“Hemos vuelto a situar las políticas de igualdad y el feminismo en el centro de las políticas públicas.”

El director de EL ROTATIVO, Samuel Riad, entrevista a Natalia Salvo Casaus, directora del Instituto Aragonés de la Mujer (IAM).

¿Qué se reivindica el Día de la Mujer y por qué el 8 de marzo?

Nosotras reivindicamos que 8 de marzo deben ser todos los días. No obstante en este hito histórico, en el que se recuerda a las obreras que fueron quemadas cuando se encerraron en una fábrica neoyorquina en señal de protesta por sus precarias condiciones labores hace ya más de un siglo, las mujeres del mundo nos congregamos en torno a unos ideales de igualdad, justicia social, sororidad, feminismo y solidaridad.

En el caso concreto del IAM, hemos puesto el acento en la diversidad de mujeres que existen en nuestra sociedad y en la exigencia de dar respuesta a todas sus necesidades desde la igualdad, entendiendo de este modo que la diversidad es la mayor riqueza que puede tener una sociedad y la igualdad su motor de desarrollo y progreso.

En las últimas décadas las mujeres han conquistado muchos derechos, ¿Qué queda todavía por conquistar?

Queda por conquistar la igualdad real y efectiva de mujeres y hombres. Es cierto que en las últimas décadas ha habido un avance legislativo muy significativo, pero esta igualdad legal no se ha visto acompañada de una igualdad real y, por tanto, las mujeres siguen sufriendo una desigualdad estructural en todos los ámbitos de la vida: el económico, el social, el político, el laboral etc.

Determinados estudios publicados, alarman del repunte del machismo en las capas más jóvenes de la sociedad. ¿Se ha bajado la guardia?

Ha habido un repunte del machismo, y de la violencia que género, en toda la sociedad en su conjunto y, por supuesto, la gente joven no es ajena a ello. La cultura machista se apuntala a través de los medios de comunicación, la literatura, el cine, la música… se presentan relaciones afectivas absolutamente dañinas y perjudiciales para las mujeres. Se normalizan comportamientos, como el control o los celos, que constituyen el caldo de cultivo de la violencia de género.

Existe un desprecio sistemático y una infravaloración constante hacia las mujeres. Seguimos estando profundamente invisibilizadas y, al final, lo que no se ve, no existe.

Es fundamental implementar medidas de igualdad en todos los espacios que crean discurso y cultura para que ésta sea igualitaria y no apuntale mucho más, si cabe, en el machismo, el sexismo y la violencia que generan.

En los últimos tiempos observamos un repunte de los populismos de ultra derecha que ahondan en viejos comportamientos hacia la mujer…

La política no atraviesa sus mejores momentos. Se presentan soluciones fáciles a problemas complejos que requieren del debate y el análisis sosegado, serio y riguroso.

El repunte del machismo, del que hablábamos anteriormente, y que afecta a toda la sociedad también se ha traducido en un rearme de viejos discursos que son muy peligrosos para las mujeres y para el conjunto de la sociedad.

Mark Twain solía decir que “la Historia no se repite pero, a veces, rima”. Debemos poner en valor la buena política para vencer discursos vacíos y dañinos para nosotras y para toda la sociedad.

¿Qué papel debe jugar la educación en el fomento de la igualdad?

La educación, como decía Mandela, es el gran motor de desarrollo personal y, yo añadiría, social. Juega un papel esencial. Es fundamental que la igualdad sea la piedra angular del sistema educativo. No basta con acciones concretas, tiene que estar el centro de todas las medidas educativas, planes docentes, acciones en los centros etc. Además es fundamental comenzar desde los primeros años de escolarización.

No obstante, no podemos hacer recaer todo el peso en la educación reglada. La sociedad crea cultura y también educa, por lo que para fomentar la igualdad y prevenir las violencias de género es fundamental que el compromiso sea de toda la sociedad, de los medios de comunicación y publicidad, de las instituciones, partidos políticos, entidades y agentes sociales, sindicales y empresariales.

¿Para acabar con la explotación sexual la prostitución deberíamos legalizarla o abolirla?

Sin prostitución no hay ni trata ni explotación sexual. Es una premisa de sentido común, aunque éste muchas veces sea el menos común de todos los sentidos. La prostitución constituye una de las peores formas de violencia contra mujeres y niñas. Profundiza en la desigualdad y en la feminización de la pobreza. Existen estudios que van más allá y concluyen que la mayoría de mujeres prostituidas fueron, también, víctimas de abusos sexuales en su niñez o adolescencia. En los países donde se han puesto en marcha medidas encaminadas a la regulación se la incrementado exponencialmente el consumo, por lo que estadísticamente está demostrado que no sólo no frena la explotación sexual sino que la apuntala. Defiendo posiciones abolicionistas y, en materia legislativa, me identifico con la legislación sueca, que penaliza al proxeneta y al prostituidor, a la vez que dispone de planes específicos de atención integral y reinserción laboral de las mujeres prostituidas.

Las mujeres tienen complicado desarrollarse por el hecho de serlo, mucho más las del mundo rural, las inmigrantes o aquellas que sufren discapacidad…

En el segundo semestre de 2016 comenzamos la elaboración de la Ley para la Igualdad de Mujeres y Hombres en Aragón. Una ley que se elaboró a través de un proceso de participación ciudadana que recibió 730 aportaciones de instituciones y tejido social, sindical y empresarial. Una de las grandes novedades de esta ley es el reconocimiento al principio de interseccionalidad, al hecho de que hay mujeres que sufren múltiples discriminaciones, no sólo por el hecho de ser mujeres sino porque acarrean otras realidades que las sitúan en una situación más vulnerable a sufrir desigualdad, como las mujeres con discapacidad, las mujeres gitanas, las mujeres del medio rural, las mujeres inmigrantes o refugiadas etc.

Al principio de la entrevista hablaba, también, del reconocimiento y respeto a la diversidad de mujeres que existen en nuestra sociedad y a la obligatoriedad por parte de las Administraciones Públicas de dar respuesta a todas ellas desde la igualdad de oportunidades. El Gobierno de Aragón dispone de planes específicos para todas ellas, en concreto para abordar las diferentes desigualdades que afectan a las mujeres del medio rural el IAM está trabajando directamente con el Departamento de Desarrollo Rural en una mesa de trabajo donde abordaremos estas cuestiones y otras que les afectan directamente a las mujeres rurales como la Ley de Titularidad Compartida o la presencia equilibrada de mujeres y hombres en todos los órganos de decisión del medio rural.

Hace tan solo unos meses se cumplían diez años de la Ley Contra la Violencia de Género aprobada durante el Gobierno de Zapatero, sin embargo, la cifra de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas no disminuye ¿Qué se ha hecho mal?

Si le parece bien reformularía la pregunta y no la enfocaría tanto en el qué se ha hecho mal sino en el qué falta por hacerse. En primer lugar poner en valor la Ley de 2004, una de las primeras leyes en materia de violencia de género y una ley que ha sido premiada por importantes organismos internacionales como la ONU, y cuya contribución no ha sido sólo articular una red de recursos de atención integral y protección a mujeres que sufren violencia o legislar medidas punitivas contra los maltratadores y agresores, sino que sirvió para visibilizar una realidad que durante mucho tiempo había permanecido en el ámbito de lo privado. Que el lema del Feminismo de Segunda Ola fuese “Lo personal es político” no es casual y, entre otras cosas, reivindicaba que las desigualdades y violencias que sufren las mujeres ni son un asunto entre visillos ni deben abordarse desde lo privado.

En primer lugar diré que la ley no está terminada de desarrollarse, lo que supone la primera dificultad en su implementación. En los últimos 5 años hemos sufrido un retroceso considerable, no sólo en recortes económicos, sino en ausencia de planes de prevención. Así mismo, la Ley de Igualdad, aprobada en 2007, actualmente no tiene dotación presupuestaria. Si la violencia de género es la máxima expresión de la desigualdad, fomentar la igualdad es la mejor forma de prevenirla.

Desde el Gobierno de Aragón, en la Conferencia de Comunidades Autónomas celebrada el pasado 9 de marzo en el Senado, solicitamos mayor y mejor dotación presupuestaria para las CCAA. Actualmente en Aragón el Gobierno autonómico costea, con recursos propios, el 74% de los recursos de atención integral a mujeres que sufren violencia y a sus hijos e hijas, mientras que el Ministerio sólo aporta el 26%. En el pasado ejercicio presupuestario el Gobierno de Aragón incrementó, en tan sólo un año, un 22% el presupuesto destinado a la red de recursos de atención integral a víctimas de violencia y a sus hijos e hijas porque para prevenir y erradicar la violencia de género es fundamental destinar recursos.

En esta conferencia también solicitamos al Gobierno de España reforzar la coordinación, y eso pasa esencialmente porque las administraciones locales tengan competencia en materia de igualdad y violencias de género, que la Reforma Local quería eliminarles. Los ayuntamientos son la puerta de entrada de la ciudadanía a los recursos y servicios y es fundamental que tengan estas competencias, sobre todo en el medio rural. También solicitamos reforzar la protección, y eso pasa por restañar las dificultades surgidas del recorte de los últimos tiempos en efectivos policiales. Pedimos, también, un Plan Nacional de Prevención y la retirada del régimen de visitas a los agresores y maltratadores con sentencia firme. Un maltratador jamás podrá ser un buen padre. Finalmente instamos al Gobierno de España a poner en marcha una ley contra la trata y explotación sexual de mujeres y niñas y una línea presupuestaria para atender las violencias sexuales.

En este momento en el Congreso hay creada una Subcomisión para el Pacto de Estado social, institucional y político contra las violencias de género, que se acompañará de una Comisión de Seguimiento de dicho pacto, en el marco del Congreso, cuyos resultados esperamos sean satisfactorios y garantistas para las mujeres. En Aragón llevamos mucho tiempo pidiendo que las violencias de género se aborden como una cuestión de Estado y nos congratula que se esté realizando este trabajo en el Congreso.

Imagine que en estos momentos está leyendo la entrevista una víctima de violencia de género ¿Qué consejos le daría?

Le diría que no está sola y que el IAM, y yo en primera persona, estamos para ayudarla en todo lo que necesite. También que el Gobierno de Aragón tiene un compromiso absoluto con la prevención y erradicación de las violencias de género, que son el problema más grave que tenemos como sociedad, y que no vamos a escatimar ni recursos económicos ni recursos humanos para acabar con ella.

Además de atender a las mujeres maltratadas, el IAM realiza una labor mucho más amplia…

El IAM dispone de una red de recursos de atención integral a mujeres víctimas de violencia y a sus hijos e hijas. Así mismo, disponemos de una línea de trabajo específica en materia de igualdad, con recursos especializados como las asesorías laboral y empresarial, que ayudan a mujeres en una situación de empleabilidad compleja.

¿Qué les diría a quienes consideran innecesaria la discriminación positiva?

En el Mayo francés de 1968 decían que no puede volver a dormir tranquilo/a quien un día abrió los ojos. Nuria Varela siempre insiste en la necesidad de ponernos las gafas violetas y hacer una revisión a los parámetros patriarcales que rigen nuestras sociedades. Les pediría, no sólo que abriesen los ojos y viesen las profundas brechas y desigualdades que siguen existiendo en nuestras sociedades, sino también que hiciesen un ejercicio de generosidad, renunciasen a parte de sus privilegios y entiendan que una sociedad más igualitaria es una sociedad mejor para las mujeres y para los hombres porque redunda en una mayor y mejor calidad de vida.

¿Cuál sería su balance al frente del IAM durante casi dos años?

El balance es positivo. Hemos vuelto a situar las políticas de igualdad y el feminismo en el centro de las políticas públicas. Hemos conseguido transversalizarlas y desde todos los departamentos del Gobierno de Aragón se han puesto en marcha medidas encaminadas a combatir la desigualdad de género. No obstante, somos conscientes de que queda mucho camino por recorrer para conseguir la igualdad plena y real entre mujeres y hombres. Por ello nuestro compromiso de seguir trabajando en esta línea es firme.

One thought on ““Hemos vuelto a situar las políticas de igualdad y el feminismo en el centro de las políticas públicas.””

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *