La Firma: Construir un relato sobre ETA

Acto de disolución en Cambo les Bains | Leargas blogspot
Acto de disolución en Cambo les Bains | Leargas blogspot

La disolución de ETA es una extraordinaria noticia que debemos atribuir a la unidad de todos los ciudadanos, a la labor incansable de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, al peso de la justicia y a la gestión de los diferentes gobiernos. Hace unos días, en un mensaje lleno de solemnidad Mariano Rajoy ponía en valor el empeño de los distintos ejecutivos en cuarenta años por liquidar a la banda, habría sido oportuno que aprovechara la ocasión para reconocer su equivocación cuando hace diez años acusaba al ex Presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber traicionado a las víctimas por haberse sentado a negociar con los etarras.

En todo caso, eso ya representa el pasado, ahora conviene pasar página habiendo construido y solidificado previamente un relato que sirva para que las generaciones venideras conozcan el episodio más negro de nuestra historia reciente y así evitar que incurran en los errores de sus mayores.

Resulta peligrosa la versión de determinada derecha obsesionada con ETA, cuyo propósito reside en envolverse en el odio y la venganza y a la vez resulta también alarmante la versión de determinada izquierda blanqueando a ETA a través de un discurso romántico. Que ETA era una banda de asesinos es un hecho, un hecho perteneciente al pasado. Que los asesinos merecen pagar sus tropelías con penas de prisión también es un hecho y también ha ocurrido. Al mismo tiempo no hay que olvidar el derecho a la reinserción como cada preso tras haber cumplido condena.

Pretender hablar de reconciliación y de convivencia entre las partes después de asesinar a 853 personas es un insulto a las víctimas y al resto de la sociedad, eso es lo que se rubricó en la Declaración de Arnaga, acto impregnado de loas por parte de la comunidad internacional en la despedida de ETA. Por supuesto, sería formidable lograr la reconciliación, pero para hacerla posible los terroristas tendrían que demostrar arrepentimiento colaborando con la justicia en los más de 300 casos por resolver y desde luego reconociendo sin medias tintas el daño causado durante seis décadas.

Los etarras jamás fueron héroes en dictadura y mucho menos en democracia. ETA nunca fue una organización revolucionaria, ETA solo fue un grupo de individuos que intentaron imponer sus ideas a través de las armas, prefirieron chantajear al Estado de Derecho utilizando a sus ciudadanos como rehenes en vez de usar los instrumentos democráticos.

Por respeto a José Antonio Ortega Lara, a Ernest Llusch, a Miguel Ángel Blanco, a Eduardo Madina, a Gregorio Ordóñez o a Manuel Giménez Abad, entre un largo etcétera, no podemos consentir que surta efecto su manipulación de los hechos. Ahora que es tiempo de pasar página tampoco hay que olvidarse de las tensiones y las rencillas en el País Vasco, especialmente en las pequeñas localidades, porque sucesos como el de Alsasua, siendo o no terrorismo, reflejan que ETA se marcha, sin embargo, el totalitarismo de los abertzales se queda.

Samuel Riad, director de grupo EL ROTATIVO y presentador del programa Micrófono abierto en La Ocho Zaragoza TV

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