Entrevista a Carlos Hipólito y Natalia Millán

No sé si llamarte Carlos Hipólito o Carlos Alcantara…(*)

Carlos Hipólito: Mejor llámame lo primero (risas) si no debería ponerse otra entonación y decirte: «Allá por 1986…» Ninguno de los que hacemos Cuéntame, pensábamos que duraría tanto la serie, llevamos dieciséis años, está obteniendo buenos datos de audiencia y de momento hay firmada una temporada más. Es posible que lleguemos al 2017 (ironiza)

[* Carlos Alcántara, más conocido como Carlitos es un personaje de ficción de la serie española Cuéntame, interpretado por el actor Ricardo Gómez. La voz en off que hace del Carlos adulto es interpretada por Carlos Hipólito]

¿Cómo recordáis vuestros inicios profesionales?

C.H.: Con muchísimo agradecimiento a la gente que me ayudó, a maestros como José Carlos Plaza, Miguel Narros… Todavía queda mucho en mí, de aquel chaval que empezaba a trabajar en los escenarios con veinte años.

Natalia Millán: Tengo un poquito de canas (sonríe) pero queda mucho, con la edad sabes más y eso tiene su lado positivo, aunque a veces el saber más también te produce desencanto. Siempre te queda el niño que llevas dentro.

Carlos, has participado en series como Médico de familia, Desaparecida, en Cuéntame eres la voz del protagonista cuando es adulto… y Natalia, te llegó la popularidad encarnando a Julia, en El Súper ¿Con qué papel os quedáis?

Teatro Principal de Zaragoza: sábado 29 de abril a las 20.30 y domingo 30 a las 18.30.

C.H.: Me encantó el papel protagonizado en Vis a vis, pero probablemente el personaje que interpretaba en Desaparecida sea al que más cariño le tenga y más alegrías profesionales me ha dado.

N.M.: Empecé a trabajar a mediados de los ochenta, pero mi primer papel importante en televisión fue en El Súper, en 1996. A mí las cámaras no me gustaban nada, lo acepté el trabajo porque había sido madre dos años antes y la bohemia es muy bonita, pero necesitaba ser practica. Fue la primera serie diaria a nivel nacional, casi cuatro años, aprendí muchísimo gracias a actores de gran solera.

¿Tenéis nuevos proyectos a la vista?

C.H.: En octubre ambos estrenamos en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid un gran musical: Billy Elliot, tras seis años en Inglaterra. Natalia hará de maestra de baile y yo de padre de Billy, un reparto dirigido por David Serrano. Un espectáculo complicadísimo escenicamente que no se podrá llevar de gira, también porque trabajan muchos niños.

N.M.: Nos apetecía mucho hacer juntos un musical. Estamos muy felices.

En ocasiones se tienen prejuicios que escondemos tras una máscara, la mentira. ¿Qué habéis querido trasmitir en esta obra de teatro?

C.H.: Bueno, yo creo que lo que se trasmite es que cada pareja es un mundo, un mundo de acuerdos privados y que ciertas parejas necesitan mucha necesidad y otras prefieren menos. El autor no moraliza, no dice lo que hay que hace. Cada persona tiene que elegir su manera de relacionarse. Desde mi punto de vista personal, las mentiras que son una deslealtad no son permisibles ni tolerables y una pareja debe basarse en la confianza mutua. Por eso creo que no es necesario saberlo todo del otro, pero lo que sí creo que es necesario es saber que lo que sabes del otro no te va a hacer daño. Si consigues eso, la pareja esta salvada.

No es necesario estar todo el rato diciendo lo que pasa, lo que se piensa… la pareja es un conjunto de dos individuos que tienen sus parcelas privadas.

N.M: Al estar haciendo esta función y pensando en el asunto, te das cuenta en la cantidad de veces que mentimos. Es un mecanismo de supervivencia. Me acuerdo una anécdota con mi hija cuando era pequeña, que yo me estaba pintando y me preguntó por qué lo hacía, le dije que era por estar guapa y me contesto que era mentira. Nos disfrazamos, mentimos todo el rato. El ponerse colorado es un mecanismo primitivo del ser humano para asustar al otro, así que hasta eso es mentira. Antes de hacer la obra creía que era muy sincera, y ahora me doy cuenta de que miento mucho. Algunas mentiras son educadas, porque si no puedes ser un grosero.

C.H: Sí, porque esta gente que dice: yo soy muy sincero… Yo cuando oigo eso, me pongo a temblar. Porque esta viene con el hacha para darme.

N.M: No tienen ninguna utilidad. En términos de lealtad, tenemos que replantearnos hasta dónde puede llegar la verdad y la mentira. La pareja es un acuerdo entre dos personas con unas reglas de juego, si las aceptas las tienes que aceptar. Si no se cumple, sí que no estoy de acuerdo con esa mentira. Pero solo sé que no sé nada.

En esta obra le dan mucha importancia a los sentimientos y a las decisiones. ¿Qué valor le dan a la lealtad vuestros personajes?

N.M: Pues yo creo que un valor distinto, si se trata de la lealtad del otro o la propia

C. H: Los personajes son humanos en el sentido en que son muy frágiles. No son de una coherencia absoluta, y muchas veces lo que opinan del otro, cuando se enfrentan a sí mismos, cambian, por lo que actúan con un poco de trampa. El juego entre las verdades y las mentiras confunde al espectador. No sabes si lo que dicen los personajes son verdad o mentiras.

N.M: Yo con esta obra ya no sé si quiero saber algún tipo de infidelidad de alguna amiga.

C.H y N.M: Muchas gracias.

Entrevista realizada por Ana Calvo y Samuel Riad

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