Homenaje a la cantautora Cecilia Sobredo Galanes

El pasado 9 de noviembre tuvo lugar un sentido recuerdo de la autora de Un ramito de violetas. No se corresponde este ni con la fecha de su nacimiento ni con la de su muerte pues toma como referencia un verso de la canción previamente mencionada.

Cecilia, pese a su amplio reconocimiento contó con una carrera breve. Nacida en Madrid a las puertas de los años 50, tuvo el privilegio de poseer una educación multilingüe que la animó a entrar en el mundo de la música. Con tan solo 16 años ganó un reconocido concurso en el panorama nacional que le permitió grabar su primer disco con canciones en inglés pese a que posteriormente sus letras más conocidas se plasmarían en español. Tal es el caso de Mi querida España o la anteriormente señalada Un ramito de violetas. La primera, nada más y nada menos que una crítica a la España que le tocó vivir, no se libró de la censura.

Mi querida España
Esta España en dudas,
Esta España cierta
De las alas quietas
De las vendas negras
Sobre carne abierta
¿Quién pasó tu hambre?
¿Quién bebió tu sangre
Cuando estabas seca?

Sin embargo, Cecilia nunca perdió su empeño reivindicativo. Estas canciones pertenecen esencialmente a los años setenta, los dorados dentro de su carrera. Comenzó en 1971 con un contrato internacional con la empresa estadounidense CBS Broadasting Inc, con la que presentó las canciones Mañana y Reuníos sin gran éxito y sin los tintes que sus letras posteriormente tomarían. Dos años más tarde vemos la mezcla del inglés y el español en su primer vinilo de gran tamaño con Cecilia seguido de Cecilia 2, que ya contaba con canciones como Me quedaré soltera o Un millón de sueños. Fueron ambas composiciones de alto riesgo pues recalcaba la primera su carácter feminista (siendo muy polémica, dada su crítica a la conservadora visión de la soltería femenina) y hacía clara referencia la segunda a la Guerra Civil Española. Cuestiones ambas que en sus circunstancias eran complicadas de tratar. Este último álbum pese a la buena crítica no cosechó el éxito esperado. No llegará el mismo hasta el 75 con Un ramito de Violetas (Esta tierra, La primera comunión, Decir adiós, Mi querida España…). Fue el mismo año en que representó a España en el festival OTI de la Canción (Organización de Televisión Iberoamericana). En este momento, su nombre se dio a conocer como nunca antes augurando un futuro prometedor. Trágicamente, la cantante (que ya planeaba lanzar su carrera en Estados Unidos) falleció un año más tarde en un accidente de tráfico nocturno por colisión en un momento en que el alumbrado se apagaba al caer el día. También se perdió la vida del batería del grupo, Carlos de la Iglesia.

Mi querida España.
Esta España mía,
esta España nuestra.

Pueblo de palabra
y de piel amarga.
Dulce tu promesa,
quiero ser tu tierra,
quiero ser tu hierba
cuando yo me muera.

Poco después llegó al número uno en la lista de Los 40 Principales, se publicó un single póstumo y algunas otras producciones. Con la llegada de nuevos medios de grabación se seguiría dando difusión a sus canciones llegando en 2011 su primera biografía. Encontramos como precedente de esta en los noventa el documental de Televisión Española 20 años sin Cecilia. Ambos trabajos no dejan de recordarnos lo que Cecilia nos ha legado, una música visionaria con respecto a su tiempo y una manera de ver la vida que abría las puertas del siglo XXI.

En el 40 aniversario de su fallecimiento encontramos nuevas generaciones de autores que se han sumado al concierto en recuerdo de la cantautora. Tal es el caso de Coque Malla, Miguel Ríos, Mikel Erentxun, José Mercé, David de María, El Consorcio, Alondra Bentley, Amaral, Club del Río, Funambulista, India Martínez, Javier Álvarez, José Mercé, Mabü, María Rodés, Marilia, Morgan, Nadia Álvarez, Pasión Vega, Pavel Núñez, Rebeca Jiménez, Sole Giménez, Track Dogs, Vega, Víctor Manuel, Virginia Maestro y Zenet. Se suma a esto el aprovechamiento de la ocasión para recaudar fondos para los afectados por el Trastorno del Espectro Autista. Una placa conmemorativa está presente ya en la casa en la que vivió añadiendo seguidos reportajes por parte de los medios de comunicación. Además de esto hallamos constantes muestras de cariño por redes sociales recordando una personalidad compositiva especial que según voces cercanas tenía constantes conflictos con las discográficas por la manera de enfocar su música, nacida de la sensibilidad y el talento para convertirse en la banda sonora de la historia de un país y no en un producto disponible a la venta.

Cristina Gimeno Calderero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *