Guiños

Reunión del presidente Pedro Sánchez e Idoia Mendia (PSE) con Andoni Ortuzar (PNV) y el lehendakari Iñigo Urkullu | Wikimedia Commons
Reunión del presidente Pedro Sánchez e Idoia Mendia (PSE) con Andoni Ortuzar (PNV) y el lehendakari Iñigo Urkullu | Wikimedia Commons

“El Gobierno y el PNV pactan excarcelar a presos de ETA”. Ese es el titular que algunos medios de comunicación han ilustrado días atrás en sus portadas y el titular que a algunos nos produce rabia, zozobra, desconcierto, incertidumbre. Un titular que nos descoloca, sin duda.

Creo que a todos no se nos escapa cuáles son las circunstancias que envuelven a este Gobierno: nula capacidad de gobierno debido a la aritmética parlamentaria de la que goza el partido que sustenta al Ejecutivo y excesiva carga de marketing pensando en las próximas elecciones que desprende el Gobierno liderado por Pedro Sánchez.

El PSOE nos enseña qué es la política del guiño, gobernar a base de gestos, sin sustrato de fondo en sus propuestas, únicamente para acumular titulares en los grandes medios de comunicación que, al final, son los que se encargan de generar la opinión entre los ciudadanos. Recientemente escuchaba a un experto en comunicación política, a raíz de las famosas fotografías de las manos del Presidente, decir que todos estos gestos respondían a una única cuestión: “el Gobierno quiere que se hable de ellos, ya sea para bien o para mal, pero que se hable de ellos”. Y es verdad.

Pero vayamos a los hechos, pues de eso se trata la política, de los hechos, de juzgar y analizar lo que se hace y no tanto lo que se dice. Los guiños, en ocasiones, están bien, pueden mostrar las intenciones de nuestros gobernantes, pero no se puede gobernar un país a base de guiños o de gestos. Pareciera que Pedro Sánchez estuviera encerrado en una burbuja de marketing de la que no quisiera salir con tal de no asumir la gran fragilidad que posee su Gobierno en el Parlamento nacional y los apoyos que él mismo se ha forjado para sentarse en el banco azul, que no son otros que los peores enemigos de la democracia: nacionalistas, populistas, separatistas que dieron un golpe de Estado en Cataluña y testaferros de ETA.

Respecto al titular que comentaba al inicio de mi artículo sobre la política penitenciaria que parece que ha pactado Pedro Sánchez con el PNV para pagar, entre otros, los servicios prestados por los nacionalistas vascos en su investidura, y en base también a las propias palabras del Presidente, nos demuestra que Sánchez prefiere sentarse a negociar la excarcelación de los presos de ETA, que no son más que viles terroristas, asesinos, secuestradores, torturadores y cómplices de todos ellos, con el PNV y con EH Bildu, ese partido político liderado por Arnaldo Otegi y que lejos de condenar la historia de terror de ETA, no hace más que justificarla constantemente, despreciando así a las víctimas, a las que ni siquiera ha llamado para tratar esta cuestión y conocer su opinión.

Muchos ciudadanos libres y valientes ya se decidieron a salir a la calle cuanto ETA nos asesinaba y no me extrañaría que la fuerza de las convicciones de Basta Ya! resurgiera, esta vez, para salir a las calles y protestar por la complicidad del nuevo Gobierno con los lobistas de ETA.

Otro de los temas que marcan la política de guiños con la que Pedro Sánchez quiere gobernar España es la composición del órgano que debe dirigir RTVE, la televisión y la radio pública de todos los españoles. La polémica, como saben, está servida, pero sustituir al Presidente de RTVE elegido a dedo por el PP, por un Presidente pactado entre PSOE y Podemos, y que también será elegido a dedo y sin pasar por ningún tipo de concurso público como reclaman los trabajadores de RTVE, no es despolitizar ni regenerar RTVE, es, sencillamente, más de lo mismo.

Francamente, la imagen política de Pedro Sánchez parece estar convirtiéndose en la de un títere en manos de PNV, ERC, PDeCAT y por supuesto, de Podemos. Puede que él y su partido asuman con normalidad esta situación, pero no pueden condenar a España y a los españoles a estar secuestrados por quiénes quieren, unilateralmente, robarnos la soberanía nacional, el poder de decisión sobre nuestro país que tenemos todos y cada uno de los españoles.

Uno no puede decir defender la Constitución Española, querer gobernar bajo ese lema y tomar como apoyos parlamentarios a partidos políticos que no creen en el Estado, que no creen en las instituciones, que no creen en la Constitución y por lo tanto, que no creen en la democracia, porque es en la Constitución dónde se recogen las normas del juego democrático, las reglas que nos dimos entre todos, nuestros padres y nuestros abuelos, asumiendo y reconociendo las diferencias y buscando avanzar desde lo que nos une a todos, desde lo común.

Entiendo que Pedro Sánchez tenga que pagar ahora el precio por los apoyos que esos partidos políticos le prestaron en su día para llevarle a La Moncloa, pero le pido, con toda la humildad del mundo, que la cuenta se la pague él solo y no a costa y con cargo a todos los españoles.

Carlos Cotón, miembro del Consejo de Dirección de UPYD y articulista de opinión

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