La batalla de los conciertos en Aragón.

No, no vamos a asistir a una batalla entre bandas de Rock. No va de eso. Va de una de las cosas que siempre ha tocado más la fibra a los españoles, herramienta de control y enfrentamiento político desde el siglo XIX. Estamos hablando de educación.

Pues bien, en el marco del hilarante sainete negociador de Podemos, ha surgido el tema siempre polémico de la concertación educativa.¿Y cómo es esto? ¿De donde sale ahora esta demanda? Pues parece que una vez que se han dado cuenta que no pueden cobrarse la cabeza del señor Gimeno, los morados han buscado en su fondo de armario otra historieta. Eso sí reuniendo las características básicas de toda buena exigencia presupuestaria. Perjudicar, al contrario, beneficiar al propio.

Que mejor tema que la concertación educativa, al lector menos iniciado le puede resultar curioso que el tema salga ahora. Tenemos que explicar que CGT inicio este otoño una campaña para eliminar conciertos educativos en la educación pública de la comunidad.  Necesita conocer el lector que nuestros amigos trasversales, beben orgánica e ideológicamente (entre otras mil fuentes) del anarco-sindicalismo moderado que representa CGT. CGT lidero en Aragón algunas de las mareas, pero fue especialmente relevante en la marea verde contra los recortes educativos.

De ese caldo de cultivo surgieron muchos de los líderes que ocuparon las candidaturas de Podemos y de las opciones municipalistas comunes. Ejemplos múltiples, el más claro, la portavoz de educación de Podemos en Aragón y flamante nueva consejera ciudadana estatal, Erika Sanz fue secretaria de la sección de enseñanza de CGT en Aragón. Pero hay más, el portavoz de CGT enseñanza Alfonso Alegre fue candidato al senado por Unidos Podemos.

Queda claro que la iniciativa política va de dar cariño a su clientela política, a sus apoyos más profundos. Es entendible, incluso aceptable. Pero esto va también de perjudicar a tu rival. La gente que vota al PSOE defiende la educación pública, cree en los servicios públicos de calidad. Pero en realidad y en muchos casos la gente que vota al PSOE escolariza a sus hijos en la concertada, en especial en los entornos urbanos.

Hay que decir que el PSOE no tiene prácticamente votantes urbanos con hijos en edad escolar. Hay que decir que muchos de los votantes de podemos o bien no tienen hijos o los llevan a la privada de pago.  Hay que decir que si los tienen o cuando los tengas, los llevaran a un público de las afueras, o a un concertado del centro al lado de casa de los abuelos.

Hay que decir que es lo que hace todo el mundo. Lo suyo va de llevar a los niños a la pública de calidad de las afueras, con niños blancos de padres europeos. Y a la concertada en la ciudad consolidada, donde la pública tiene un alumnado multicultural, multirracial, multilingüe lo que no ayuda a que sus hijos se desarrollen cultural y socialmente.

¿Pero porque abrir el melón ahora? Pues para tratar de evidenciar al PSOE y ponerle en un brete. Un gobierno responsable, sabe que no puede liquidar el sistema educativo dual de la noche a la mañana. Sabe que por mucho que quiera el derecho reconoce a los padres la libertad de elección de centro y de sistema.

Sabe que los padres “moderados” escolarizan a sus hijos en la concertada. Sabe que, aunque muchos de esos padres no le votan, pueden llegar a hacerlo y convertirse en una potencial de crecimiento electoral si continua la radicalización de Podemos, la corrupción en el PP y la sumisión en Cs. Por otro lado, ponerse en contra del recorte de los convenios te alinea con el PP, el liberalismo, la iglesia, y contra la educación pública que sigue siendo uno de los mantras de la socialdemocracia.

Y sin embargo el PSOE decide abrir y empezar a comerse el melón. Primero porque es necesario. El movimiento demográfico vacía de escolares los centros urbanos y la ciudad consolidada. La concertada sufre este fenómeno de manera agravada pues los nuevos perfiles poblacionales rechazan el modelo confesional de la mayor parte de los conciertos, al profesar religiones distintas.

Segundo porque como decíamos la semana pasada, sin presupuestos no hay paraíso, ni gobierno. Es un requisito más asumible en el corto plazo que el cese de un consejero.

Tercero porque no viene mal de vez en cuando convertirse en el enemigo de tus antagonistas, reafirmar tu posición y velar por la guarda de tus esencias.

Que conste que yo soy partidario del cierre de tantos conciertos educativos como se pueda. No está bien pagar dos veces por lo mismo, por la única razón de contentar a padres de piel fina que tiene fobia a la piel de otros colores.

Tengo curiosidad de cómo va a evolucionar el tema.  No hay capacidad para cerrar tantas aulas concertadas como dice CGT/PODEMOS, no tenemos seguridad de que Podemos no se saque otro conejo de la chistera para aprobar los presupuesto. No sabemos cuanta más repercusión puede alcanzar el movimiento en defensa de los conciertos por parte de las asociaciones de padres de la concertada, la derecha, la iglesia, el Heraldo, la patronal de concertados y hasta los sindicatos mayoritarios en ese sector.

La cosa sigue abierta y seguro que tenemos nuevos capítulos de esta batalla

Miguel Serrano Martínez

 

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