Mas, ante un callejón sin salida

La situación para el PDEcat comienza a ser preocupante. El partido, heredero de la antigua Convergencia, se encuentra descabezado de cara a unas posibles elecciones al Parlament de Catalunya, que podrían celebrarse tras el referéndum de septiembre.

Artur Mas ha visto truncadas sus aspiraciones a ser candidato a la presidencia de la Generalitat, tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, por la que ha sido inhabilitado durante dos años. El ex president ha sido procesado, al igual que las ex consejeras Irene Rigau y Joana Ortega por continuar adelante con la organización del 9N, después de que el Tribunal Constitucional paralizase el proceso.

Los tres condenados han sido considerados víctimas de la falta de libertad de expresión por parte del soberanismo, que respaldó a los tres responsables de la consulta durante el juicio. El movimiento independentista busca aliados en el exterior en su postura contraria a la sentencia. Como ejemplo, el SNP escocés. La formación nacionalista escocesa promoverá una proposición en el parlamento británico, para que este se manifieste en contra de la sentencia del TSJC.

La inhabilitación de Mas no es la única consecuencia de la resolución conocida esta semana. El actual Govern no quiere dar más pasos en falso en el proceso separatista. Prueba de ello es que el ejecutivo catalán no hará público (por el momento) el contenido de la nueva ley de ruptura, oficialmente denominada como Ley de Transitoriedad Jurídica. Desde el gobierno catalán quieren evitar un nuevo recurso del ejecutivo nacional contra una de sus leyes.

Se estrecha el cerco a la financiación de Convergencia

El enrocamiento jurídico del procès no es el único que preocupa a Artur Mas y a la cúpula de la antigua CDC. La evolución del caso Palau está afectando de lleno a la gestión de la formación soberanista en la etapa post-pujolista. La confesión del ex presidente del Palau de la música, Felix Millet, así como de su mano derecha, Jordi Montull y la hija de este, Gemma Montull, ha supuesto un duro golpe a la imagen de la formación y a la de Mas, puesto que los hechos investigados sucedieron cuando él ya estaba al frente del partido. Daniel Osácar, tesorero del partido durante ese tiempo e imputado también, ha negado la financiación irregular de Convergencia.

Sin embargo, las comisiones a las fundaciones del partido soberanista están siendo confirmadas por numerosos ex miembros y directivos de empresas que obtuvieron contratos de obra pública con la Generalitat. Entre estas figura Hispart, que presentó ante el Palau trece facturas entre los años 2004 y 2008. Otro ejemplo sería el de Ferrovial. Sin embargo, en este caso, quien fuera su director general en Cataluña, Pedro Buenaventura, ha negado la veracidad de estas acusaciones. Quien sí ha confirmado pagos al Palau es el ex consejero delegado de Altraforma, Miguel Pérez-Salinas. Esta empresa de publicidad tuvo contratos con el Palau por valor de 190.000 durante los años 2006, 2007 y 2008. Estos, no dejaban de ser una tapadera para acabar financiando en realidad a CDC.

El pasado llama a la puerta del ex president  Artur Mas deberá comparecer en el Parlament el 29 de marzo, para dar explicaciones del goteo de acusaciones y pruebas que están saliendo a la luz de la financiación ilegal de CDC bajo su mandato. Todos los partidos del Parlament, con excepción de Junts pel Sí, han reclamado al president que de explicaciones convincentes sobre la financiación de su partido. Por su parte, la coalición de gobierno (JXC) ha criticado los ataques del resto de formaciones, en especial a Ciutadans, quien preside la comisión de asuntos institucionales en el Parlament.

Las aspiraciones de Mas por volver al trono de la Generalitat están totalmente descartadas. La inhabilitación del expresident, sumado a la renuncia del actual inquilino de la presidencia, Carles Puigdemont, hacen que el PDECat se encuentre sin una figura capaz de asumir la candidatura en unas hipotéticas elecciones al Parlament.

Junqueras calienta por la banda

El sorpasso soberanista llevado a cabo por ERC es una realidad en Cataluña desde hace un tiempo. La formación independentista ha superado sistemáticamente a las diferentes marcas con las que el proyecto de Convergencia se ha presentado a las elecciones generales, tanto el 20D como el 26J.

Mientras el PDEcat se desangra por la corrupción heredada de Convergencia, Oriol Junqueras y ERC esperan tranquilamente su oportunidad para alcanzar la presidencia del Govern. El vicepresidente del gobierno catalán está manteniendo un perfil bajo en las últimas semanas. La táctica del líder republicano pasa por no alzar excesivamente la voz ante los escándalos de corrupción que salpican a sus socios de gobierno, así como también por la sentencia sobre el 9N.

Ante la inminente convocatoria del referéndum (en principio para septiembre) se ha especulado con la opción de que sea Junqueras quien firme la convocatoria del mismo. Sin embargo, el vicepresidente de Govern ha desmentido esta posibilidad. “La responsabilidad será colegiada y compartida entre todos los miembros del gobierno” ha afirmado el también consejero de Economía, del ejecutivo liderado por Puigdemont.

La debacle convergente deja a sus actuales socios de coalición en el Parlament catalán en una posición inmejorable para convertirse definitivamente en la fuerza hegemónica catalana, y también del proceso independentista. “La coalición de Junts pel Sí culmina con la convocatoria del referéndum”, ha recordado Anna Simó esta semana. La diputada de ERC, y vicepresidenta del Parlament cierra así la puerta a una nueva coalición entre convergentes y republicanos. No obstante, Simó también ha descartado un adelanto electoral, a pesar de que este pueda beneficiar los intereses electorales de su partido. Una postura que también ha defendido Junqueras.

Las próximas semanas podrían precipitar los acontecimientos en uno u otro sentido. La evolución De los diversos casos de corrupción que afectan a la formación soberanista, así como la resolución del Tribunal Supremo sobre Francesc Homs, también imputado por el 9N, marcarán la agenda en Cataluña. Con Mas inhabilitado y Puigdemont autodescartado, el futuro de la antigua Convergencia es una incógnita.

Pablo Estaben Baldovin

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