Europa cae en la trampa de la hipocresía

Ante los últimos sucesos ocurridos en Estados Unidos, en los que el ejecutivo dirigido por el magnate Donald Trump ha comenzado a detener a inmigrantes ilegales procedentes de México con el objetivo de deportarlos a su país de origen, ha habido una gran oleada de protestas y palabras de desaprobación en el viejo continente.

En Europa se ve con malos ojos, incluso con asco que un hombre egoísta, racista y egocéntrico pueda decidir que ciertas personas no puedan habitar libremente en un país al que, como se puede presentir, no han viajado por gusto. Estas personas no veían un futuro digno en México, y por lo tanto, tomaron la decisión de cruzar una frontera hostilmente vigilada para que no lograsen su objetivo.

En Europa se califica a Trump de arbitrario y racista y, probadamente, no faltan razones para  afirmar que esos atributos sean ciertos. La cuestión esencial es que eso no sólo está pasando en Estados Unidos.

La Guerra Civil de Siria entre el régimen, los rebeldes sirios, los kurdos, el Estado Islámico y las Fuerzas Internacionales va a cumplir seis años desde su inicio en 2011. Las cifras son alarmantes: 470 000 fallecidos en total, de los cuales 104 630 civiles a los que hay que sumarles 1 millón de heridos, de los cuales muchos no podrán llevar una vida normal y 10 millones de desplazados. La brutalidad de la guerra ha alcanzado tales límites que los civiles han sido desplazado de sus ciudades, derruidas.

La marcha migratoria de esta comunidad ha ido en dirección a occidente. Muchos de ellos han viajado sin sus familias, las cuales han muerto o simplemente han ido a otros campamentos. El objetivo del viaje: poder empezar una vida digna porque se las arrebataron en su país.

Los gobiernos europeos se mostraron muy receptivos ante las primeras solicitudes de asilo de los refugiados sirios. Pensaron que sería una muy buena campaña de marketing para las próximas elecciones y que la gente lo miraría con buenos ojos. Pues bien, Mariano Rajoy pactó en 2015 con la Unión Europea que 17.337 refugiados serían acogidos en España. A día de hoy solamente 898 peticiones de asilo han sido aceptadas, tan solo el 5% de las solicitudes un día planeadas.

Alemania también ha denegado más de la mitad de peticiones de asilo recibidas. A su vez, los nuevos ataques de unos pocos fanáticos autodenominados como Estado Islámico en Europa, fomentan un sentimiento de hostilidad totalmente injusto hacia toda la comunidad musulmana. La mayoría de la población europea, cegada por los medios de comunicación, no distingue el rostro de una persona del de un terrorista.

Mientras tanto, la vida pasa en los campos de refugiados del este de Europa, especialmente en Grecia, donde miles de personas cuentan las horas día tras día, mes tras mes, preguntándose qué pasará con sus inciertos futuros. Para ellos, el pasado, destruido; el futuro, negro.

Guillén Bernal Bandrés

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