Igualdad, seguimos luchando

AD HOC NEWS

“El feminismo no es sólo para mujeres, es permitir que todo el mundo tenga una vida más llena”. Una frase que tiene mucho sentido, una frase de la misma Jane Fonda.

El pasado 8 de marzo, las mujeres, de España y del mundo, manifestaron su compromiso con la lucha por la igualdad. Cada una desde su posición, en la calle o en su puesto de trabajo, ambas opciones de reivindicación totalmente válidas.

El pasado 8 de marzo sirvió, como las juras de bandera, para renovar el compromiso por la igualdad entre ciudadanos. Y no sólo el compromiso de las mujeres, también el de los hombres, y es que la premisa principal de la que debemos partir es que la igualdad es un tema que nos concierne a todos, hombres y mujeres. Ciudadanos, al fin y al cabo que somos.

Ojalá nunca hubiera un 8 de marzo por el Día de la Mujer, ya que eso significaría que no habría que luchar, que no habría que reivindicar derechos. Ya los habríamos conseguido, pero mientras esa batalla no la hayamos saldado, habrá que seguir reivindicando, insisto, cada uno desde el prisma que mejor crea oportuno. Respetando siempre las libres decisiones personales, como no puede ser de otro modo.

Sin duda alguna, las mujeres no se merecen un día, se merecen los 365 días del año, como los hombres, como todos los ciudadanos buenos, honrados y trabajadores. El 8 de marzo supone una oportunidad, un simbolismo para explicar, democráticamente, que todavía hay cosas en las que como sociedad, debemos mejorar. Entre ellas, lograr una igualdad real, en cuanto a derechos, y efectiva entre ciudadanos. A pesar de todo, sigo observando un mal que no solo subsiste en la vida política, sino que también lo hace en la vida social, entre los comunes. Les hablo, desgraciadamente, del sectarismo. Aprecio y aprecié el pasado 8 de marzo un doble sectarismo. Un sectarismo social y un sectarismo político.

No me cabe en la cabeza cómo entre las propias ciudadanas se pueden enfrentar porque una decide secundar una huelga y la otra, prefiere luchar y reivindicar la igualad acudiendo a su puesto de trabajo, si es que lo tiene, vaya. Como he dicho al principio de este artículo, cualquier opción es válida y como tal, hay que respetarla, sin entrar a juzgar a las personas por si acuden o no a una manifestación. Eso, unido a que hay un cierto sector que se dice llamar “feminista” y que trata de vender al varón como un ser machista de nacimiento, violento y superior a la mujer por el hecho de ser hombre, constituye el sectarismo social del que les hablo.

El otro, el sectarismo político, es el sectarismo que consiste en adueñarse de la lucha social, de la conquista de derechos de ciudadanía. Y es que la lucha social no es propiedad de la izquierda ni de la derecha, la lucha social es propiedad de esas ciudadanías comprometidas que forman nuestras sociedades. Hay una extrema izquierda que pretende adueñarse precisamente de eso, de la lucha social y de la conquista de derechos de ciudadanía, diciendo quienes son los malos y quienes son, en este caso ellos, los buenos, repartiendo carnets de feminismo como algo exclusivo, cuando el feminismo es precisamente lo contrario, inclusivo, que recoge y que abriga a diferentes sensibilidades ideológicas o religiosas.

Por esto último explicado, todo mi rechazo a esos ciudadanos, a los ciudadanos que se creen dueños de lo que en realidad es patrimonio de todos. Mi rechazo, también, a los que desde la política, tratan de adueñarse y ponerle siglas partidistas a las batallas ciudadanas, al progreso social. Es algo notorio que en el mundo laboral, a las mujeres no se les respeta todavía sus derechos, porque son suyos por el mero hecho de ser ciudadanos de nuestra sociedad. Negarlo sería negar la realidad. La brecha salarial ahí está, los trabajos invisibles ahí están, pero no debemos equivocarnos de perspectiva. Una cosa es la Administración Pública, dónde hombres y mujeres cobran lo mismo si tienen el mismo trabajo, sólo que aquí el problema es en las funciones que desempeña el hombre y la mujer, y es que hay en según qué oficios, en los que aun cobrando lo mismo, el hombre tiene más funciones que la mujer, y otra cosa es el ámbito privado, que no se rige por la misma normativa que el sector público.

La lucha por la igualdad, vuelvo a insistir, nos atañe a todos. Exclusivizarla, perdónenme la expresión, es el peor de los errores que se pueden cometer. Y sepamos también reconocer los acontecimientos e hitos sociales que han sucedido a lo largo de nuestra historia. Claro que hemos avanzado en derechos sociales, claro que hemos conquistado derechos de ciudadanía y quién niegue eso y pretenda mostrar una realidad social propia a la del Antiguo Régimen, estará mintiendo. Precisamente celebrar el 8 de marzo como el Día de la Mujer, es un síntoma de que hemos avanzado socialmente, de que se han conseguido avances sociales, aunque no nos tengamos que dar por vencidos y debamos, quienes así lo creemos, seguir luchando por construir una sociedad igualitaria, un país mejor en definitiva.

La frase que ha dado inicio a mi artículo es pura verdad, pura realidad. Y lo dice una mujer tan reconocida en diversos ámbitos como la mismísima Jane Fonda. Que todos tengamos una vida más llena es el objetivo final. Sigamos caminando hacia el progreso de las sociedades.

Carlos Cotón, Miembro del Consejo de Dirección de UPYD y articulista de opinión

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