México: entre temblor y temblor

Un nuevo seísmo causa dos muertes en Oaxaca y  dos infartos mortales en Ciudad de México

México sigue temblando. Un nuevo terremoto de magnitud 6,1 en la escala Richter dejó cuatro muertes: dos en Oaxaca y, ante el nerviosismo, dos infartos mortales en Ciudad de México en la mañana del pasado sábado 23 de septiembre . Este último seísmo es una réplica del que tuvo lugar el 7 de septiembre y que provocó 98 muertos, ya que se produjo en la misma región pero con una menor intensidad. Los sismos siguen azotando semana a semana a este país  que todavía no se recupera del devastador golpe del 19 de septiembre, cuando un terremoto de magnitud 7,1,  se llevó la vida de 318 personas.

El epicentro de este último seísmo se localizó en el estado de Oaxaca que es precisamente una de las zonas más afectadas por el terremoto del 7 de septiembre; las 38 viviendas todavía derruidas son prueba de ello. Además, un puente y diversas construcciones en Juchitán, que se habían visto gravemente dañadas por el terremoto previo, se terminaron de colapsar el sábado.

Aproximadamente un minuto antes de que el terremoto comenzase a ser percibido en la tierra saltaron las alarmas que permitieron a muchos ciudadanos de Ciudad de México ponerse a salvo fuera de sus casas, y a los equipos de rescate que trabajaban entre los escombros de terremotos pasados, abandonar sus tareas.

Gracias a voluntarios y brigadistas ya se han podido rescatar con vida a 69 personas que permanecían desaparecidas desde el 19 de septiembre. De estas 69 se ha tenido que hospitalizar a 37, y 14 de ellas todavía permanecen en estado grave.

El jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, explicó en una conferencia que se han comprobado 7.649 inmuebles de los cuales el 87 % tiene concedido el color verde. Esto significa que 6.640 edificios son habitables y requieren una reparación no muy compleja.

1985 y 2017: dos años unidos por la desgracia

Esta reciente réplica del terremoto del 7 de septiembre no deja de ser una más de las 4.287 que llevan sacudiendo México desde entonces. Aquella que se salió de los esquemas en cambio, se produjo el 19 de septiembre de 2017, 32 años después de que un terremoto se llevara la vida de miles de personas en México, el más devastador de ellos. En la fecha en la que se conmemoraba un seísmo que tanto conmocionó a los mexicanos, otro hizo acto de presencia y se cobró la vida de 318 personas de las cuales 189 se produjeron en Ciudad de México, 73 en Morelos, 45 en Puebla, 13 en Estado de México, 6 en Guerrero y 1 en Oaxaca, tal y como informaba a través de Twitter el coordinador nacional de Protección Civil de la Segob, Luis Felipe Puente. El Gobierno de la Ciudad de México ha elaborado un informe en el que se detalla que de estos 180 muertos,  119 son mujeres y 61 hombres.

Según el Servicio Sismológico Nacional (SSN) este terremoto tuvo su epicentro a 12 kilómetros de Axochiapan, justo en el límite entre el Estado de Morelos y de Puebla. El seísmo provocó cortes en el suministro eléctrico y en el de telefonía, ocasionó escapes de gas, y obligó a suspender el servicio del metro, pero también ha sacado lo mejor de sus habitantes, quienes se han lanzado voluntariosos a ayudar en todo cuanto pudieran. Armados con picos y palas los vecinos de los edificios derruidos no dudaron en abrirse paso entre los escombros para encontrar a quien estuviera atrapado: auténticas cadenas humanas de solidaridad. Aquellos que no tenían un instrumento a mano para despejar las zonas afectadas de escombros, ayudaron dispensando comida y bebida.

A nivel internacional también saltaron las alarmas y la ayuda acudió desde diferentes puntos del globo. Japón se situó a la cabeza enviando un equipo de 72 socorristas. Israel no se quedó lejos y envió 70 rescatistas y  Estados Unidos ayudó con 60. A ellos se le suman otros equipos enviados desde España, Honduras, Panamá, Colombia, Ecuador, El Salvador, Venezuela y Chile. En total 450 personas y  19 perros de seis países distintos.

México no cesa de agradecer toda la tan necesaria ayuda, y desde la Asamblea General de la ONU, Luis Videgaray, el secretario de Relaciones Exteriores de México, afirmó que “los amigos se hacen presentes en los momentos duros”.

Las redes sociales se hicieron eco minuto a minuto de lo que sucedía, y millones de personas alrededor de todo el mundo no solo fueron testigos de estas demostraciones de humanidad espontáneas sino que también se fueron sumando, ofreciendo su ayuda en la medida de lo posible, difundiendo las imágenes de los desaparecidos, o retuiteando aquello que los voluntarios necesitaban para continuar con su labor.

Pero esta no es una tarea finalizada. México sigue temblando casi diariamente. México sigue sufriendo y luchando por rescatar a las personas desaparecidas bajo los edificios derruidos. Los mexicanos siguen adelante porque todavía queda la esperanza de encontrar a ese amigo, primo, padre o vecino que tras el temblor del 19 de septiembre, no volvió a ser visto.

Aurora Isabel Martínez Sanz

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