Los disturbios y Trump protagonizan la XII Cumbre del G-20

Foto de familia de la Cumbre del G-20 / Fuente: Michael Sohn-AP

Se conoce como G-20 al foro de 19 países más la Unión Europea que se reúnen regularmente. Está constituido por los ocho países más industrializados (G-8), y por once países recientemente industrializados de todas las partes del mundo. Además, asisten otros países en calidad de invitados. La cumbre de este año se ha celebrado  los días 7 y 8 de julio en la ciudad alemana de Hamburgo, ha estado marcado por ser el primer G-20 al que asistía Donald Trump y por los disturbios producidos en el entorno del mismo.

Tras dos días de reuniones, los líderes de los países integrantes del G-20 firmaron un documento de 15 páginas donde se detallan los acuerdos suscritos en diferentes materias, con el objetivo de dar respuesta a “los mayores retos globales económicos y contribuir a la prosperidad”. Conseguir “un crecimiento fuerte, sostenible, equilibrado e inclusivo” forma parte de la filosofía del G-20.

En algunos aspectos, se ha evidenciado el aislamiento al que Donald Trump está conduciendo a los Estados Unidos. Trump, que en algunas reuniones fue sustituido por su hija Ivanka, defendió un mayor aislacionismo en términos de comercio, pero finalmente en la resolución del G-20 se incluyó el objetivo de “luchar contra el proteccionismo y a mantener los mercados abiertos”, aunque se matizó con la posibilidad de que cada país tenga «instrumentos legítimos de defensa en el ámbito comercial», para lograr el apoyo de Estados Unidos.

La energía y el cambio climático también fueron protagonistas en la reunión. Todos reconocieron la importancia de reducir las emisiones de gases contaminantes y de fomentar las energías limpias. En este sentido, también se comentó la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, y los miembros restantes acordaron una “rápida” implantación del mismo. A pesar de que existían especulaciones, Estados Unidos no logró ningún apoyo en esta cuestión.

Respecto a inmigración y refugiados, se pretende una migración “ordenada, regulada y segura”, y se reconoce el derecho de cada país a defender sus fronteras y la necesidad de repatriar a los migrantes que no tienen derecho a permanecer en el país. La lucha contra las mafias de tráfico humano y la voluntad de integrar en el mercado laboral a los refugiados legalmente reconocidos y a los inmigrantes también ha quedado plasmada en el documento.

Precisamente Mariano Rajoy fue el encargado de abrir el debate sobre la inmigración en la segunda sesión del G-20. Rajoy defensió afrontar el problema de la inmigración ilegal cooperando con el desarrollo de los países de origen y tránsito de estos movimientos migratorios. España no es miembro del G-20, pero tiene la condición de invitado permanente.

Encuentro Trump-Putin

Uno de los momentos más destacados de la última cumbre del G-20 fue el encuentro entre Donald Trump y Vladimir Putin. La reunión se produjo tan sólo dos días después de que Trump reconociese en Varsovia que pudo haber injerencia Rusia en las elecciones de noviembre. Trump aseguró después del encuentro haber presionado a Putin sobre este asunto, que el presidente ruso negó.

Según publicó Trump en Twitter, ambos mandatarios discutieron crear una unidad de ciberseguridad “impenetrable” para evitar ‘hackeos’ electorales y “otras muchas cosas negativas”. En la reunión, Trump y Putin también acordaron un alto el fuego en Siria, que entró en vigor el domingo 9 de julio.

Los disturbios se adueñan de Hamburgo

La cumbre también ha estado marcado por los disturbios que se han adueñado de la ciudad de hamburgo. Los mismos, que estuvieron protagonizados por radicales de extrema izquierda, se extendieron a lo largo de todo el G-20 e incluso una vez finalizó la cumbre. El balance final es de al menos 476 agentes de policía y un número parecido de manifestantes heridos, según el jefe de operaciones de la Policía de Hamburgo y los grupos manifestantes.

El alcalde de Hamburgo, Olaf Scholtz admitió que la violencia en las calles durante el G-20 ha sido “algo que espanta a cualquiera y a mí también. Es algo que aflige, y a mí también”, y reconoció que no había sido posible garantizar el nivel necesario de seguridad, pese a haber estado preparando el evento durante un año.”Como en un ambiente festivo arrojaron botellas a los agentes de policía, destruyeron tiendas y saquearon. Es una degradación completamente inaceptable”, ha relatado Scholtz. En total, 186 personas fueron detenidas preliminarmente y hay 37 órdenes de arresto.

El sábado tuvo lugar una manifestación pacífica anticapitalista. “Me manifiesto porque los países más poderosos deciden por el mundo entero. Lo único que va a suponer esta cita es que se perpetúe aún más el sistema capitalista y neoliberal”, afirmaba uno de los asistentes a la misma. Según el alcalde de la ciudad, muchos de los manifestantes se unieron a los violentos. La policía de Hamburgo intentó contener las revueltas con cañones de agua a presión, aunque tuvieron que pedir refuerzos a otras unidades del país, ya que las fuerzas de seguridad preparadas se vieron sobrepasados por la brutalidad de las protestas.

Ignacio López Soláns

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