Hemos hecho historia

Cientos de miles de personas en la manifestación de Madrid | Pablo Torres-Yébenes

Despierto aún con el símbolo de Venus dibujado en morado en la mano. Es mirarlo y sonreír, volver a tener emoción en las venas recordando un 8M histórico. Ayer, orgullosa, miraba los medios de comunicación donde las mujeres habían hecho huelga, y en las radios las únicas voces femeninas eran las de las oyentes que llamaban reivindicando la igualdad de géneros. Menchu desde Asturias decía en medio del programa Hoy por Hoy: “La gente joven está cogiendo mucha fuerza, las estudiantes están creyéndoselo, están creyendo y queriendo ser iguales y a lo mejor hoy en España por fin empieza el siglo XXI”.

Desde las 11 de la mañana el transporte público se llenaba de mujeres, las que veían algo morado en tu atuendo te miraban con complicidad, como hermanas, orgullosas de luchar por lo que es nuestro. A las 12 de la mañana la Puerta del Sol se llenaba de un marea morada, miles de jóvenes gritaban que no tenían miedo, que nuestro cuerpo no es algo sobre lo que opinar y que no queremos rosas, sino derechos.

Las redes sociales se inundaban de ilustraciones, apoyo y cobertura de las protestas en todas las ciudades del país y del mundo, porque sí, el resto de medios de todo el globo se han hecho eco de lo ocurrido en España y nos han considerado un ejemplo. La web de la BBC pasó buena parte del día con imágenes de las manifestaciones en las principales ciudades españolas y algunos periódicos mostraban en vídeos sus redacciones vacías por las mujeres en huelga.

Se han estimado en 5,6 millones de personas que participaron en las manifestaciones de todo el país y más de 170.000 en Madrid. La cabecera de la manifestación comenzó a movilizarse antes de las siete, cuando estaba prevista, por la gran aglomeración de personas entorno a Atocha. Hubo parones de trenes que tardaron casi el doble en llegar a sus destinos, el metro de Madrid colapsó y algunos trenes se vieron cancelados. Pasadas las siete no cabía un alfiler en el paseo del Prado, lo que nos ha dejado imágenes históricas de todas las calles del recorrido llenas de punta a punta, desde antes de las 6 de la tarde hasta casi medianoche.

Uno de los detalles más emocionantes ha sido ver personas de todas las edades luchando por una causa común, siendo conscientes del problema y la revolución, había niños pequeños gritando las canciones reivindicativas que te erizaban la piel y mujeres mayores que luchaban por “lo que no tuve para mi, que sea para vosotras” según decían sus pancartas. Educar en feminismo desde que los niños son pequeños es algo que debería llevar haciéndose años, porque muchos de los problemas actuales, por los cuales hemos salido a la calle, se hubieran acabado con una educación igualitaria.

Porque aún faltan muchas mujeres referentes en los libros de texto, en los altos puestos de las empresas, en el gobierno, aún falta que los sueldos sean igualitarios y que se elimine la tasa rosa. Porque si se hubiera enseñado que ir diciendo piropos por la calle a las mujeres no nos halaga sino que atemoriza, ayer caminando por Fuencarral, aún con la cara pintada y tras habernos manifestado en contra del machismo y el patriarcado, tras esos gritos de “no quiero tu piropo, quiero tu respeto”,esos hombres desde su coche no nos hubieran silbado. Aún falta hacer mucho más ruido. El problema de ponerse las gafas violetas es que nunca más te las puedes quitar, aunque quisieras apartar la mirada siempre ves, en cada rincón, actitudes machistas. Y ojalá todos lo pudieran ver con nuestros ojos, porque ellos también gritarían y se manifestarían.

Los miles de bloques de partidos, sindicatos y grupos feministas arrasaron ayer las calles de Madrid, incluso en las localidades pequeñas el seguimiento fue histórico. La Cibeles se tiñó de morado y la Gran Vía se inundó de sororidad. A pesar de que algunas personas no supieron respetar los bloques no mixtos, la jornada fue de lo más pacífica, dejando a un lado a aquellos que quieren hacer negocio de la lucha, no hubo agresiones, solo gritos unidos contra una sociedad patriarcal.

Quizás en los próximos días no se vea gran cambio, quizás tengamos que volver a salir a la calle, quizás tengamos que luchar mucho más, pero lo que está claro es que esta huelga no ha dejado a nadie indiferente en España, y con que solo haya servido para que una persona abra los ojos y se de cuenta del problema, ya se habrá conseguido un gran cambio. Al volver a casa, un señor detrás iba diciendo a sus compañeras: “lo que no muevan las mujeres, no lo mueve nadie”. El feminismo no es lo contrario del machismo, el feminismo es la lucha por la igualdad. La lucha será feminista o no será.

Sandra Moreno

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