Los ámbitos y subgéneros de la Historia (Vol. I)

Habiendo hablado sobre la complejidad inherente de la Historia y presentado algunas formas elocuentes de abordarla en Youtube, en este volumen os mostraré algunas corrientes históricas, líneas de investigación y ciertos temas históricos de interés. En muchos enlaces que os iré dejando podéis activar la opción de subtítulos en español o en inglés.

Antes de comenzar quisiera advertir que algunos de estos “subgéneros” os pueden sonar como parte de mi invención. Puede que hasta tengáis razón y que en verdad lo sean, pero mis proyecciones históricas solo persiguen un fin: que las contradicciones y errores que observamos en nuestro día a día se tornen cada vez más sostenibles y fecundas para nuestro entendimiento. Dicho esto demos comienzo:

1.- La historia del progreso

El primer tema por el que me gustaría empezar es sobre la historia del progreso. La sofisticación y la mecanización han llevado al ser humano a una superación respecto a sus generaciones pasadas. Los orígenes de este logro se deben al incremento demográfico, que ha permitido una superespecialización creciente de toda la actividad del ser humano, unido a la sistematización alienante y robotizada de la producción en cadena para sobrecubrir las necesidades básicas de supervivencia (y no tan básicas) de la humanidad.

El progreso es una tendencia general que suele jugar a nuestro favor, ampliando el círculo de actividades y pensamientos del ser humano. No obstante su ensanche también genera desequilibrios. Esos vaivenes generalmente se engloban en la eterna lucha entre una mayor libertad y una mayor seguridad para hacer lo debido y no hacer lo indebido. El orden permite congeniar ambas, pero cosas como la tradición y la inercia alimentan un status quo insostenible hasta que la situación se desborda por sí sola o se corrige la dirección a tiempo, debiendo retroceder o ceder en algunos puntos para poder avanzar correctamente.

Pero no siempre el progreso ha sido sinónimo de algo mejor. De hecho puede llegar a convertirse en algo estéril o incluso perjudicial para nosotros y las generaciones venideras. El ejemplo histórico más claro lo muestra la Guerra Fría y la carrera armamentística nuclear hacia la MAD (Mutual Destruction Assured) del mundo. Y un ejemplo histórico más presente y actual es el problema existente entre la globalización y la “glocalización” o la alterglobalización, movimientos que tratan de aplicar y de corregir la teoría de una sociedad multicultural y global llevada a la práctica (el “deber ser” de nuestras ideas frente a lo que la realidad muestra “ser”).

Si estáis interesados en este subgénero histórico hay vídeos que refieren a estas y otras ideas, en cuestiones como los orígenes del ser humano, la importancia del diseño en los ejemplos, , la revolución agrícola y la identidad y el teléfono.

2.- La discontinuidad histórica / la historia discontinua.

Pero la Historia como disciplina científica y humana ha despertado hace poco. Hasta comienzos del siglo XIX el género histórico por excelencia había sido el historicismo: la explicación objetiva de los hechos históricos de la humanidad. Según expresa Álvaro Rosero, el historicismo  “anclado en la idea de progreso (…) ha mantenido una profusa empatía con los vencedores. En este contexto imperante del método historicista, surgen las propuestas críticas de Walter Benjamin y Michel Foucault. En ambos autores se aprecia la idea de la ruptura con el continuum temporal, ya sea a partir del tiempo histórico o de la discontinuidad histórica.”

A la hora de hablar de la discontinuidad histórica puede provocarnos muchos equívocos en la manera de entenderla como tal. No, no se trata simplemente en romper una linealidad narrativa con flashbacks y flashforwards, ni tampoco hacer lo que Gabriel García Márquez hace en Cien años de soledad. [[a partir del minuto 2:24 está marcado el enlace, importante que sea a partir de ahí]]. La verdad se trata de un subgénero histórico que desconozco en profundidad, pero que ofrece líneas de investigación importantes para el conocimiento histórico de las gentes excluidas de la Historia.

3.- La historia política.

Otro subgénero histórico bastante lioso de entender es la historia política, algo que ha predominado en la perspectiva de los libros de Historia hasta el comienzo de su declive tras el sansimonismo. Hoy en día podemos localizar muchos rasgos de tipo nacionalista, biológico, cultural, geográfico … por no hablar del eterno error al tratar de entender los motivos de por qué los gobernantes no se preocupan por el bienestar de su pueblo.

4.- La historia holística / la historia total

¿A quién no le interesó alguna vez esa Historia que abarcaba absolutamente todo? ¿Esa historia que sintetizaba todo lo importante en un esquema representativo de su conjunto? La historia holística pretende responder a este tipo de preguntas. Mucha gente quiere jugar a ser el notario de Dios, y para tamaña empresa realizan colaboraciones interdisciplinares de ramas tan dispares como la filosofía, la física, la antropología y la sociología.

Buscar esta piedra filosofal no es algo inútil o carente de sentido. Aunque el horizonte se aleje a la misma velocidad de nuestros pasos, seguiremos avanzando. Y ojo, ese camino nos deja interesantes resultados, como la Teoría General de Sistemas, nuevas herramientas tecnológicas, interpretaciones vanguardistas y lugares de exploración como los observatorios que dibujan el inmenso océano cósmico donde nos encontramos…

El Museo Arqueológico Nacional de Madrid tiene una exposición audiovisual histórica sobre España muy interesante al respecto. En una cronología lineal que va desde la Prehistoria hasta la fundación del propio museo se muestran los conocimientos de tres disciplinas distintas: Geografía, Historia e Historia del Arte. El proyector muestra imágenes artísticas, la maqueta de ahí abajo la situación de cada yacimiento o evento, y en ambos la descripción histórica termina de vertebrarlas como un conjunto casi igual de impactante que la idea de Dios uno y trino.

Foto de archivo

5.- La microhistoria

Y qué os parece el caso contrario: la microhistoria. Para hablar de ella aprovecharé a exponeros un extracto que he escogido personalmente de Carlo Ginzburg y su obra El queso y los gusanos. La obra en cuestión se trata de una investigación histórica sobre el caso de Menocchio, un molinero italiano cuyas ideas sobre la religión son un tanto pintorescas, mezcla de algunos libros no censurados por la Iglesia y la cultura oral y popular de su tierra, siendo objeto de interés para el investigador conocer algunas de las formas de pensamiento de aquellas gentes vulgares y corrientes, pero también numerosas.

A lo largo del libro nos va mostrando la construcción de su singular versión y de la reinterpretación personal de lo que lee y asimila. Explicada la trama, os dejo contextualizo el acta de la sesión escrita que hay a continuación: nos encontramos hacia finales del siglo XVI. Su protagonista, un molinero de 46 años, es juzgado ante la Corte de la Santa Inquisición por herejía:

INQUISIDOR: Vos parecéis contradeciros hablando de Dios, porque en una decís que Dios es eterno con el caos, y en otra decís que fue hecho del caos: aclarad este extremo y vuestro sentimiento.

MENOCCHIO: Mi opinión es que Dios era eterno con el caos, pero ni se
conocía ni estaba vivo, mas después se conoció, y esto es lo que entiendo por estar hecho del caos.

INQUISIDOR: Anteriormente habéis dicho que Dios tenía intelecto; ¿cómo,
entonces, al principio no se conocía a sí mismo, y cuál fue la causa de que
después se conociese?

MENOCCHIO: Creo que Dios se produjo como las cosas de este mundo, las
cuales proceden de imperfecto a perfecto, como por ejemplo el niño mientras está en el vientre de la madre. No conoce ni vive, pero al salir del vientre comienza a vivir, y sin embargo al crecer comienza a conocer: así Dios mientras estaba en el caos era imperfecto, no conocía ni vivía, pero luego expandiéndose en este caos, comenzó a vivir y conocer. 

INQUISIDOR: Este intelecto divino [del que habláis], ¿en aquél principio conocía todo  distintamente y en particular?

MENOCCHIO: Conocía todas las cosas que debían hacerse, conocía los
hombres (…) pero no conocía a todos los que tenían que nacer. Por ejemplo, como los que cuidan los rebaños. Saben que de ellos han de nacer los demás, pero no saben determinadamente los que han de nacer. Así Dios veía el todo, pero no veía todos aquellos detalles que debían acaecer.

INQUISIDOR: Este intelecto divino, en aquel principio tenía conocimiento de todas las cosas: ¿dónde obtuvo tal noticia?, ¿en su propia esencia o por otra vía?

MENOCCHIO: El intelecto de Dios lo recibía a través del conocimiento del caos, donde estaban todas las cosas confusas. Y luego a ese intelecto le dio orden y
conocimiento, al igual que nosotros conocemos la tierra, el agua, el aire y el fuego, y luego los distinguimos.

INQUISIDOR: Este Dios ¿no tenía la voluntad y el poder antes de que se
hiciesen todas las cosas?
 

MENOCCHIO: Sí, conforme creció en él el conocimiento, así creció en él la
voluntad y el poder
. 

INQUISIDOR: ¿La voluntad y el poder, son una misma cosa en Dios?

MENOCCHIO: Son distintas, al igual que en nosotros: con la voluntad es necesario que haya el poder de hacer una cosa, por ejemplo si el carpintero quiere hacer una tarima, necesita herramientas para poderla hacer, y si no tiene madera es vana su voluntad. Así decimos de Dios, además de la voluntad necesita el poder. 

INQUISIDOR: ¿Cuál es este poder de Dios? 

MENOCCHIO: Obrar por medio de la maestranza. 

INQUISIDOR: Aquellos ángeles que para ti son ministros de Dios en la
fábrica del mundo, ¿fueron hechos inmediatamente por Dios, o por quién?

MENOCCHIO: De la más perfecta sustancia del mundo fueron producidos  por la natura, a semejanza de un queso en el que se producen gusanos, pero al crearse reciben de Dios que los bendice la voluntad, el intelecto y la memoria.

INQUISIDOR: ¿Podía Dios hacer por sí mismo todas las cosas sin ayuda de ángeles? 

MENOCCHIO: Sí, igual que uno al hacer una casa utiliza la maestranza y
operarios, y se dice que la ha hecho aquél: así en la fábrica del mundo Dios ha utilizado a los ángeles, y se dice que eso lo ha hecho Dios. Y así como aquel maestro, al fabricar la casa, puede también hacerla por sí mismo, puede hacerla con más tiempo. Así Dios al fabricar el mundo lo habría fabricado por sí mismo, pero tardando más tiempo.

INQUISIDOR: Si no hubiera habido aquella sustancia de la cual fueron
producidos todos aquellos ángeles, si no hubiese habido el caos, ¿habría podido Dios hacer toda la máquina del mundo por sí solo?

MENOCCHIO: Yo creo que no se puede hacer ninguna cosa sin materia, y
tampoco Dios habría podido hacer cosa alguna sin materia.

INQUISIDOR: Aquel espíritu o ángel supremo llamado por vos Espíritu
santo, ¿es de la misma naturaleza y esencia que Dios?

MENOCCHIO: Dios y los ángeles son de la esencia del caos, pero hay
diferencia de perfección, porque es más perfecta la sustancia de Dios que no es la misma que la del Espíritu santo, siendo Dios luz más perfecta: y lo mismo digo de Cristo, que es de menor sustancia que la de Dios y que la del Espíritu santo. 

INQUISIDOR: Este Espíritu santo ¿es del mismo poder que Dios? y Cristo,
¿es de tanto poder como Dios y como el Espíritu santo? 

MENOCCHIO: El Espíritu santo no tiene tanto poder como Dios, y Cristo no
tiene tanto poder como Dios y el Espíritu santo.

INQUISIDOR: Aquél que vos llamáis Dios ¿está hecho o producido por
otro?

MENOCCHIO: No está producido por otros, pero recibe el movimiento del
moverse del caos, y va de imperfecto a perfecto.

INQUISIDOR: ¿El caos quién lo mueve?

MENOCCHIO: Él mismo.

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