EDITORIAL: Juan Carlos I, el rey de la democracia

EFE

El pasado 5 de enero el rey don Juan Carlos cumplía ochenta años celebrando un almuerzo en el Palacio de La Zarzuela con setenta invitados. Al día siguiente los Reyes Eméritos asistieron al acto de conmemoración de la Pascua Militar por primera vez en cuatro años. A lo largo de 2018 se realizarán diversos homenajes relacionados con la monarquía, por una parte, los ochenta años de don Juan Carlos ahora, de doña Sofía el próximo mes de noviembre, los cincuenta años que cumplirá el 30 de enero Felipe VI y el cuadragésimo aniversario de la Constitución.

Resulta oportuno aprovechar los cumpleaños de los monarcas y de nuestra Carta Magna para poner en valor el legado de la institución desde 1975. La historia reciente no se entendería sin el papel clave jugado por don Juan Carlos y su consorte en la construcción del sistema democrático. Si bien es cierto, que el monarca juró lealtad a los principios fundamentales del Movimiento, lo es también que tras el fallecimiento de Francisco Franco, renunció a ellos poniendo punto final a la dictadura. Cabe destacar la complicada infancia del Rey en Estoril, la llegada a España siendo niño y los recelos que suscitaba su figura en el Búnker.

Sin embargo, fue capaz de sobrellevar las dificultades con bastante atino, primero logrando la dimisión de Carlos Arias Navarro como Presidente del Gobierno, nombrando a Adolfo Suárez, hombre del Régimen que desde dentro transformaría el sistema, la aprobación de la Ley de la Reforma Política, la ratificación de la Constitución y la intentona golpista del 23 de febrero de 1981. La Operación Galaxia es uno de los capítulos más espinosos de la Transición, con luces y sombras, en lo que respecta a la labor acometida por el antiguo Jefe de Estado. Al margen, de las conspiraciones, cabe destacar que el pronunciamiento fracasó, el Rey demostró que estaba de parte de la democracia. En Europa no era posible que una de sus naciones regresara a un modelo de gobierno autoritario más si cabe habiendo puesto en marcha la maquinaria del nuevo sistema. Conviene recordar que las Cortes franquistas se hicieron el harakiri poseyendo todavía todo el poder.

Conviene recordar a su vez lo importante de todo lo conseguido no solo en aquellos primeros años, sino también años más tarde en la consolidación del estado de derecho. La España de hoy muy poco tiene que ver con la de ayer, la educación está generalizada en la sociedad, la sanidad es de las de mayor calidad en el mundo, las prestaciones sociales están asentadas y gozamos de una situación de bienestar económico y social óptima, a pesar de la grave crisis que hemos padecido en la última década.

Los problemas acuciantes durante los primeros años, la división en el Ejército, el terrorismo de ETA, del GRAPO o los ataques perpetrados por grupos de ultra derecha, pertenecen a tiempos remotos para la memoria colectiva de los españoles. Con éxito se ha derrotado esa serie de problemas, con ahínco y con la determinación desde las instituciones.

Nuestro país es una democracia solida que en nada ha de envidiar a los países vecinos. La entrada de España en la Comunidad Económica Europea también significó un acontecimiento esencial en el desarrollo como país, sobre todo en materia de infraestructuras. Nos hallamos ante el periodo más largo de paz y prosperidad, todo eso fue posible bajo el reinado de don Juan Carlos, por supuesto, con la contribución de Torcuato Fernández Miranda, Adolfo Suárez y Sabino Fernández Campo, el primer Jefe de la Casa Real, entre otras personalidades.

Su trayectoria se vio ensombrecida en la última etapa dada la vinculación de la infanta Cristina y de Iñaki Urdangarin en el Caso Nóos. La abdicación se produjo con demasiada rapidez en la vida pública, sin apenas homenajes a su figura y sin analizar lo suficiente su legado. A Felipe VI el presente y el futuro le depara cuantiosos retos, por el momento los está conduciendo correctamente. Las consecuencias de la crisis económica, el desgaste de las instituciones y el auge del nacionalismo, se trata de los tres asuntos que ponen a prueba la salud de la democracia. Sin duda, acogemos como buena noticia el ciclo de homenajes durante este año a uno de los principales actores del sistema político actual porque quizá la retrospectiva sirva para tomar apunte y no desviarnos de la senda adecuada.

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