La Unión Europea, a la espera de los acuerdos entre Merkel y Macron

Angela Merkel y Emmanuel Macron en una reunión del Consejo Europeo | Francois Lenoir, REUTERS
Angela Merkel y Emmanuel Macron en una reunión del Consejo Europeo | Francois Lenoir, REUTERS

Merkel y Macron caminan juntos, pero no de la mano. La canciller alemana y el presidente francés se reunieron el pasado jueves en Berlín para perfilar las líneas del eje franco-alemán de cara a la cumbre de junio. Sin embargo, mientras que Emmanuel Macron incidió en la “solidaridad” entre países de la Unión Europea en lo relativo a los ajustes, Angela Merkel ha primado “la responsabilidad individual” de los países para ser económicamente eficientes. Dos líneas de actuación que no terminan de encontrar un común denominador para dar el pistoletazo de salida a las reformas.

Tanto el presidente francés como la canciller alemana se reunieron para recalcar su deseo de cooperar en la hoja de ruta que trazará una Unión Europea más fuerte frente a la salida de uno de sus miembros, Reino Unido. Macron señaló que lo más importante es llegar a un acuerdo en “los objetivos políticos” pese a que ambos reconocieron tener diferentes ideas de cómo llevar a cabo esta reforma. Las elecciones que permitirán renovar la eurocámara en poco más de un año hacen que el tiempo del que gozan para ponerse de acuerdo sea escaso, y más teniendo en cuenta el parón en las negociaciones debido a las elecciones alemanas en las que Merkel salió vencedora pero muy debilitada respecto a años anteriores.

Merkel echa el freno

Es precisamente la materia económica un punto clave en la indecisión de Merkel. El bloque conservador en el parlamento insiste para que la canciller no apoye de manera incondicional alguna de las propuestas de Macron: convertir el fondo de rescate de Europa en un Fondo Monetario Europeo (FEM) para posibles crisis del bloque. De esta manera, Alemania, uno de los países más boyantes económicamente saldría perjudicado. “Estamos de acuerdo en que la eurozona no está todavía protegida frente a las crisis” dijo Merkel, pero al mismo tiempo insistió en la responsabilidad individual que cada país debe tomar para poder tener una situación de igualdad. Como ejemplo, España, Irlanda y Portugal, países que, según la canciller, supieron manejar la combinación de ayudas exteriores con los “esfuerzos nacionales”. Inmovilizadas por el momento están también las propuestas de un presupuesto propio para la zona euro, y elegir a un ministro de finanzas común.

Macron pisa el acelerador

Emmanuel Macron insistió en una palabra: “solidaridad”. Alemania debe ser solidaria en esta nueva fase europea, si bien el presidente francés reconoció que se deberá ajustar los mecanismos de cada país para que todos sean “responsables”.

Macron es optimista pese a las posiciones euro escépticas que amenazan este proyecto que se ha desacelerado en los últimos meses. A propósito de esta desconfianza Emmanuel Macron había sentenciado en el hemiciclo de Estrasburgo ante los diferentes grupos parlamentarios durante el pasado martes que “ante el autoritarismo la respuesta no es la democracia autoritaria sino la autoridad de la democracia”.

El presidente francés intenta que los populismos no sigan calando en los engranajes de la Unión Europea, por ello trata de dotar de un nuevo significado a la tan nombrada soberanía. Para él, la soberanía debe ser la de la Unión Europea. Macron estableció una diferencia entre aquellos que “quieren una Europa que ya no propone nada, los que quieren una Europa del repliegue, los que quieren una Europa de la rutina”, frente a los que “están dispuestos a impulsar una Europa de la ambición, de una soberanía reinventada, una democracia viva”, como él quiere llevar a cabo. Sin embargo, está por ver quién escogerá cada bando, y si en los próximos meses Merkel y él conseguirán solventar sus diferencias para convencerlos a todos.

Aurora Isabel Martínez Sanz

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