Entrevista a Moncho Borrajo: “Pablo Iglesias es un dictador”

Ramón Borrajo Domarco nació en Orense el 25 de diciembre de 1949. Hijo único, siempre fue un niño inquieto, despierto que sorprendía a sus maestros en la escuela cuando se dedicaba a dibujar en clase, hacía reír a sus compañeros contando chistes o lanzaba preguntas incómodas.

Compaginó sus estudios universitarios de Arquitectura y Bellas Artes, respectivamente, con sus incursiones en la canción protesta contra el régimen franquista. Terminados sus estudios, marcha a Barcelona y a Madrid donde empieza a tener sus primeras tomas de contacto en los escenarios, siendo sus actuaciones en Cleofás y en Sambrasil lo que le genero mayores éxitos profesionales y le haría un artista reconocido por el gran público. Ácido, controvertido y sin pelos en la lengua, presume de reírse de si mismo, de decir en todo momento aquello que piensa y reconoce estar cansado de lo politicamente correcto.

Ahora visita El Teatro de las Esquinas de Zaragoza celebrando cuarenta y cinco años entre bambalinas con el espectáculo ¡Madre mía!¡Cómo está España! y concede una entrevista a GRUPO EL ROTATIVO para repasar su trayectoria y hablar de lo divido y de lo humano, permitiendo a nuestros seguidores conocer al Moncho más auténtico.

¿Qué queda del niño que nació en Orense el Día de Navidad?

Queda todo porque tengo la suerte de no haber perdido la naturalidad que tienen los niños, la gente cuando se hace mayor lo racionaliza todo, no se sorprende. Como los niños, digo las cosas a la cara y tengo la capacidad de poner a mucha gente colorada, pero no me avergüenza porque lo que yo hago o digo es aquello que creo. Queda ese niño valiente, curioso… A los dieciocho años me enteré que era superdotado, lo cual es un problema, la gente piensa que es un privilegio y no es así. Uno es superdotado en unas cosas y en otras todo lo contrario. Yo soy magnífico dibujando, pero en Física y Química sacaba muy malas notas. La gente se equivoca también con los discapacitados, a veces creen que por ser cojo, sordo o ciego, son personas taradas que no valen para nada y conmigo ocurría algo parecido, al no entenderme siempre he sido un bicho raro, el niño que hacía preguntas impertinentes, al que decían: “Te quieres callar, ¿dónde has aprendido eso?”. La juventud va dentro, hay jóvenes muy viejos con veinte años.

Muchas veces los niños que son bichos raros y a los que les dicen el el colegio que se centren en las Matemáticas y en la Lengua y se olviden de tonterías son los que luego triunfan en la vida…

Lo hacía lo contrario a lo que querían los maestros (risas) Yo estudié Arquitectura y luego Bellas Artes porque mi padre quería que tuviese alguna carrera. Me encanta pintas, sigo pintando, dibujando… y en la Universidad me dediqué también a la canción protesta, entonces conocí a Labordeta. A partir de ahí empecé a cantar, aunque el público venía más por lo que decía entre canción y canción, me di cuenta de que era un cómico. De niño los maestros me decían: “Borrajo, deje de hacer tonterías que está entreteniendo a toda la clase” y mira he acabado entreteniendo a toda la clase (risas)

Empezaste a trabajar en el mundo del espectáculo en Valencia, luego marchaste a Barcelona y a Madrid, allí sustituiste a Tip y Coll en una sala de fiestas…

El éxito me llega cuando empiezo a trabajar en Sambrasil, allí me contratan para sustituir a Tip y Coll dos meses de verano y me quedé cuatro años llegando todos los días, a partir de ahí entro en el teatro y desde entonces no he parado de trabajar. En todo ese tiempo he hecho exposiciones de pintura, he escrito veinte libros, espectáculos como Moncho gusto, Borrajo perdido, Aquí no hay crisis… casi veintitantos espectáculos, uno nuevo cada dos años. En Zaragoza actué por primera vez en el Casino, luego en el Fleta, un teatro maravilloso que está abandonado… vamos a pedirle al Ayuntamiento que en vez de construir un auditorio  nuevo hubieran recuperado el Fleta  que tenía el escenario más grande de España. También actué en el Teatro Principal, ahora en el de Las Esquinas y solo me falta trabajar en El Plata, ir a contar chistes (risas) Yo no tendría problema de ponerme una chaqueta de lentejuelas y contar chistes, estaría encantado si algún día me invitan allí voy, me invento mis mariconadas y lo monto enseguida.

¿Quiénes son tus referentes en el mundo del espectáculo?

Mis referentes son aquellos que son capaces de subir al escenario y hacer reír a los demás, Chaplin, Groucho, Cantinflas, Gila, Tony Leblanc, Martes y trece, Tip y Coll, Chiquito de la calzada… Una vez un periodista con ganas de fastidiar me dijo: “Usted que hace un humor intelectual, ¿Qué opina de Chiquito de la Calzada?” y le contesté que me parecía un genio, ha inventado un idioma y el periodista se quedó sin palabras.

Cometemos el error de querer tener siempre al rey de algo, el mejor de algo. Una vez un periodista preguntó a Gila quien era el mejor cómico del país y dijo que los cómicos no eramos folclóricas  que nos enfrentamos unos con otros, sino como la Olimpiada. Dijo Gila, yo soy de Metros lisos, debo hacer cuarenta y cinco minutos de actuación para no aburrir, Moncho Borrajo es de maratón, como no haga dos horas no lo entiendes, Mari Carmen es de Salto de altura, Tip y Coll de Salto con Valla… No nos enfrentamos y nadie es mejor que nadie. Para el humor siempre hay un tiempo, no puedes estar viendo películas de Chaplin todos los días porque te aburres, ni de Groucho Marx. Hay un día para escuchar a Los Morancos,  otro para ver a Tip y Coll, a Moncho Borrajo, Les Luthiers o a Pedro Ruiz. A veces la prensa me pregunta si hago humor inteligente y les digo que, no, el inteligente es el público, hago humor para ellos y si me entienden es porque hablamos el mismo idioma.

¿Cómo está España?

Es un bingo que siempre premia a los mismos. No aprendemos, es un país en el que habría que hacer como con los granos: pincharlo para sacar toda la mierda fuera y empezar de nuevo. Está todo tan podrido que donde escarbes va a salir porquería y lo que están consiguiendo es que seamos pasotas, que ya nos dé todo igual, eso es muy peligroso. Con respecto a la juventud diría que hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece, hacen más ruido cuatro gilipollas quemando contenedores que cientos de chavales estudiando y trabajando.

La prensa siempre da importancia a los que roban, a los que no estudian, a los drogadictos y nunca hablan de los que sacan matricula, de los grandes científicos, de quienes estudian y trabajan. Vivimos en un país donde la cultura no interesa, ser pintor, músico, actor, escritor, no interesa, en la prensa puede ser periodista cualquier tonto solo por salir en un programa debajo de un edredón. Este país tiene un pueblo maravilloso al que lo están haciendo pasota, nos están convenciendo de que es lo normal, aquello que no lo es. No puede haber 300.000 políticos, gastar en fuegos artificiales para unas fiestas y que luego falten guarderías en una ciudad. Hay que tomarse la realidad con humor porque si no te pegas un tiro (risas)

Hace tiempo fuiste duramente criticado por hacer opiniones vertidas en las redes sociales acerca de Pablo Iglesias. ¿Te preocupa que se haya caído en el insulto a través de las redes o crees que tan solo es el reflejo de una realidad de la calle que antes era invisible?

Escribí una carta a Pablo Iglesias en la que ni le insultaba, ni le ofendía, era una opinión personal sobre él que la manipularon. Si critiqué a Franco, a Suarez, a Felipe, a Aznar, a Zapatero, me pregunto por qué no puedo meterme con Pablo Iglesias, dónde está la democracia. Yo no le critiqué como persona individual, sino como director de una orquesta llamada Podemos. Es un dictador. Cuando Errejón le discute lo manda a la fila de atrás, un señor que dice que si no gana se va… por no hablar de Echenique que nos viene a España, lo tratamos con todo el amor del mundo y luego contrata a un chaval y le paga en negro.

Me encanta la ideología de Podemos, la lucha del pueblo, me gusta lo que ocurrió en el 15-M, pero no me gusta que nos lleven como a borregos y el comunismo hoy en día, que el obrero es burgués, no tiene sentido. El comunismo tiene sentido cuando vamos en alpargatas, nos morimos de hambre, cuando nos pisotean en las empresas. Que se le puede pedir a un país donde los sindicatos están pagados por el Gobierno, cómo le van a hacer una huelga general. Curiosamente en las empresas siempre despiden al obrero, nunca al sindicalista. En este país el problema es que cuando hablas claro, molestas.

Estoy candado de lo politicamente correcto, es la mayor censura porque te autocensuras a ti mismo. Me da mucha pena ver a compañeros de veintitantos años en la comedia politicamente correctos para poder trabajar en televisión. Si a esa edad son politicamente correctos a los sesenta habrá que verlos. Yo soy independiente, liberal y opino sw lo que me gusta y de lo que no me gusta. No ofendí a Pablo Iglesias, dije que por su forma física, por sus gestos… que era una persona dictatorial. Lo que hizo la ultra derecha, no lo puede hacer, es utilizar mi carta para ofender a Pablo Iglesias y luego se me desprestigia a mi. El tiempo pone a cada uno en su sitio, ha pasado un año y nadie me insulta en las redes, el tiempo te va dando las razones que tenías o que no tenías.

Señores, estamos viendo lo ocurrido en Venezuela, si ustedes han asesorado a este país, por favor, no me aconsejen a mi. Si una señora lleva al Congreso a darle el pecho a su bebé, yo puedo llevar un muñeco en mi espectáculo para hacer parodia. Tengamos sentido del humor. El que no tiene sentido del humor demuestra que es poco inteligente.

En la Transición venían a verme Carrillo y Fraga juntos a Cleofás, venían políticos de izquierdas y de derechas que sabían que me metía con ellos. Los bufones contaban a los reyes la verdad a la cara, me da pena que Felipe VI no me llame de bufón. Lo más importante sería ver a un cojo reirse de su cojera como yo me río de ser homosexual. Yo salgo al escenario y digo que no soy gay, soy maricón. Hace mucho tiempo actuando en un escenario me llamó desde arriba un tío que era un maricón y yo le contesté que él era un psicólogo y por lo tanto aquello que pretendía ser un insulto se convirtió en una broma.

A la gente solo se le puede juzgar de cintura para arriba que es donde está el corazón y el cerebro, de cintura para abajo somos todos una raja, un colgajo, un culo que da trabajo y te lo dice Moncho Borrajo (risas) Mi relación sexual dura veinte minutos, el resto del día pinto, escribo, hablo… juzguen por lo demás, ser homosexual no es una carrera o es parapléjico.

Algunos han hecho de sus causas una carrera y ese es el problema. Lo peor es, por ejemplo, la mujer que vende un maltrato y no es cierto, está quitando importancia a la maltratada de verdad. Cuando a mi espectáculo viene alguien en silla de ruedas, siempre les digo: “¡Coño, que bien un tío motorizado! o “Más vale andar mal de las piernas que del cerebro como el Gobierno”. A mi me da mucha rabia el dar pena. A los ciegos no les gusta nada que les llamen invidentes, no, joder, son ciegos. Tienen un oído fino, un olfato divino… La gente no entiende que reírse de uno mismo es buenísimo, mirarte en el espejo en pelotas y decir: “Joder, que mal estoy…”

¿Te han vetado en televisión?

Oficialmente, no, pero evidentemente, sí. En cuarenta y cinco años de trabajo nunca he tenido un programa propio, he trabajado solo dos veces en 1,2,3 responda otra vez, seis veces con Raffaela Carrá y alguna entrevista que otra… pues será que estoy vetado porque tienen miedo a lo que digo. Yo fui de los primeros artistas que empezó a utilizar tacos en sus espectáculos y algunos pensaban: “¡Ay, por Dios!¡Qué grosero!” y es para decirle a esas señoras que si su marido trabajase y se pegase con un martillo en el dedo, seguro que no decía cáspita , se cagaría en sus muertos. Hay que diferenciar cuando vamos a una iglesia, a un teatro o a un cabaret. No pueden pedir que en el cabaret se utilice el mismo lenguaje que en la iglesia. Los meapilas, ríanse un poquito. Desde pequeños nos prohíben el culo, pedo, caca, pedo, pis y la muerte y eso es lo que nos dignifica a todos. Los que se la cogen con papel de fumar son los que más se ríen cuando se apaga la luz.

¿Con cuál te quedas de todos tus espectáculos?

Me quedo con el día a día, la vida es un espectáculo que no se repite, único en cada momento. Esta entrevista no será la misma aunque hablemos en otra ocasión. He aprendido a intentar sacarle jugo a la vida. Siempre de los espectáculos, el último es del que estás más contento porque has ido corrigiendo los errores anteriores.

¿Por qué hay que ver ¡Madre mía!¡Cómo está España”?

Porque la risa es una terapia. Tengo una norma desde que empecé en el mundo artístico: No contar chistes de cojos, tartamudos, minusválidos, subnormales, parapléjicos… siempre he contado chistes de los prepotentes, los políticos, los nuevos ricos, los pasotas, los gilipollas, los que van de progres. Esta mañana me he pasado por la Plaza del Pilar para que me diera suerte la pilarica en el teatro.

Moncho Borrajo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *