Maquillando el cáncer

Cada vez más mujeres con cáncer recurren al maquillaje oncológico para salir adelante

Hace ya más de quince años que Mercedes superó su primer cáncer de mama y diez desde que se curó de un segundo tumor que le afectó a su otro pecho, pero nunca ha perdido las ganas de vivir. Después de esta experiencia vital, decidió ayudar a los demás convirtiéndose en voluntaria ofreciendo su experiencia a personas que están pasando por la misma situación que ella pasó hace ya tantos años. “Cuando entré a ser voluntaria pensé: tengo que dar gracias a mi tumor, porque me ha hecho ver las cosas de otra manera. Me ha hecho conocer gente muy especial y me ha hecho estar en el lugar en el que yo quería estar”, confiesa con los ojos llorosos.

Pero el voluntariado que realiza Mercedes es especial. Gracias a ella y otras compañeras, muchas mujeres salen a la calle con una sonrisa al verse guapas en el espejo. Un programa piloto del hospital Clínico de Zaragoza ofrece un servicio de maquillaje oncológico que pretende concienciar a las personas de que “no se tienen que abandonar por el hecho de haberles diagnosticado un cáncer”, enfatiza Mercedes. Allí les hacen ver que sentirse bien consigo mismas tanto exterior como interiormente es la clave para salir adelante. La Unidad hospitalaria no solo les da herramientas para aprender a maquillarse, “es como un rincón en el que se sienten a gusto -explica- y donde pueden expresarse y desahogarse. Un poco como terapia emocional”.

“Empieza por la mañana a pensar en ti, a ponerte guapa, a sentirte bien. Si hay ganas, a la calle, y si ese día no hay ganas de maquillarse, no pasa nada. Tienes todo el derecho del mundo a estar como te encuentres en ese momento. Que no te fuercen la situación ni los familiares”. De esta manera comienza Mercedes las sesiones con cada una de las personas que acuden a su servicio, después de que este les haya sido recomendado por el oncólogo. La ayuda que realizan es esencial para transmitir fuerzas a los pacientes y tranquilizarlos desde la voz de la experiencia, a la vez que les hacen sentir mejor.

Además, Mercedes forma parte de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) donde también reciben con los brazos abiertos tanto a pacientes como a sus familiares. Como recalcó Juan Antonio, responsable de comunicación de la AECC, “que un psicólogo te diga que no pasa nada, puede ayudar, pero la clave es el espejo, verte guapa”. Las cifras hablan por sí solas: “En catorce años, he conocido solo tres casos de personas que no se hayan puesto ni siquiera un pañuelo porque no les apetecía camuflarlo”, reconoce.

También existen centros de estética a los que se puede acudir para corregir y disimular las imperfecciones una vez finalizado el tratamiento. En estos casos, es esencial utilizar productos especiales que no sean agresivos para la piel y, para ello, es necesario conocer cuáles son los productos adecuados, puesto que un tratamiento afecta desde el cabello hasta las uñas de los pies. “La sequedad es extrema por todo el cuerpo, no exclusivamente la cara, te tienes que estar dando constantemente crema”, explica Begoña, mujer en tratamiento.

A diferencia de Mercedes, Begoña todavía usa peluca porque apenas le ha comenzado a crecer el pelo. “Cuando verdaderamente me vi enferma es cuando se me cayeron las cejas”, relata con tristeza. “Y ahora sin cejas no bajo ni a comprar el pan”, dice riendo, “para mí es importantísimo, tanto para verme bien yo, como para que me vean bien los demás”.

Se trata de una enfermedad que no solo afecta emocionalmente a las personas que la padecen, sino a todo su entorno: “Poder ayudar a una persona a encontrarse y verse mejor durante el proceso que está pasando me aporta mucha satisfacción, no es algo que haga por trabajo. Se me ponen los pelos de punta solo de pensarlo”, confiesa Asun, esteticista que ha acompañado a Begoña durante todo el proceso, mientras esta la escucha con lágrimas en los ojos.

Ni Mercedes ni Asun están acostumbradas a recibir jóvenes en sus centros porque estos prefieren servirse de las redes sociales para salir adelante por sí mismos. “No he tenido gente joven, ni por curiosidad, yo creo que se interesan también, pero no acuden a sitios así”, admite Asun. Los adolescentes pueden encontrar en la plataforma YouTube todo tipo de tutoriales de automaquillaje para aprender a ser autodidactas. Asun, concienciada de este hecho, también ofrece este tipo de talleres para todas las edades: “Es importante aprender a hacerse este maquillaje de corrección porque la gente no sabe lo sencillo que es en realidad”.

El cáncer es una etapa más de la vida de cada vez un mayor porcentaje de personas: cada año, a 26.500 mujeres se les diagnostica cáncer de mama en España. A partir de ese momento, comienza un camino que les hace crecer emocionalmente y que supone una lección de vida tanto para las personas que lo sufren en sus carnes y todo su entorno, como para todos aquellos que se vuelcan aportando su granito de arena.

Antes, los pacientes no se cuidaban tanto, “te trataban como a un enfermo terminal”, alegó Asun. Pero, actualmente, según la American Cancer Society, la tasa de supervivencia de cáncer de mama a cinco años se sitúa en el 90%. Es un hecho a la orden del día, “nos puede pasar a cualquiera y hay que saber seguir adelante”, expresó Asun, y para ello, existen estos centros. “Hace 16 años no había las cosas que afortunadamente hoy sí están”, el siguiente punto a lograr será perderle el miedo a la enfermedad y a la palabra “cáncer”.

Noelia Muñoz Marco / Ainhoa Bacaicoa Cristóbal

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