Fractura en cultura

caminitodelrey.info

En ocasiones medir las consecuencias de un acontecimiento político es complicado, clasificarlas también. Sin embargo, llegar a un conflicto social como el que hemos visto en los últimos días nos enseña mucho sobre nuestra clase política y sobre las problemáticas latientes en según qué regiones. Nos encontramos ante un país dividido, esto es innegable, y por supuesto tal situación se manifiesta en las grandes figuras de nuestro momento.

Posicionarse hoy día es muy complicado pues esta cuestión ha llegado a manos de particulares por lo que hemos pasado de una serie de políticos con diferentes discursos a encontrarnos a vecinos que no se hablan por sostener diferentes posiciones. Hugo Silva acertaba por tanto colgando en su cuenta de Instagram el famoso cuadro de Goya Duelo a garrotazos, y no es el único que ha expresado su descontento con esta situación. Santiago Segura manifestaba en Twitter que «tenía el corazón hecho un puño» como también lo hacía Nuria Roca. Entre los más jóvenes diversos influencers con millones de seguidores en sus redes sociales, dedicadas a cuestiones muy diversas, han mostrado su pena por el punto al que se ha llegado.

No son las primeras manifestaciones que se han dado. Días atrás se hacía enormemente conocida la carta Estafa antidemocrática ¡No participes! ¡No votes! firmada por un millar de intelectuales y publicada por el diario El País. La crítica fundamental iba dirigida cómo se estaban llevando a cabo los trámites para organizar al referéndum encontrado el lector duras críticas a las actuaciones en el Parlament. Presentaban al inicio de tal carta sus razones para lanzar el manifiesto: «la convocatoria no es transparente», «no establece un mínimo de participación», «se ha relegado y marginado a las fuerzas políticas de la oposición», «han aprobado de forma “exprés” […] tanto la “ley del referéndum” como las llamadas “leyes de desconexión”» y «el 1-O es una convocatoria unilateral». Autoridades firmantes como Cristina Almeida, abogada de gran reconocimiento que estuvo presente en la matanza de Atocha de 1977, o Carlos Jiménez Villarejo, exfiscal anticorrupción, hablan de comportamiento absolutista o cortes franquistas. Entre otros encontramos además a Fernando Colomo, Juan Marsé, Isabel Coixet, Javier Marías, Juan José Millás, Mariscal, Ignacio Martínez de Pisón, Rosa Montero, Javier Cercas, Manuel Rico o Miguel Ríos. Todos ellos en contra de la actuación del gobierno frente a la mayor crisis territorial de los últimos años.

A favor del referéndum también se han manifestado personalidades como el científico Eduard Punset, quien hablaba de la votación como muestra de existencia de nuestra democracia y rememoraba la Transición de manos de Adolfo Suárez en una carta publicada en el diario Público. Algunos apuestan por la unidad de España como es el caso de Tamara Falcó que publicaba en Instagram una estampa del Santo Ángel patrono de España diciendo «pidámosle sin descanso por nuestra querida patria». Otros, por la independencia como pudimos ver en personalidades del deporte como Salva Maldonado, Marta Vilajosana o Sergi Ten que publicaron un vídeo a favor de la República de Cataluña. No son los únicos, el cantautor Dyango o el tenor Josep Carreras también han apostado por el . Manolo García pertenece a aquellos que piden insistentemente muestras de diálogo. Son múltiples los matices que pueden ofrecerse frente a una cuestión tan complicada por lo que hemos encontrado en redes sociales opiniones para todos los gustos y con todas las ampliaciones posibles, reflexiones, artículos, fotos o vídeos en pos del posicionamiento mediático. Con esto, el impacto internacional se ha multiplicado sumando tales declaraciones a las imágenes del 1-O difundidas a nivel global que han provocado la reacción de personas tan reconocidas como J. K. Rowling.

La tensión con respecto a la independencia puede apreciarse en los insultos lanzados por algunos espectadores al futbolista Gerard Piqué, jugador de la selección española o en el repudio que también ha alcanzado a los que se posicionaban a favor de la unidad de España haciendo gala de bandera. Las consecuencias de hablar sobre política para una figura pública nunca han sido pocas (véase la polémica con José Luis Gil) pero hoy día parecen existir más riesgos de los que debieran. Hay cierta obligación con respecto al pronunciamiento de las opiniones, de encasillar, de elegir un bando y de cortar la calle de en medio. Pese a tener en cuenta la opinión por parte de grandes referentes anteriormente mencionados es recomendable recurrir a la prudencia y serenidad, pensar que no nos encontramos en una trinchera ni aspiramos a volver a aquellos tiempos aciagos, que el que opina diferente no es un enemigo sino alguien con quien se puede debatir, que todo el mundo se puede pronunciar como considere y que no es necesario faltar al respeto impidiendo a aquellos que no piensan como nosotros expresar su opinión, que la bandera no está para aporrear a nadie. Sin embargo, seguiremos viendo muchas más irresponsabilidades. Y mientras tanto esta semana nos hemos encontrado con lo entregado por parte del Gobierno a la banca (gran parte de lo cual ya no recuperaremos), con más desahucios, con más parados, con la misma miseria y falta de oportunidades, tristes puentes que señalan que tenemos más en común de lo que imaginamos.

Cristina Gimeno Calderero

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