La aventura de los pueblos negros en España

Las maravillas del mundo rural atraen a cientos de turistas durante el año. Quienes quieren alejarse del ruido, la contaminación, la afluencia de gente o de la ocupación tecnológica encuentran un lugar apacible en muchos pueblos del ámbito nacional. Así, el término desconexión se ha convertido en una de las grandes banderas del turismo en los últimos años. Los ocupantes que lo protagonizan son mayoritariamente familias que se reúnen con los suyos en un lugar que les otorga paz, una vez al año sino más.

Es interesante por tanto recordar de vez en cuando a nuestros pueblos que, siempre atentos al riesgo de la despoblación, nos dan un merecido descanso. Si bien es cierto que hay muchas opciones a la hora de viajar o de incluso irnos a vivir a alguna zona rural, resultan muy atractivos un grupo de pueblos conocido como pueblos negros. Son así denominados por su característica arquitectura cuyo material esencial es la pizarra. Es debido al aprovechamiento de los recursos del entorno que podemos encontrar pueblos bellos y pintorescos marcados por este color oscuro. Se anuncian desde kilómetros en Guadalajara, Segovia o Madrid, lugares en los que son característicos debido a la gran presencia de pizarra en la zona. Los llamados pueblos de arquitectura negra han sido ya declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO y pese a que algunos consideran la pizarra un elemento peligroso (debido a que desprende radón), los expertos aseguran que en caso de que las habitaciones se encuentren correctamente ventiladas estas construcciones no presentan ningún riesgo para la salud humana. Con todo ello, existen algunas opciones muy reconocidas para ser visitadas:

Valverde de los Arroyos

Con una población de 86 habitantes, en base a datos del Instituto Nacional de Estadística (2016), Valverde es uno de los mayores exponentes de este modelo rural. Está situado en Guadalajara y cuenta con una hermosa plaza mayor presidida por su iglesia parroquial del siglo XIX. En las inmediaciones se suma la presencia de las Chorreras de Despeñalagua, cascada de gran valor natural. Culturalmente, su fiesta de la Octava del Corpus nos permite disfrutar de la exposición de vestimentas tradicionales. No es de extrañar que aparezca en la guía oficial de Los pueblos más bonitos de España 2017.

Valverde de los Arroyos (blog.pepecar.com)

Almiruete

También en Guadalajara, este pueblo a las faldas del pico Ocejón cuenta con un encanto muy particular. Se encuentra nada más y nada menos que en el Parque Natural de la Sierra Norte con lo que los espacios deslumbrantes están garantizados. Para aquellos a quienes les guste el arte este pueblo cuenta con la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de estilo románico, también con la Fuente vieja dedicada a Carlos IV en el año 1794. Aunque algo que desde luego no pasa desapercibido es el Museo de Botargas y Mascaritas dedicado al carnaval del mismo nombre, una celebración popular con un gran atractivo y de gran valor cultural.

Almiurete (blog.laveredadepuebla.com)

El Muyo 

Este pequeño pueblo situado en la Sierra de Ayllón, Segovia, es el mayor representante de los pueblos negros en esta zona junto con Serracín, Becerril y El Negredo. Sus 12 habitantes (INE 2016) ven resurgir el pueblo gracias a la restauración de las particulares casas que aquí se encuentran. Estas alojan a turistas deseosos de comprobar las maravillas de la región. Destacan su iglesia y arquitectura siempre propicias para un viaje al medievo. Los espacios con los que El Muyo cuenta suponen una oportunidad para buscar inspiración o abrazar sus fiestas destacándose en agosto las celebraciones de San Cornelio y San Cipriano.

El Muyo (paisajessegovianos.blogspot.com)

Tamajón

Como otra muestra de tiempo detenido Tamajón se alza con edificios de alto interés cultural. Se encuentran aquí la Iglesia de la Asunción (XIII) y la Ermita de la Virgen de los Enebrales (XVI) con estilos románico y renacentista respectivamente. Se suma a esto un palacio retirado de estilo plateresco, el Palacio de los Mendoza, que es hoy el ayuntamiento. Formaciones kársticas de miles de años de antigüedad han dado lugar a la Ciudad encantada de Tamajón, cercana a la Ermita. En la cueva de los Torrejones se llegaron a encontrar los restos de un leopardo del Pleistoceno con lo que esta zona se ha convertido además en un reclamo arqueológico.

Tamajón (blog.laveredadepuebla.com)

Aunque muchos más quedan por nombrar, la Ruta de los pueblos negros puede suponer un viaje estimulante para quien desee apreciar en mayor profundidad esta parte del mundo rural.

Por otro lado, el monasterio cisterciense de Santa María de Bonaval se encuentra en la zona delimitada por estos pueblos sumando a ellos un patrimonio cultural de valor incalculable. Situado ante un panorama casi de leyenda el monasterio fue construido en tal lugar para propiciar la oración (alejado del ruido mundanal) en torno al siglo XII. Se estima que fue levantado en torno al año 1164 situado a 3 kilómetros de la sierra Negra del Ocejón por monjes que procedieran de Valbuena bajo el impulso de Alfonso VIII. La iglesia, no obstante, data del siglo XIII, con reformas en el XVIII y paso a manos privadas en 1821 (con el abandono de los monjes y su posterior marcha a Toledo). Quedan hoy día algunos restos -surcados por la maleza- de la iglesia y parte de la sacristía. Lamentablemente, esta muestra histórica se encuentra en acusado abandono no sin la protesta de los vecinos quienes esperan con optimismo que se evite su deterioro.

Además de su intrínseca belleza los pueblos negros se ven rodeados de un panorama natural predilecto para realizar rutas turísticas, paseos o acampadas. Cuentan con opciones para evitar las aglomeraciones y sentir la cercanía a la España más tradicional. También presentan un panorama que permite a los más pequeños acercarse a una vida más sosegada y próxima a la naturaleza. En caso de necesidad, siempre es posible a través de la red de transporte público o privado hacer un pequeño viaje a una población cercana por lo que no se verá el turista privado de servicio alguno. Es sin duda una opción económica para beneficio tanto de estas pequeñas poblaciones como del viajante, que puede disfrutar de un inspirador y tranquilo modelo vacacional.

Cristina Gimeno Calderero

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