EDITORIAL: Frente al aislacionismo, más Europa

French President Emmanuel Macron, German Chancellor Angela Merkel and U.S. President Donald Trump confer at the start of the first working session of the G20 meeting in Hamburg, Germany, July 7, 2017. REUTERS/John MacDougall/Pool

Intensa cumbre del G-20 celebrada durante el fin de semana en Hamburgo con la mirada puesta en Donald Trump y Vladímir Putin. Los líderes protagonizaron su primer encuentro tras varios meses de vaivenes en su inquietante relación y después del cruce de acusaciones que se lanzaron la pasada semana debido a la posible injerencia del Kremlin en los comicios estadounidenses en detrimento de Hillary Clinton. La lucha de egos era evidente y también las divergencias en lo que a la geopolítica respecta, pese a lo cual, sellaron un acuerdo de cese de hostilidades en Siria. Además la preocupación era máxima para todos los países dada la escalada del conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte, retrotrayéndonos casi a la época de la casi Guerra de los Misiles. Tras fracasar en las negociaciones con China para que Pyongyang  rebaje las tensiones, el presidente estadounidense amenaza con ofrecer una contundente respuesta a  Kim Jong-un.

En medio de la vorágine se hallaba Europa, más unida que nunca ante  el desvarío Trumpiano y a la salida de Reino Unido de la Unión Europea. El saludo entre Merkel y Trump evidenciaba la frialdad de las relaciones entre quienes fueron aliados históricos, ahora la canciller alemana sabe que ya no puede contar con Estados Unidos. La principal de las discrepancias que origina el aislacionismo de la gran potencia mundial es la negativa a ratificar el Pacto de París y el rechazo a firmar acuerdos de libre comercio, incluso existe la amenaza de imponer aranceles. Solo la respuesta al terrorismo yihadista une a las potencias.

Conviene no caer en el desasosiego. La Unión Europea tiene sobre la mesa el reto de permanecer cohesionada gracias al eje franco-alemán. La Unión Europea tiene la oportunidad de demostrar al resto del mundo su capacidad de liderazgo y dar una lección de pragmatismo frente a la actitud visceral del resto de principales mandatarios.

Si Estados Unidos rechaza acometer políticas contra el cambio climático, nosotros debemos convertirnos en los mayores promotores de energías renovables y ser tajantes en la reducción de gases contaminantes. Si Estados Unidos amaga con dejar languidecer a la OTAN, nosotros unámonos adoptando una política de Defensa conjunta, si Estados Unidos aboga por una especie de autarquía, nosotros apostemos por el liberalismo, si Estados Unidos se empeña en cerrar sus fronteras a los inmigrantes, nosotros mediante la regulación abrámoslas demostrando ser un ejemplo en materia de garantía de derechos humanos.

Frente a la intolerancia, a la cerrazón, al ensimismamiento, al autoritarismo, frente a todo eso la mejor respuesta está en más Europa. El viejo continente tiene la oportunidad de ser una vez más la referencia mundial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *