Kurdistán entre la espada y la pared


Irak e Irán toman las primeras represalias contra los kurdos ante la victoria del “sí” en el referéndum por su independencia

El referéndum no vinculante de Kurdistán llevado a cabo el pasado lunes 25 de septiembre para conocer el deseo de lograr la independencia de Irak, tuvo como resultado la victoria del “SI” con un 92,73 % de los votos. En respuesta, el Gobierno central de Bagdad cerró los vuelos internacionales de los kurdos el pasado viernes y al día siguiente Irán anuló el comercio con esa región, fortaleciendo su aislamiento.

Según la comisión electoral, en la votación participó el 72,16% de la población, es decir, alrededor de más de cuatro millones y medio de personas repartidas entre la diáspora y las áreas administradas. Llevar a cabo el recuento de votos fue un reto puesto que no se contaba con un censo exacto de la región kurdo iraquí, y tampoco se sabía a ciencia cierta cuántos kurdos instalados fuera de Irak o en las llamadas “zonas en disputa” podían llegar a votar en el referéndum.

Sin embargo, la previsible victoria del “SÍ” no ha significado la inmediata puesta en marcha de las negociaciones para lograr la secesión. Desde Bagdad, el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, advirtió de las fatales consecuencias que tendría para el pueblo kurdo que llevaran a cabo el plebiscito 72 horas antes de que este se produjera.  Amparándose en la Constitución iraquí llevarían a cabo un cerco de los kurdos para evitar que el proceso saliera adelante de manera unilateral. Los resultados definitivos llegaron el miércoles, y las amenazas comenzaron a convertirse en realidades. El Parlamento iraquí estableció doce medidas destinadas a represaliar su conducta ayudados de los países vecinos que temen una reacción similar del pueblo kurdo en sus propias tierras.

De lo regional a lo internacional

Una de las primeras medidas que se han llevado a cabo, ha sido la congelación de los vuelos internacionales con salida o destino en los aeropuertos kurdos de Erbil y de Suleimaniya. Aunque sí está permitido que el destino o la salida sea Irak, esta congelación pretende que el gobierno regional devuelva a los iraquíes el control de los mismos. Además, el Banco Central cortó las transferencias de fondos a la región. Asimismo Irán ha cerrado su frontera terrestre, y anunció ayer desde Teherán la prohibición de transportar productos petrolíferos a la zona kurda de Irak. El Parlamento iraquí solicitó al Gobierno regional la devolución de las regiones limítrofes con el Kurdistán, entre las que se encuentra la importante zona petrolífera de Kirkuk.

Turquía, que teme que su población kurda siga el camino de sus vecinos, comenzó una serie de maniobras militares conjuntas con Irak a las que se sumará Irán en los próximos días con una serie de “medidas castrenses”.  El objetivo fundamental de Irak, tal y como se informó el pasado viernes, es la de defender los principios de su Constitución, una Constitución que los kurdos no han respetado en su intento de independencia.

Desde Estados Unidos, también ha llegado una respuesta contundente del secretario de Estado, Rex Tillerson, sobre la no aceptación del referéndum kurdo por carecer de legitimidad: “Continuamos apoyando a un Irak unido, federal, democrático y próspero”. No obstante, Tillerson rogó el pasado viernes que se abstuvieran de utilizar la fuerza para mediar en el conflicto. De igual manera, el presidente ruso, Vladimir Putin, no está dispuesto a aceptar el desmembramiento de Irak.  Alemania, que cuenta con un número significativo de población kurda en su territorio, mostró preocupación por un referéndum unilateral para lograr la independencia.

La negación internacional se sustenta a su vez en las grandes consecuencias que tendría la modificación de las líneas territoriales de Kurdistán para la lucha contra el DAESH en lugares como Siria o Irak, que continúan siendo amenazados, puesto que los “peshmerga” kurdos se convirtieron, de hecho, en una de las fuerzas militares fundamentales para combatir el avance del ISIS. Ahora los “peshmerga” están dispuestos a defender al pueblo de Kurdistán de cualquier ataque proveniente de Irán o Irak. Las represalias que se están tomando desde Bagdad no poseen, en opinión del Parlamento kurdo, una base legal.

Los origenes de la disputa

La región del Kurdistán se encuentra en Asia Menor, y está compuesta  por la minoría étnica indoeuropea más importante de Oriente Medio: los kurdos, quienes llevan años reclamando su necesidad de configurar su propio Estado al margen de las potencias que actualmente se reparten su control.

Tras la II Guerra Mundial, en el año 1920, el Tratado de Sevres prometía la independencia del pueblo kurdo a través de la creación de un Estado kurdo independiente . Sin embargo, tres años después, este era ignorado y en su lugar se ponía en práctica el Tratado de Lausana, que dividió la región entre Turquía, Irak, Siria, Irán, y, en menor medida, Armenia.

En 1946, ya acabada la II Guerra Mundial, se produjo un nuevo intento de ganar algo de autonomía mediante la formación en Irán de la República de Mahabab o República de Kurdistán. A pesar del apoyo que les brindó la Unión Soviética, el territorio fue recuperado meses después por Irán.

A partir de esa fecha, cualquier intento de recobrar su independencia fue duramente reprimido por los países entre los que el pueblo kurdo se encontraba repartido. Destacaron las limpiezas étnicas llevadas a cabo por el régimen de Saddam Hussein en el año 1988 en la zona kurda de Irak y que costó la vida de miles de personas. Hoy en día la incertidumbre sobre el destino del pueblo kurdo está más viva que nunca.

Aurora Isabel Martínez Sanz

One thought on “Kurdistán entre la espada y la pared”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *