Lombardia y Véneto luchando por la autonomía

Cerca de 12 millones de italianos estaban llamados a votar este domingo en sendos referéndums consultivos en las regiones de Lombardía y Véneto, las más ricas del país, gobernadas por la Liga Norte. Las consultas no eran vinculantes pero el apoyo mayoritario de los votantes permitirá a ambas administraciones abrir una negociación con el Gobierno central para solicitar mayores competencias y autonomía fiscal.

En este proceso la fluencia fue bastante desigual en ambas regiones y cabe resaltar que se produjeron algunos problemas técnicos con las tabletas electrónicas, que se usaban por primera vez en un proceso electoral. Por ello, el escrutinio, que comenzó ya pasadas las 11 de la noche, fue un poco más costoso que de costumbre.

Con la victoria del ‘Sí’ ambas regiones podrán solicitar al gobierno central la apertura de una negociación para obtener más competencias en una veintena de materias, aunque el objetivo final de ambas regiones es convencer a Roma para que permita reducir el déficit fiscal, la diferencia entre lo que aportan al Estado y lo que éste les devuelve. Lombardía y Véneto suman el 30% del PIB de Italia y aspiran a gestionar el 90% de los impuestos. En el caso de que se llegara a un acuerdo entre el Estado y las regiones, éste deberá concretizarse a través de una propuesta de ley que tendrá ser aprobada por mayoría absoluta en el Parlamento.

Afluencia dispar

En Véneto, es la región donde existe una conciencia identitaria más fuerte. Es por ello, que a las 19 horas el 50% de la población ya había acudido a las urnas, por lo el referéndum consultivo es ya válido como dato político para que los líderes de la región intenten negociar con Roma una ampliación de la autonomía. En el caso de Lombardía, no hay datos oficiales acerca de la afluencia, aunque diversas fuentes apuntan que fue menor. Se trata de una región en la que no se estableció un cuórum mínimo para que la consulta se tenga en cuenta.

Al mediodía la votación del Véneto había llegado al 21% del censo, casi el doble que en Lombardía, donde a esa hora solo había acudido el 11% de la población con derecho a voto. Especialmente floja fue la afluencia en la capital, Milán.

Autoridades acuden a las urnas

El presidente de Véneto, Luca Zaia, de la Liga Norte insertó su voto poco después de abrir su colegio, en San Vendemiano, en la provincia de Treviso. “El tren sólo pasa una vez”, dijo Zaia, quien animó a los ciudadanos a participar por el bien de la región. En Lombardía, su presidente, el también liguista Roberto Maroni, criticó el hecho de que el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, del Partido Demócrata, no hubiese acudido a votar.

“La gran satisfacción es que hemos superado las expectativas. Ahora iremos a Roma para obtener, en el marco de la unidad nacional, más competencias y más autonomía”, dijo en rueda de prensa el presidente de la región de Lombardía, Roberto Maroni. “Unamos las fuerzas para la batalla del siglo”, añadió. Por su parte el presidente de la región de Véneto, Luca Zaia, indicó que se trataba de “un resultado histórico”.

Una poca afluencia restará autoridad política a Maroni y Zaia a la hora de negociar con el Gobierno central la concesión de más competencias en las más de veinte materias que la Constitución autoriza a transferir a las regiones.

Entre ellas se incluyen las relaciones con la Unión Europea, asuntos de sanidad, educación, legislación laboral, medioambiental y otras. La asunción de más poderes implica, por su supuesto, incorporar su financiación. Las dos regiones se quejan de que aportan mucho más fiscalmente al conjunto de Italia de lo que reciben.

Ciudadanos que opinan

Ya por la mañana, se veía a gente, sobre todo parejas mayores, que acudían a votar. Las manadas de turistas, arrastrando maletas, eran ajenas a este proceso democrático en la ciudad. Piero, de 84 años, y su esposa, Franca, de 79, votaron sí porque quieren que Véneto se quede con más porcentaje de los impuestos que cobra. “Eso no implica que no sigamos ayudando a otras regiones, pero mejor que el dinero no pase por Roma, porque se evapora”, afirmó Franca.

Riccardo Calimani, de 72 años, tenía otra visión. Este judío cuyos ancestros se instalaron en el gueto de Venecia hace 500 años se inclinó por la abstención. “Soy partidario del federalismo, de un gobierno descentralizado, pero soy contrario a los localismos porque pienso que el espíritu europeo debe alimentarse de la unidad –declaró Calimani–. A veces el localismo exasperado amenaza con crear conflictos gravísimos. Hay que tener mucho cuidado”.

Sara González

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