales muy demandados por millones de ciudadanos, el del modelo educativo y el de la reforma de las pensiones. Debates estos que si no son bien resueltos aumentarán esa gran desconfianza de los ciudadanos hacia sus representantes públicos para lograr acuerdos en materias tan necesitadas de esquivar las luchas partidistas.

Por último, quiero señalar dos elementos a mi juicio transversales a la acción política del Gobierno para estos próximos meses y que afectarán sobre manera a la capacidad de liderazgo del Partido Popular en el escenario político nacional a corto y medio plazo.

Por una lado, un viejo asunto que muchos dan por amortizado pero que considero que acompañado de otros déficits en la acción gubernamental, cobra nueva trascendencia, este es el de la financiación irregular y clientelismo político del Partido Popular. Diversos episodios derivados bien de las investigaciones judiciales, bien de las inquinas personales de aquellos que ahora son repudiados por sus ex compañeros, serán objeto de portadas en los diferentes medios de comunicación. Portadas que sin lugar a dudas serán utilizadas electoralmente por Ciudadanos con la intención de dar el último golpe a la hegemonía del viejo Partido Popular en el espectro del centro derecha español.

No sabemos si el 2018 será el de los grandes pactos o el de los grandes desacuerdos, si habrá nuevos presupuestos o los proyectos quedarán pospuestos. Lo que todos sabemos es que este año marcará en gran medida el escenario electoral del 2019 (municipales, regionales, europeas…) y los ciudadanos tomarán nota de ello, deberíamos saberlo.

Oscar Galeano, portavoz de la Agenda Digital del PSOE

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