Entrevista a venezolanos afincados en Zaragoza: “Una amiga pidió que le enviara medicamentos, su madre estaba muriendo de cáncer”

El pasado jueves el magacín producido por Grupo EL ROTATIVO, Micrófono abierto (jueves a las 22 horas en La Ocho Zaragoza Televisión) entrevistó a Yolanda García y Ángel Hernández, dos venezolanos afincados en Zaragoza que relataron la situación de alarma que se padece en el país tras la deriva autoritaria de Nicolás Maduro. A través de YouTube podrán ver la entrevista realizada por Ana Calvo y Samuel Riad, con la colaboración inestimable de Iñigo Monforte.

Nicolás Maduro aseguró en un mensaje dirigido a España que en Venezuela había libertad. Ya son alrededor de setenta y cinco los muertos por manifestarse en contra de su régimen. ¿Por qué considera que es libertad?

Yolanda García: Habría que preguntárselo a él porque la libertad es que puedas hacer lo que democráticamente puedes hacer, tus derechos terminan donde comienzan los míos. Maduro dice que quiere la paz, pero luego sale la Guardia Nacional Bolivariana disparando contra los manifestantes, entonces no sé a que se refiere con lo de que quiere la paz.

Ángel Hernández: No se puede decir que en Venezuela reina la paz porque según comunicados del Foro Penal Venezolano, se registran 440 presos políticos, 4.072 arrestos por protestas, más de mil detenciones y 479 de estas detenciones están procesadas por tribunales militares. A parte, hay más de 280 personas agredidas en los medios de comunicación, la prensa venezolana no goza de la misma libertad que la de otros países, sufre persecución, hay un organismo del Estado que prohíbe a algunos periodistas ejercer el periodismo. Se han registrado 470 agresiones a periodistas y reporteros gráficos por parte de la Policía Nacional Bolivariana o los entes de seguridad del Estado. En 111 días de protestas se han registrado ya noventa y seis asesinatos.

Y.G: Me sorprende que los del Régimen se refieran a Chávez como «el Mesías», dicen que él hizo la Constitución y hay que seguir rindiéndole pleitesía, pero ya no les interesa la Constitución de Chávez y por lo tanto ahora deciden cambiarla. Antes los poderes de Venezuela los secuestraba el Régimen de manera sutil, daban la vuelta a la Constitución para ampararse en la legalidad y ahora con la Asamblea Constituyente que quieren convocar el próximo 30 de julio quieren que el secuestro de los poderes esté legalizado. La Constitución dice que para poder hacer una Asamblea Constituyente debe ser el pueblo quien lo solicite, el que lidere esa asamblea, eso es lo que ocurrió cuando Chávez llegó al poder en 1998 y exhortó al pueblo a que votase una nueva Constitución. Ahora Maduro pretende invocar una Asamblea Constituyente donde el Régimen escoja a los juristas que la van a modificar y se nombre al pueblo a dedo. Eso no es democrático.

Á.H: Basándome en lo que dice mi compañera, el 31 de mayo la sala constitucional del Tribunal Supremo afirma en parte de su sentencia que no es necesario ni constitucionalmente obligatorio un referéndum consultivo previo a la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente, entonces el poder judicial en Venezuela está maquillando el asunto para empoderarse de una forma más descarada y convertirse en una dictadura. Un ente judicial tan importante como el Tribunal Supremo, ahora en Venezuela da la espalda al pueblo delegando funciones, suspendiendo diputados, quitando poder al Ministerio Público. Allí no se están ajustando al Derecho, sino solo a lo que ordena el Ejecutivo.

Están apareciendo voces discordantes como la de la Fiscal Luisa Ortega ¿Se está resquebrajando el Régimen?

Y.G: La Fiscal está muy molesta porque creía fielmente en la Constitución de 1999 y ve que el Régimen quiere abolirla, ya no les interesa cumplir esas normas. Luisa Ortega lucha por mantener la Constitución, ella sabe que lo que está ocurriendo es muy grave.

Si se celebra la Asamblea Constituyente se estaría prolongando el autogolpe de Estado de Nicolás Maduro.

Á.H: Totalmente. La situación se ha agravado desde primeros de junio, cuando aparece la sentencia del Tribunal Supremo, comienzan las manifestaciones, se quita la autonomía a la Asamblea Nacional y atribuye sus funciones al poder ejecutivo. La violación a la Constitución empieza en diciembre de 2015 cuando por voluntad popular se elige una Asamblea Nacional de mayoría opositora, donde no reconocen la decisión soberana del pueblo de Venezuela. Desde ese momento se ha agravado la situación en el país porque comienzan a sancionar leyes y el Tribunal Supremo comenzó a vetarlas.

¿Qué ocurrirá si finalmente se celebra la Asamblea Constituyente el próximo 30 de julio?

Y.G: No lo sabemos. Estamos preocupados los que estamos dentro y fuera de Venezuela. Todos los poderes serán del Presidente, todos los ciudadanos serán empleados del Estado, un hecho insostenible, y si el Gobierno te necesita y no quieres trabajar para ellos habrá represalias. Tengo la fe de que no se llegue a celebrar.

Según datos oficiales del Régimen, se ha alcanzado un 204% de inflación en un año, el año anterior ya se había elevado un 104%, o sea, en los dos últimos años ha habido más de un 300% de inflación. Un bolivar vale menos que un centavo de dolar, existe una situación de desabastecimiento, de crispación política en la sociedad porque el Gobierno de Maduro no soluciona los problemas para que la gente pueda llevar la vida que tenemos en Europa, además hay que sumar la situación en materia de seguridad.

Y.G: Me vine a España hace diecisiete años y Venezuela ya era un país inseguro, ahora eso hay que multiplicarlo por mil. Jamás he escuchado a Maduro decir que adoptará medidas para acabar con la inseguridad. Allí no puedes tomarte un café en una terraza, ni darle un móvil a tu hijo porque pueden matarlo para robárselo. A mi me han secuestrado dos veces en Venezuela, en 1994 por última vez, antes de que gobernara Chávez ya había inseguridad solo que ahora ya no hay control alguno. Ni siquiera hay denuncias hacia quienes atracan, roban o secuestran.

Á.H: Ahora da igual que salgas de día o de noche porque ni siquiera se puede estar seguro en casa. Mucha gente reconoce que cuando sale a trabajar no sabe si regresará. La falta de alimentos y de medicinas es otro gran problema y por eso la gente ha perdido el miedo y se ha lanzado a las calles sin ningún líder político que les guíe. La ciudadanía no está guiando por lo que diga la Mesa de Unidad Democrática o Leopoldo López y ya les da igual enfrentarse a la Guardia Nacional Bolivariana, saben que van a llegar a su casa y se van a estar muriendo de hambre. El índice de niños que sufren desnutrición es alarmante y a eso hay que sumar la falta de medicamentos cuando llegas a un hospital a que te atiendan. Para practicar una cesárea te piden llevar alcohol, toallas… y eso debería garantizarlo el Gobierno.

¿Creéis que la población va a querer tomar el poder dada la situación?

Y.G: Ya lo está haciendo. Antes estaba siendo canalizado por la Mesa de Unidad Democrática, por ejemplo, para el jueves se acordó una gran movilización y el día de antes ya la gente decidió salir a la calle.

Á.H: El pasado 16 de julio la consulta convocada por la oposición obtuvo un éxito rotundo. Delcy Rodríguez ha llegado a decir que aunque el pueblo pase hambre la Revolución se mantendrá, no entiendo como tiene una canciller ese tipo de vocabulario cuando debería apostar por el bienestar de todos. En Venezuela paseas por cualquier lugar y ves que hay mucha gente buscando comida en la basura.

Y.G: Se dice que es mentira que la gente busque comida de la basura, pero yo tengo amigas que viven en Venezuela y han grabado vídeos desde sus edificios de gente que buscaba en los contenedores. Muchos chicos dicen que están luchando en la calle porque ya todo les da igual, sienten que están muertos en vida, no tienen comida, ni seguridad y salir a manifestarse es como quemar su último cartucho. La situación ya no se puede frenar, la gente no está dispuesta a aguantar.

A la crisis política hay que sumar la económica, la crisis de inseguridad ciudadana, alimentaria y sanitaria, por lo tanto, nos encontramos en una situación que es ya una bomba de relojería.

Y.G: El pueblo ya no va a escuchar a nadie, van a pelear y estoy segura de que saldrán de esta. Está demostrado que la historia es cíclica y esperamos que todo este panorama se acabe pronto porque los venezolanos no nos merecemos esto. Tenemos mucho apoyo internacional. A mi me ha llegado a llamar una amiga para pedirme medicamentos porque la madre se estaba muriendo de cáncer y no se los pude enviar porque en España ningún médico te va a hacer la receta, lógicamente y porque además lo robarían en la aduana. El Régimen quiere tener al pueblo muerto de hambre para seguir haciendo lo que les dé la gana.

La Constitución de 1999 otorga mayor representatividad a las zonas más desfavorecidas, en vez de implantar un sistema proporcional en la medida de lo posible.

Á.H: Sí, pero por lo que vimos el pasado 16 de julio en la consulta convocada por la oposición, se ha producido gran participación en los sectores populares. Caracas es uno de los lugares con más barrios afines al Gobierno y la gente ha dado la cara. Cabe puntualizar que la consulta se organizó en menos de quince días y fue financiado por las personas que quieren un cambio en el país. De modo que, aunque se realizaran las elecciones del 30 de julio, creo que el pueblo ya demostró su posición el pasado día 16. Más de siete millones de venezolanos votaron en contra de la Constituyente, un dato histórico. Incluso hubo mayor participación que en las elecciones de diciembre de 2015 cuando se eligió los diputados a la Asamblea Nacional.

Se ha pasado de un movimiento político de oposición a Maduro a un movimiento social que ya nadie controla.

Á.H: Efectivamente. También quiero destacar que las personas que eran pobres con Chávez ahora lo son mucho más, me atrevería a decir que en Venezuela ya no hay términos medios, los que tenían una posición media ahora son pobres. Todo eso sin nombrar las expropiaciones, la censura en los medios de comunicación, el control de internet e infinidad de cosas.

Y.G: Lo peor es que se burlen de nosotros, que digan que hay libertad y democracia siendo mentira. Han cerrado muchísimas cadenas de radio y de televisión y agreden a periodistas extranjeros que quieren informar de manera objetiva de lo que ocurre en Venezuela.

Á.H: Los medios de comunicación de España han estado atentos de la situación en Venezuela, a pesar de lo compleja que es la situación. Hace poco la Guardia Nacional Bolivariana le arrebató el equipo de trabajo a unos periodistas españoles, les robaron el móvil, el dinero y todas sus pertenencias.

Y.G: España está sensibilizada con Venezuela porque muchos españoles emigraron al país en la década de los cincuenta cuando la situación en España era crítica. Somos muchos los hijos de españoles, como es mi caso, también hay muchos hijos de portugueses, italianos…

Hace unos días se liberó al preso político Leopoldo López por motivos de salud, factor que desmiente la familia del político. ¿Puede que lo haya liberado para intentar calmar, y al mismo tiempo engañar a la oposición?

Á.H: Hay distintas opiniones al respecto entre los pertenecientes a la Mesa de Unidad Democrática porque es un grupo de distintos partidos que se oponen al Gobierno, es imposible que todos estén de acuerdo en tomar una decisión. Leopoldo López sigue preso, está en su casa bajo arresto domiciliario y hay muchos presos perseguidos por el Gobierno. El que no haya coherencia en el discurso te lleva a pensar que en Venezuela todo lo controla la misma persona. El Defensor del Pueblo sale diciendo que Leopoldo López fue liberado por solicitud de su esposa, el Supremo asegura que han concedido el arresto domiciliario porque el presidente del Tribunal es buena persona y por su estado de salud y el ministro de la Defensa afirma que la salida de prisión ha sido producto del diálogo. Si todos ellos trabajan con el Gobierno, no entiendo porque no tienen un mismo discurso. Creo que no ha cambiado nada, el pueblo se sigue manifestando, el día 16 hubo una participación masiva en las urnas y si la liberación de Leopoldo López se ha producido para calmar al pueblo, no ha tenido ningún tipo de resultado, ni lo tendrá.

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