La mujer y las TIC

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Mi preocupación sobre el papel de la mujer en el sector de las TIC ha ido en aumento a raíz de las últimas charlas y ponencias a las que he asistido y en las que el género femenino brilla por su ausencia.

Recientemente, en una jornada de transformación digital organizada por la Fundación ESYS, observé que de un total de catorce ponentes no había ni rastro de una mujer entre ellos. Como digo, preocupante y muy difícil de ver ya en otros sectores profesionales.

En este sentido hay que considerar que la brecha digital de género es una realidad en nuestro país.  Así, la diferencia de puntos entre hombres y mujeres en los indicadores de uso de TIC ha aumentado en 2016 en los principales indicadores que analiza la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación del INE (uso de Internet en los tres últimos meses, uso frecuente de Internet y compras por Internet), rompiendo así la tendencia histórica observada en años anteriores.

La diferencia entre el porcentaje de mujeres y de hombres que habían usado internet, en los últimos tres meses era de 3,9 puntos en 2016, mientras que en 2015 esta diferencia era de 3,2 puntos. Esta brecha se agranda al referirnos a la intensidad y la frecuencia en los usos más complejos o profesionales de las nuevas tecnologías, así como en la creación. Por ejemplo, en compras por Internet la brecha es de 6,1 puntos.

Teniendo en cuenta todos los indicadores que se recogen en la encuesta, la brecha digital por cuestión de género rondaría una media del cinco por ciento, duplicando las de otros países de nuestro entorno. Así en Estados Unidos, Francia o los países nórdicos, la paridad en el uso de Internet es un hecho desde hace años.

Esta brecha a nivel usuario se traslada también a las carreras universitarias relacionadas con las ingenierías, arquitectura, matemáticas o nuevas tecnologías, ya que solo el veintiocho por ciento de los graduados en estas disciplinas son mujeres, a pesar de la mayoritaria presencia de éstas en todas las ramas de la enseñanza universitaria. De hecho, sólo un doce por ciento de las mujeres se gradúan en ciencias, matemáticas y tecnología, lo que conlleva que sólo el veintinueve por ciento de los empleos de alta y alta/media tecnología sean ocupados por féminas, algo que ya ha sido denunciado por la ONU, instando a España a tomar medidas al respecto.

Por otra parte, el personal investigador y diseñador en el sector TIC es mayoritariamente masculino. En la práctica, los productos TIC están diseñados por profesionales masculinos que proyectan sus expectativas e intereses en los productos planteados. Este hecho favorece las situaciones de exclusión tecnológica de algunos grupos de población potencialmente usuaria.

Destacar, por otra parte, que la participación de la mujer en el mercado laboral de las TIC cuenta con un porcentaje alarmante: un residual diecisiete coma cuatro por ciento en 2015, desde el veintidós coma tres por ciento de 2009. El número de varones trabajando en el Sector de las TIC supera en más de medio millón al número de mujeres, mientras que solo uno de cada cuatro de investigadores en I+D son mujeres.

Además, según el informe de “Mujer y Tecnología” elaborado por UGT, las mujeres ganan un veinte por ciento menos que sus pares masculinos en los puestos de trabajo TIC.

Estos datos nos confirman una tendencia de segregación ocupacional de la mujer de uno de los sectores laborales que se dibujan como de mayor proyección presente y futura, además de ser uno de los que ofertan mejores salarios y condiciones laborales. Si no se actúa adecuadamente desde los poderes públicos, la digitalización de nuestra economía puede desplazar a la mujer a escenarios laborales muy vinculados a su rol de género: ciencias sociales y de la salud, enseñanza, comercio etc… agrandando de este modo, la desigualdad y brecha salarial existentes.

Óscar Galeano, portavoz de la Agenda Digital del PSOE

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