Europa de las dos velocidades

La Unión Europea no está atravesando precisamente el mejor momento de su historia: el Brexit, las tensiones generadas por la crisis económica, el auge de los populismos, junto con las presiones que llegan desde Estados Unidos están desestabilizando lo que hasta no hace mucho parecía una institución segura y fiable. La comunidad política europea compuesta por 28 países está afrontando ciertos problemas que antes parecían remotos y, a raíz de éstos, se han producido movimientos entre algunos países que la conforman.

El pasado 6 de marzo, se produjo una reunión en Versalles entre los Primeros Ministros de Alemania, Francia, Italia y España. Merkel, Hollande, Gentiloni y Rajoy dieron el visto bueno a que se lleve a cabo la Europa de las dos velocidades, también conocida como Europa a la carta.

Esta medida implica una vía política diferente de la que actualmente se lleva a cabo en los órganos de la Unión Europea. Se trata de una idea sencilla: ante el desaguisado político y económico actual, unos pocos países avanzarían por delante del resto, tirando del carro, mientras los demás acatan las medidas adoptadas por éstos. Es decir, que si un número limitado de países está de acuerdo en ceder más soberanía concreta en un punto, profundizar la integración en un área, no sea obligatorio que lo hagan los 28.

Los países poderosos de la Unión pretenden tomar posturas más conservadoras, considerando que en un territorio tan grande hay muchas diferencias entre todos los países, por lo que es complicado llegar a acuerdos en temas delicados, como se ha podido ver con la crisis de refugiados. Se trataría de una forma más pragmática y directa de solucionar problemas, ya que sólo unos pocos países tendrían el poder necesario para decidir cosas de cierta importancia.

17 países, del total de 28, ya estarían dispuestos a adoptar esta medida, la cual es vista por muchos como una de las pocas opciones posibles para salir de la situación actual en la que anda enquistada la UE.

Lo cierto es que la puesta en práctica de esta opción resultaría un fracaso político para el actual modelo político que sigue la institución europea. A esta vía no se ha llegado porque se crea la mejor posible, si no porque se cree la más conveniente para la situación actual. El Primer Ministro francés, Françoise Hollande, afirmo el otro refiriéndose a la Europa de las dos velocidades: “es una idea necesaria. Sin ella, Europa explotará”. Puede que la idea sea necesaria o no, lo que si que está claro es que, al mismo tiempo, puede desencadenar enfrentamientos y fragmentaciones entre países que un día construyeron juntos la Europa actual.

Mientras tanto, el Presidente del ejecutivo español, Mariano Rajoy, ha pedido respaldo político a los partidos presentes en el Congreso, para llevar a cabo la medida política. “No somos uno más en la Unión, sino uno de los grandes por nuestro territorio, nuestra población y nuestro peso económico”, ha afirmado Rajoy, que insta que la medida traerá beneficios a la UE y a España. Por su parte, los demás dirigentes políticos han criticado al Presidente, y lo han catalogado de “perrito faldero” ante las potencias europeas.

Guillén Bernal Bandrés

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *