La lucha por una Venezuela libre

El Periódico

Miedo, violencia, muertes y hambre. La situación en Venezuela cada vez es más denigrante. La represión de la población y la falta de libertad han enfurecido a la población hasta el punto de que ha llegado la necesidad de que sean ellos los que exijan la libertad del pueblo venezolano. La celebración de la Asamblea Constituyente del próximo 30 de julio solo puede agravar aún más la situación. Lo que pretende hacer Maduro con la Asamblea es aumentar y fortificar su poder, lo que significa prolongar la agonía de los ciudadanos y extender el autogolpe de Estado. La oposición ha acusado al presidente de convertir a Venezuela en una dictadura y destruir su economía, que este año caerá un 12% según el FMI.

Maduro ha declarado que durante la Asamblea Contituyente se decidirá entre el entregar el país al dominio extranjero o la paz y la justicia, que según él se puede conseguir con él. Sonaría más convincente si no hubiera asesinado a más de 100 personas por manifestarse en contra de su régimen. La oposición, temerosa del domino de Nicolás Maduro, ha organizado huelgas en las que han participados cifras considerables de personas que luchan por la libertad. El pasado 26 y 27 de julio, se celebró una huelga de 48 horas que recogió un paro cívico nacional. El objetivo de los movimientos de la oposición es frenar por todos los medios que se celebre dicho encuentro del 30 de julio. La huelga se hizo con mucha valentía y conocimiento, temerosos de nuevos asesinatos como se produjo en otras manifestaciones. La situación es incontrolable.

La huelga de los 48 horas hizo que Caracas y otras principales ciudades de Venezuela estuvieran ocupadas por los manifestantes. Durante las manifestaciones hubo 7 muertos y decenas de heridos, gente que ha sido asesinada únicamente por luchar por la libertad propia y del pueblo venezolano. Mientras tanto, Maduro continúa apoyando la idea de celebrar la Constituyente.

El presidente de Venezuela, lejos de replantearse esa celebración, ha aumentado la represión que vive la población y ha prohibido celebrar manifestaciones hasta el próximo martes, con el objetivo de poder realizar la Asamblea. Esto ha aumentado aún más el ansia de venganza y libertad de la oposición, y el viernes salieron a las calles pese a la prohibición de manifestarse. Además, han convocado nuevas concentraciones para el día de la Constituyente.

Mañana, día 30 de julio, va a tener lugar la Asamblea Constituyente, aunque durante meses la oposición y la población han intentado evitarla por todos los medios pacíficos. Maduro quiere salirse con la suya y aumentar su poder. Lo que ocurra mañana se desconoce, pero los ciudadanos saben cuál es su obligación, y continuarán manifestándose y reivindicando libertad. Mañana puede ser un antes y un después para Venezuela, donde Nicolás Maduro puede cumplir su deseo pero también, puede ser derrotado por la humildad, humanidad y unión de todos aquellos venezolanos que están viviendo en un auténtico infierno.

Ana Calvo García

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