La sana crítica

Hay una máxima en Derecho civil que señala que el juez deberá atender a las “reglas de la sana crítica” a la hora de valorar una prueba, lo cual no consiste sino en aplicar el sentido común a la vista de la prueba propuesta y en torno a la cual finalmente deberá resolver. En su caso, en sentencia o en cualquier otra resolución motivada. Esto parece fácilmente trasladable a otros planos que, como la Justicia, inciden de forma directa y relevante en la sociedad mediante la toma de decisiones que afectan al interés general de la sociedad (y la Justicia, también y más quizá más directamente, al particular).

Me estoy refiriendo, buscando un ejemplo paradigmático, a la política. Porque la lógica en política, como comúnmente se suele decir, no es o parece ser otra que la toma en consideración y ejecución de decisiones para la mejor administración (y defensa) del interés general, materializado ello en la toma de decisiones que deberán redundar en provecho de los ciudadanos –algo propio de la acción de gobierno– y el debate y control posterior de las mismas –por medio de la labor de oposición–. Así, las decisiones sobre el gasto público o la asunción de una iniciativa púbica en un determinado sentido. Sin embargo, no es menos cierto que, estando esto presente en la mente y en la acción de nuestra clase política, la invocación al sentido común y la base de éste en la más elemental lógica no siempre es fácil de cuadrar ni, por ende, la apreciación que la sociedad a la cual se presta resulta sencilla.

Entendiendo que la destreza política cuando en un sistema parlamentario como el que nos hemos dado en España depende del cumplimiento de unas mayorías legislativas para constituir un gobierno y para darle estabilidad, la sana crítica en política –si bien muy distinta a la “sana crítica” jurídica– también debería ser regla y, cuando de la defensa del interés general en la necesaria toma de decisiones que impulsen la actividad de los poderes públicos se trata, la acción y no la inacción en política debiera ser la premisa fundamental en todo sistema.

El paso de ecuador en las principales legislaturas, salvo la de las Cortes Generales, determinará si las máximas se cumplen o si, como las estadísticas, están para romperse. De la aplicación de la lógica nace el entendimiento y éste se plasma en el pacto. Una y otros los veremos llegar en esta segunda mitad del encuentro, con sana crítica –o sin ella–.

Jorge Marcuello

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