Entrevista a Borja Sémper: “Está sucediendo en Cataluña buena parte de lo que sucedió en Euskadi”

PP Guipuzcoa

Borja Sémper nació en la localidad guipuzcoana de Irún el 10 de enero de 1976. Licenciado en Derecho por la Universidad del País Vasco, comenzó a militar en las Nuevas Generaciones de Guipúzcoa a los diecisiete años. En las elecciones municipales de 1995 se incorpora como concejal del ayuntamiento de Irún y cuatro años más tarde se presentó como candidato del PP a la alcaldía del municipio, logrando ser primer teniente de alcalde tras el acuerdo de gobierno entre socialistas y populares.

En las elecciones municipales de 2003 volvió a ser candidato a alcalde, dos años más tarde volvió a ser primer teniente de alcalde tras retomarse el acuerdo de gobierno PSE-PP después de que los socialistas gobernaran en solitario la primera parte de la legislatura con el apoyo del PNV. En 2008 es nombrado secretario general del PP de Guipúzcoa y un año más tarde Presidente, cargo que le obligó a abandonar el acta de concejal en su localidad natal. En las dos últimas elecciones generales ha concurrido como cabeza de lista del PP por Guipúzcoa, sin lograr escaño. Desde 2013 es Portavoz del Grupo Popular en el Parlamento vasco. En los últimos años se ha convertido en uno de los dirigentes más mediáticos del Partido Popular debido a su carácter cercano, moderno, un tanto desenfadado.

Entre el ajetreo de los últimos días, debido a su participación en los homenajes a Miguel Ángel Blanco, ha sacado un hueco en su agenda para conversar con EL ROTATIVO y con Micrófono abierto (podrán escuchar la entrevista en La Ocho Zaragoza mañana por la noche) para recordar la figura del concejal de Ermua y analizar diversas cuestiones relacionadas de la actualidad política española.

¿Cómo recuerdas aquellas cuarenta y ocho horas en las que estuvo todo el país en vilo?

Las recuerdo, como todo el mundo, con el desgarro que supuso, con la conmoción que generó a cualquiera que tenga un mínimo de entrañas y luego en el plano personal lo recuerdo como una situación de angustia. Yo conocí a Miguel Ángel Blanco aquellos días, estuve en Ermua aquellas cuarenta y ocho horas y fue un momento extraordinariamente duro, con esperanza y después llegó el jarro de agua fría. Mi recuerdo de aquel episodio es amargo y a la vez esperanzado por lo que fuimos capaces de hacer después.

En aquel momento tenías alrededor de veinte años, por lo tanto, llevabas poco tiempo en política. ¿Te identificabas con el perfil de Miguel Ángel Blanco?

Nos habían advertido de que ETA planificaba atentados indiscriminados contra concejales. Cuando tu tienes veinte años no puedes creer que alguien quiera matarte, sabíamos que ETA era una organización terrorista cruel y que era capaz de cometer las mayores atrocidades, pero en un tu cerebro hay algo que te impide creer que te puedan llegar a matar. Cuando se consuma el secuestro de Miguel Ángel y nos enteramos de que el secuestro es un asesinato en diferido, la sensación de miedo se hace mucho más real, perdimos la juventud, la inocencia. Teníamos la sensación de hacer política casi de una forma épica y revolucionaria porque queríamos contribuir de alguna manera a acabar con ETA. El asesinato de Miguel Ángel Blanco nos hizo perder la ingenuidad y nos reafirmó en nuestro compromiso.

¿Cómo un chico tan joven y en aquellas circunstancias decide dar el paso y militar en el Partido Popular?

Yo con quince años presencié el asesinato de ETA a un policía nacional en Irún, aquello me marcó mucho. Yo no entendía como era posible que alguien se acercara a otro ser humano y le pegara un tiro en la nuca. Yo no me sentía nacionalista y no entendía porque se perseguía a la gente que se sentía española. También estábamos muy marcados por la figura de Gregorio Ordoñez, un hombre muy necesario, valiente y decía que había que tratar igual a cada ciudadano votase a quien votase, aunque fuese a Herri Batasuna. A mi me deslumbraba esa manera de entender la política, por eso y por la rebeldía de la juventud decidí acercarme al PP. En mi casa no tenía antecedentes de nadie que se hubiera dedicado a la política. Muchos de mis compañeros de instituto decidieron participar en movimientos pacifistas, pero en mi caso la forma de canalizar las ganas de hacer algo para acabar con esta injusticia en Euskadi fue afiliándome al Partido Popular.

¿Marcó un antes y un después para ETA el asesinato de Miguel Ángel Blanco?

Sí, supuso el principio del fin de ETA porque supuso la perdida de miedo de la población vasca. Con ETA hemos acabado por el acierto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, por la colaboración internacional, por la acción de la justicia y también porque la sociedad vasca empezó a perder el miedo. El asesinato de Miguel Ángel Blanco provocó tanto dolor e indignación que parte de la población dejó de tener miedo a alzar la voz.

¿Continúa presente el terrorismo en algunos sectores de la sociedad vasca, aunque hayan abandonado las armas?

Cuarenta años de sangre han generado dolor, pero sobre todo han sembrado odio. Hay una parte de la sociedad vasca de mi generación que creció pensando que estaba justificado que a gente como a mi nos mataran, gente que justificaba política y socialmente el asesinato. Quien odia de esa manera no se convierte en demócrata y tolerante de la noche a la mañana. Hemos acabado con las pistolas, con las bombas y con la sangre, ahora nos queda acabar con el odio. Es importante que en el País Vasco pasemos de la apología del terrorismo a la apología de la democracia, es el principal reto que tenemos los políticos en Euskadi. Donde antes se propagó el odio al discrepante, ahora se propague la tolerancia y la verdad. Lo más importante no es que alguien se sienta derrotado, aunque creo que a ETA y al totalitarismo hay que derrotarlos, sino porque queremos construir una sociedad vasca inmunizada frente al terror y para eso tenemos que ser capaces de acabar con el odio. Chavales de mi edad justificaban y aplaudían el asesinato de Miguel Ángel Blanco.

¿Te preocupa que determinados grupos políticos se nieguen a homenajear a Miguel Ángel Blanco en algunas localidades?

Me produce mucha tristeza y cierto miedo. Tristeza porque es como si no hubiéramos aprendido nada, que frente al terror no hay espacios grises, no hay justificación posible, no hay relativismo. Yo creo que alguien de Podemos y alguien del Partido Popular deberíamos estar juntos en la condena de ETA y en el recuerdo a Miguel Ángel Blanco. Me produce mucha tristeza cuando veo que algún dirigente de Podemos se aleja de esa posición y me preocupa también porque si la política no sirve para rechazar los comportamientos extremistas y violentos, corremos el riesgo de que en el futuro nos ocurra lo mismo. Una formación política como Podemos, de ámbito nacional, integrada en su mayoría por gente joven, tiene una responsabilidad también para que desde el relato de la democracia y el entendimiento nos inmunicemos y garanticemos que nunca nadie en el futuro defienda una idea política que se tome con la bomba.

¿Crees que la situación en Cataluña podría acabar en violencia?

Confío en que la sociedad catalana levante un muro de contención frente a la radicalidad. Es verdad que la política en Cataluña está generando enfrentamiento en la sociedad y buena parte de lo que sucede en Cataluña, sucedió en Euskadi, familias que se dejan de hablar, amigos que se enfrentan por la política, una radicalidad en las calles, gente que tiene miedo a decir que es del Partido Popular, de Ciudadanos o del Partido Socialista o que duda de la conveniencia y de la legalidad de un referéndum. Esa agresividad deben vigilarla muy bien para que no se convierta en violencia, si llegan a ese punto luego no hay quien lo pare. Los catalanes deben estar alerta ante posibles brotes de violencia entre ciudadanos. Ahí la responsabilidad fundamental es de los políticos independentistas, irresponsablemente han generado en la sociedad catalana un clima de crispación política y la política debe servir para generar serenidad.

¿A quién atribuyes la derrota del terrorismo?

Fundamentalmente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de una manera ejemplar fueron desmantelando las cúpulas de ETA hasta conseguir que aceptaran su derrota y gracias a la ley de partidos que se aprobó con un gran consenso en el Congreso de los Diputados. La ilegalización de Herri Batasuna les obligó a cambiar, por supuesto, el éxito también corresponde a la sociedad vasca. Si me tuviese que quedar con un responsable máximo diría las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, especialmente la Guardia Civil.

¿Fue clave la legalización de Bildu para derrotar aún más el terrorismo etarra?

Eso vino después. Lo que fue clave es la ilegalización, el momento en el que Herri Batasuna se da cuenta de que su ilegalización solo consigue que se queden fuera de las instituciones, que la acción terrorista no consigue doblegar al Estado, eso les obliga a replantearse su estrategia. No cambiaron su actitud por una cuestión ética o moral, sino por necesidad. Posteriormente eso les lleva a aprobar unos estatutos conforme a la ley y eso les permite ser legalizados por el Tribunal Constitucional. Se han dado cuenta de que están mucho más cómodos pisando moqueta en las instituciones que pegando tiros. Se podían haber dado cuenta hace mucho tiempo para evitar tanto daño.

¿Se ha utilizado la figura de Miguel Ángel Blanco?

Yo creo que su figura es un patrimonio de todos los españoles, creo que con su figura y su sacrificio se puede sentir identificado desde un votante de Podemos hasta uno del Partido Popular pasando por el resto de formaciones políticas. La figura de Miguel Ángel Blanco representa tanto para los españoles que nadie podrá patrimonializarlo. Es verdad que no se puede negar que fue concejal del Partido Popular, es lógico que sus compañeros le recordemos de una manera especial sobre todo los que tuvimos la oportunidad de conocerle. Eso no es utilización política, sino un homenaje y un reconocimiento que todo el mundo debe entender como lógico. Ahora bien, yo también defiendo que Miguel Ángel Blanco es patrimonio de todos, su memoria y sacrificio es patrimonio de todos los españoles.

¿Con qué te quedas de los homenajes a Miguel Ángel Blanco?

Son homenajes donde su figura, su ejemplo han sido los protagonistas. Este tipo de homenajes deben estar alejados de cualquier mensaje partidista y en los que cualquiera se pueda sentir representado. Si no hacemos de su figura y de su recuerdo un motivo de enfrentamiento, eso será bueno para el conjunto de los españoles. En España no estamos sobrados de símbolos que nos unan a todos, menos en los últimos tiempos. Necesitamos símbolos positivos que demuestren que los españoles fuimos capaces de salir a la calle a defender la democracia y la libertad. Tras su asesinato la indignación se convirtió en valentía y en unidad de todos los demócratas frente al terror. En aquel momento el terror se llamaba ETA, hoy se llama yihadismo y mañana puede llamarse de otra manera, por eso es tan importante, tenga el apellido que tenga, que todos estemos unidos.

Samuel Riad

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