Hay que echarle valor

ESDIARIO

Vivimos en el país en el que el partido que está al frente del Gobierno lleva a sus espaldas centenares de titulares y casos de corrupción. Vivimos en el país en el que ese Gobierno es el más corrupto de Europa pero habla de “casos aislados”. Vivimos en el país en el que el Presidente se ve en la obligación de declarar ante un juez como testigo de los hechos acontecidos en su formación pero intenta esconderse de nuevo tras un plasma aludiendo a cuestiones de seguridad. Vivimos en el país en el que la organización corrupta más grande de todo nuestro continente dice que representa nuestros intereses.

Nunca los dirigentes políticos han estado tan lejos de la ciudadanía, nunca un gobierno ha permanecido tan inmóvil, tan lejano de la gente. La clave está en que este Gobierno no se parece ni por asomo a la sociedad a la que debería de representar. La gente decente no merece que el señor Rajoy y toda su tropa le represente y es por ello que el Partido Popular no puede seguir al frente del Ejecutivo por más tiempo.

Los valores son, como tal, condiciones profundas que tenemos los seres humanos para determinar nuestra forma de ser, de comportarnos y de tomar decisiones. Una buena gestión es, por tanto, una buena representación y ello parte de la toma de decisiones adecuadas. Tener valor es tener actitud y que ésta vaya relacionada con los actos. Cuando la actitud y los actos se alinean, entonces es cuando podemos avanzar hacia cuestiones de mayor calado. El problema es que vivimos en un país donde el Gobierno carece de unos valores que la sociedad demuestra día a día, madrugón a madrugón.

El Gobierno del Partido Popular recortaba los derechos básicos al ritmo que aumentaban los casos de corrupción: restaba en ayudas sociales, en cultura, en cooperación, en justicia, en pensiones o en sanidad; quitaba importancia a la investigación, a las energías renovables y a los derechos laborales. Es el mismo Gobierno que eliminaba aquellas cuestiones elementales que tanto esfuerzo han costado a la sociedad.

La calle habla mientras el Gobierno quiere ensordecer un llamamiento claro: basta de corrupción, basta de un partido que únicamente se representa a sí mismo y a sus intereses partidistas, basta de hacer únicamente de representantes del Ibex 35, del avance europeo de la derecha, del “Luis, sé fuerte” o del “compi Yogui”.

Es ahora más que nunca cuando debemos estar a la altura, cuando debemos defender los intereses de quienes confiaron en Unidos Podemos para que juntos diéramos un paso al frente y entráramos a las instituciones para intentar frenar desde ahí a la mafia. Llevamos más de tres años alzando la voz, las ganas y las fuerzas por quienes siempre han estado abajo. El señor Rajoy olvida que cuando los cimientos de su edificio se tambalean el tejado comienza a quebrarse. No podemos permitirnos dar un paso atrás, intentar lo que está en nuestras manos, seguir siendo las bases sociales que empujan para que el próximo día 13 de junio el señor Rajoy y toda la mafia cercana a él sienta que los valores de esta sociedad son mucho más maduros, sensatos y transparentes de lo que se le supone al partido que debe representar al pueblo.

Itxaso Cabrera Gil, diputada de Podemos Aragón

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