Moción de protesta

ULY MARTIN

Remontémonos al doce de febrero de este mismo año, miles y miles de inscritos de todos los lugares de España estuvimos llamados a elegir el devenir de Podemos. Entre las tres opciones que se postulaban para la dirección una obtuvo una clara mayoría, serían los planteamientos de esa lista los que marcarían la nueva línea ideológica y de acción del partido. Dicha lista, encabezada por Iglesias y sus acólitos ha empezado por fin a enseñar sus ases en la manga.

Después de conducir a las listas minoritarias a un abismo indetectable en el que se minimiza la influencia política, comenzó la premeditada operación, se trataba de hacer mucho ruido, reivindicar la bandera de la verdadera izquierda, abandonándonos a nuestra suerte a los que tanto hemos pregonado por la transversalidad. El pacto con Izquierda Unida ya nos hizo saltar las alarmas, pero tal vez la tramposa golosina del sorpasso nos pareció motivo suficiente para empujar y seguir adelante con el proyecto de confluencia. El resto de esta historia ya la conocéis.

Volviendo al nuevo rumbo del que hablábamos, últimamente estamos viendo señales del mismo; primera parada, el tramabus. Después de la gran polémica en torno al repugnante autobús tránsfobo de Hazte Oír, teníamos que copiarles las idea ¿De verdad que no teníamos nada mejor? Hay cientos de formas diferentes de señalar la corrupción existente en el Partido Popular y sus círculos cercanos, pero teníamos que elegir justo esa.

Día a día vamos viendo como lo que allí se exponía no eran fantasías, las tramas de las élites existen, y es muy positivo sacarlas a la luz para entender así un poco mejor la realidad en la que vivimos. Siguiente parada; la que hoy nos ocupa, la propuesta de moción de censura presentada recientemente por el grupo parlamentario de Unidos Podemos, pero antes pongámonos un poco en perspectiva.

El tablero político español está en una situación muy compleja, la corrupción que acecha al PP, el PSOE vagando sin cabeza buscando su lugar en plena crisis de la socialdemocracia europea, y Ciudadanos pasándose el día bailando en la dirección que les marcan sus socios. También están en una esquina los nacionalistas, que han visto un filón en la situación y han revivido la vieja tradición española de la muleta periférica, en tiempos, lo que antes era CiU ejercía como tal, ahora tras su metamorfosis en independentista se desentiende de lo que pasa en Madrid.

El reciente impacto del caso Lezo y la polémica del fiscal Moix, sumado a los múltiples frentes abiertos que posee el Partido Popular tanto a nivel nacional como regional, han motivado que todos los grupos políticos deban posicionarse de una u otra forma. Unos optan por callar, otros apelan a la presunción de inocencia, otros alzan la voz pero no proponen ninguna salida a la situación actual…y otros proponen una moción de censura.

Leía el otro día en el almacén radiactivo que es Twitter personas clamando la necesidad de ‘’derrocar’’ el gobierno del PP, y no señores, no tenemos nada que derrocar, este gobierno está donde está porque varios millones de personas le han votado de manera democrática. Otra cosa es que habiendo cambiado las circunstancias dudemos de que el partido del gobierno sea trigo limpio, y ahí entramos en terrenos farragosos.

¿Qué pienso yo sobre la moción? ¿La apoyo? ¿La rechazo? Pues podría decir que ni una ni otra, comparto con muchos compañeros la opinión de que es insostenible a corto plazo que el gobierno conviva a diario con la sombra de la corrupción sobre sus cabezas, amén de la terrible imagen que proyecta sobre el panorama internacional, pero igualmente puedo decir que presentar ahora dicha moción es inútil más allá del hecho de poder ser un controvertido spot propagandístico emitido en todas las televisiones, periódicos y radios de este nuestro país.

Es decir: ¿Por qué aplicamos un medio que no nos conduce al fin que queremos alcanzar? Estamos realizando una movilización social y política encaminada al fracaso antes siquiera de comenzar ¿De veras tiene algún sentido seguir con esto? ¿Por qué justo ahora?

¡Claro que el Partido Popular está hasta el cuello de corrupción! ¡Claro que en cualquier otro país Rajoy hubiera dimitido el día que salió a la luz sus SMS! Pero hay una cosa que se llama sentido común, y en política muchas veces se descarta su uso.

¿No hubiera sido mucho mejor esperar a que el PSOE, potencial aliado saliera de su proceso interno? ¿No hubiera tenido mejor resultado llevar a cabo negociaciones partido por partido, ya sean secretas o públicas para saber si estarían dispuestos a apoyar una eventual moción de censura?

¿Era realmente necesario mover todos los engranajes del mecanismo constitucional para realizar un pleno monográfico que hable de la corrupción del Partido Popular? Ya os respondo yo, no lo era.

Si algún día queremos ser una alternativa real de gobierno debemos dejar el aura de eterno postureo que nos persigue y aterrizar en la realidad parlamentaria, estoy convencido de que la ciudadanía progresista de este país nos lo agradecería. España se merece un gobierno  con las manos limpias y las ideas claras.

Jorge Navarro

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