Italia todavía en el aire

Silvio Berlusconi y Antonio Tajani. EPA-EFE/ETTORE FERRARI

Aumentan los discursos xenófobos y euroescépticos en unas elecciones italianas en las que todavía está todo por decidir

Italia se enfrenta a unas elecciones generales este domingo 4 de marzo marcadas por el auge de los discursos anti inmigración y en el que aparece como decisiva la brecha generacional del país. Los últimos sondeos permitidos antes de entrar en periodo de reflexión reflejan un panorama fragmentado en el que ninguna mayoría se alzaría con los votos suficientes para poder gobernar sin necesidad de recurrir a una coalición de partidos.

Estas elecciones son las primeras generales desde el 2013 y en ellas la ciudadanía italiana tiene como objetivo elegir a los 630 miembros de la Cámara de Diputados y a los 315 miembros del Senado de la República. El 28 de diciembre de 2017 se produjo la disolución del Parlamento italiano a cargo del presidente de la República Sergio Mattarella, y se iniciaron los preparativos de la campaña electoral.

Según los últimos datos, el partido que se alzaría con la hipotética victoria sería el Movimiento 5 stelle (Movimiento 5 estrellas) liderado por Luigi di Mao, que se aproximaría al 28% de los votos, lejos del 40% necesario para poder gobernar si insiste en su intención de permanecer como partido único. La Ley electoral italiana favorece las coaliciones, motivo por el que el centroizquierda y la centro derecha se apoyen entre sí. Los conservadores figuran en las encuestas como los vencedores, aunque habrá que esperar a los resultados para saber si en verdad alcanzan de lleno ese 40% que se le atribuye.

Estos últimos años Italia no ha sido inmune al auge del sentimiento de odio hacia las oleadas de inmigrantes que han recibido en sus costas, más de 600.00 en apenas cinco años. Algunos partidos de extrema derecha como la Lega Nord (Liga Norte) sitúa como eje fundamental de su campaña un fuerte discurso anti inmigración, y en algunas ubicaciones clave para la entrada de inmigrantes, como la isla de Lampedusa, ya han endurecido sus controles de acceso. De hecho, el 64% de la población estima que no se ha gestionado adecuadamente toda esta oleada, mientras que el 31% de los italianos señalan directamente a la inmigración como una de las principales causas de la deriva del país.

Otro de los factores clave para perfilar el contexto político de Italia es el envejecimiento de la población y la precariedad laboral de los jóvenes, que cada vez más se ven obligados a buscar empleo lejos de su tierra o a enfrentarse a los alarmantes porcentajes de paro: el 35% de los residentes en Italia de entre 25 y 34 años están desempleados. El estado invierte mucho en pensiones y poco o nada, en comparación con otros países, en políticas de formación para los jóvenes. Pero no solo los benjamines se marchan, debido a la poca oferta existente en el mercado italiano, muchos trabajadores ven más oportunidades de emprender fuera de casa, de ahí que sean cinco millones los italianos que hayan dicho adiós al país desde 2006.

Las políticas tradicionales no generan confianza entre los jóvenes, y muchos son los que se abstendrán de votar en unas elecciones más orientadas a complacer a los seniors de la sociedad. En este aspecto, el Movimiento 5 estrellas es el que más aceptación tiene entre los jóvenes por no encuadrarse ni en los esquemas de derecha ni de izquierda tradicionales, y traer un programa político más innovador, además de estar aparentemente más preocupado en dar soluciones a los más jóvenes de la sociedad italiana.

En estas elecciones dos rostros conocidos vuelven a emerger para hacerse con el poder. Por un lado Matteo Renzi, el que fuera Premier de Italia vuelve a presentarse por el Partido Democrático (PD). Renzi pasó de ser alcalde de Florencia a encargarse de la dirección del país, pero su intento de llevar a cabo una reforma constitucional en el 2014 fue entendida por muchos como una táctica para afianzar su poder, motivo por el cual abandonó su puesto. Ahora trata de recuperar el pulso electoral entre reproches por tener un programa poco izquierdistas para algunos.

Por otro lado, Silvio Berlusconi vuelve a aparecer como cabeza de cartel de Forza Italia, el partido de centro derecha al que se le atribuye un mayor éxito en las encuestas. El empresario, cuatro veces ministro del país, lo intenta de nuevo a pesar de los escándalos que han salpicado su carrera en los últimos años. El ahora candidato de 81 años fue condenado por fraude fiscal y está inhabilitado para cargo público durante 1 año por lo que teóricamente no es candidato, a pesar de lo cual ha dirigido toda la campaña política.

Los partidos que luchan por el poder

Movimiento 5 Estrellas (M5S):

Está liderado por el joven Luigi di Mao de apenas 32 años y creado por el cómico Beppe Grillo y por el especialista en comunicación Gianroberto Casallegio en 2009. El Movimiento 5 estrellas se define como una «libre asociación de ciudadanos», es decir, se ubica al margen de la izquierda y derecha tradicional italiana. Surgió en las calles para dar soluciones al malestar generalizado con la corrupción, la crisis y la precariedad del país y en poco tiempo ha ganado muchos adeptos, llegando a ser en el año 2013 el partido más votado.

A pesar del revuelo que generó el Rimborsopoli, un fraude fiscal basado en el agujero de 1,4 millones que generaron diez parlamentarios al no devolver parte del dinero de su sueldo al partido (tal y como la formación exige), el Movimiento 5 estrellas aparece como el gran favorito de estas elecciones. Este partido defiende la renta básica universal, es un abanderado de la protección medioambiental y se basa en la democracia participativa. Su discurso euroesceptico, y su apuesta por la salida del euro hacen que Europa vuelva a mirar con desconfianza estas elecciones.

Centro-izquierda:

La izquierda italiana está dividida entre el Partido Democrático de Matteo Renzi y el recién nacido Liberi e uguali (Libres e iguales) de Lega .

A Renzi se le acusa de no ser lo suficientemente potente en sus políticas de izquierda y de no defender adecuadamente a los trabajadores italianos durante su periodo de gobierno antes de su abandono el pasado año. Por su parte, Renzi ve a su coalición del Partido Democrático formada por Insieme per l’Italia, Più Europa, Civica Popolare y SVP-PATT (Partido Autonomista Trentino Tirolés) partido como la único capaz de hacer frente al incremento del populismo que encarna el Movimiento 5 estrellas y que amenaza la estabilidad de la Unión Europea, así como al auge de los discursos xenófobos.

Libres e Iguales se estrenará en las urnas en estas elecciones, ya que nació el pasado año a raíz de su oposición a los personalismos en la izquierda italiana, y está formado por parlamentarios que abandonaron otros partidos durante la última legislatura.

Centro derecha y extrema derecha:

La derecha italiana de Forza Italia encarnada en Silvio Berlusconi se codea con los movimientos de extrema derecha de Lega Nord (Liga Norte) de Mateo Salvini y con la no tan poderosa Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia. Los tres partidos llegaron al acuerdo de formar coalición y establecieron que el partido más votado sería aquel que se encargara de elegir al dirigente. Por el momento, todo apunta a que Berlusconi, con su discurso de Italia primero que recuerda a la eslogan de Donald Trump en EE.UU. será el más votado, tan solo Salvini podría arrebatarle el control. Berlusconi ha jugado con la incógnita sobre quién dirigiría su partido, puesto que él está en el inhabilitado por fraude fiscal en el caso de salir vencedor. Pero hace apenas unos días proponía a Antonio Tajani, el actual presidente del Parlamento Europeo, como candidato. Finalmente, Tajani aceptaba el ofrecimiento vía Twitter el pasado dos de marzo para asumir el cargo de primer ministro en Italia en el caso de que se cumpliesen las predicciones y agradecía a Berlusconi el haber pensado en él.

Dentro de esta derecha ultra conservadora y tradicionalista, Forza Italia sería el partido más moderado. La Liga de Salvini ha incrementado su discurso del odio hacia los extranjeros de manera exponencial y lo ha convertido en el eje de su campaña. Salvini se ha declarado abiertamente seguidor de la ultraderechista francesa Marine Le Pen y su discurso xenófobo, además aboga por el euroescepticismo, lo que no le impide ser diputado europeo desde 2004 para precisamente hacer cristalizar sus ideas migratorias desde allí. Por otro lado, Hermanos de Italia, creado por Meloni en 2012, es un partido descendiente del post fascista Movimiento Social Italiano (MSI), y también se posiciona en contra de la UE, además se basa en la idea de preservar la familia tradicional. En materia anti inmigración, Meloni que fue Ministra de Juventud en el tercer periodo de Berlusconi como primer ministro, comparte ideas con Salvini.

Aurora Isabel Martínez Sanz

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