Europa debe ser firme ante el Brexit

Este 29 de marzo Reino Unido iniciará el proceso de salida de la Unión Europea. El famosísimo Brexit empezará a rodar cuando  la primera ministra británica, Theresa May  envíe ese día una carta a Bruselas para notificar oficialmente  el deseo de su país para empezar las negociaciones que les desconecten de Europa.

La política conservadora británica sabe que el Reino Unido va a perder mucho más que lo que va a ganar con el Brexit por eso quiere utilizar todas las bazas posibles para suavizar el “desastre”. Así que va a poner en la balanza las condiciones legales y sociales de los residentes europeos en Reino Unido para “chantajear” a la Unión. Ante el asombro de los Lores, que pretendían asegurar estas condiciones independientemente de la situación del país respecto a Europa. Así que la ministra va a protagonizar  sin despeinarse el “secuestro político” de esta ciudadanía europea residente en Reino Unido,  lo que supondría contravenir los valores humanistas de la UE.

Theresa May y su gabinete han demostrado que no quieren un periodo de transición apacible. Ya que se ponen, quieren que esta desconexión sea a las bravas a pesar de todo lo que presumiblemente van a perder:   tratados económicos con la Unión  y la posible salida de los principales bancos británicos  del Reino Unido si el Gobierno no garantiza el estatus de la City –centro financiero de Londres-.

La fortaleza económica del país que hoy en día supone algo menos de un quinto de la economía total de la Unión Europea, se vería gravemente mermada. Una ruptura siempre supone pérdida para las dos partes, pero  la Unión Europea también sufriría menores  consecuencias.

Michel Barnier, el político designado por la UE para negociar el Brexit con Reino Unido,  ha dejado bien claro esta semana que si no hay pacto, Reino Unido sufrirá problemas de aprovisionamiento, controles aduaneros y graves perturbaciones del tráfico aéreo, entre otros inconvenientes. Pero al parecer, los ingleses no tienen intención de amilanarse.

Llegados a este punto y ante la complicada situación en la que se encuentra la Unión Europea con los populismos, las presiones del “sobrevalorado” Donald Trump   y la amenaza terrorista, la Unión Europea tiene que cerrar filas y manternerse firme ante las exigencias del Reino Unido.   Que se vayan, si así lo han decidido, pero con todas las consecuencias.

Guillén Bernal

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