En el punto de mira de la Unión Europea

El Frente Nacional y En Marche! Encabezan la intención de voto

El bipartidismo también se tambalea bajo la Torre Eiffel. Los dos partidos tradicionales, el Partido Socialista (PS), con su candidato Benoît Hamon; y el partido de Los Republicanos, liderado por François Fillon; pierden posiciones frente a tres partidos que rompen el escenario político. En la extrema derecha se sitúa Marine Le Pen encabezando el Frente Nacional, Emmanuel Macron ha ocupado el vacío que había en el centro con En Marche! Y a la izquierda del Partido Socialista, Jean-Luc Mélenchon lidera Francia Insumisa.

Once son los candidatos a las elecciones francesas. La primera vuelta tendrá lugar el 23 de abril, y los resultados determinarán los dos candidatos que se enfrentarán en la segunda vuelta el 7 de mayo. De la segunda vuelta saldrá el candidato que sustituirá a François Hollande en el Elíseo.

Las encuestas situaban a Marine Le Pen a la cabeza junto con Macron. Sin embargo, han apuntado que la distancia inicial de ambos con Mélenchon y Fillon se reduce progresivamente llegando a dibujar un empate técnico entre los cuatro.

Este escenario nos presenta un Partido Socialista en descenso y en crisis. François Hollande anunció en diciembre que no se presentaría a la reelección para conseguir su segundo mandato. Es el primer presidente de la V República de Francia que renuncia a la reelección, lo que conllevó la celebración de unas primaria en el Partido Socialista para elegir a su candidato. Las primarias socialistas fueron el puro reflejo de la crisis del partido. La baja participación demostró la desmotivación de la militancia, lo que les llevó a querer hinchar las cifras. Como última consecuencia los resultados de las votaciones resultaron falseados.

Las políticas y el liderazgo de François Hollande han generado un gran descontento entre sus votantes. El viraje de Hollande hacia la izquierda-liberal y su apoyo a Macron han causado que parte del voto socialista se haya movido a la izquierda y haya sido acogido en el partido de Mélenchon, Francia Insumisa.

¿Por qué ha conectado Francia Insumisa con este descontento? Mélenchon abandonó en 2008 el Partido Socialista al observar su deriva derechista y sus políticas de austeridad. El candidato tiene por bandera la lucha contra la élite que ha heredado las Cortes de Versailles y, devolver Francia a aquellos que lucharon contra el Antiguo Régimen. Sus mítines son multitudinarios, sólo en Marsella, acudieron 70.000 personas. Incorpora novedades tecnológicas, como hologramas para poder hacer un mitin en varias ciudades a la vez.

En el debate que mantuvieron los once candidatos a la presidencia, Mélenchon fue el ganador para la audiencia, su oratoria conecta con el pueblo galo. Defiende que Francia insumisa no quiere unir a los partidos de izquierda sino unir al pueblo. Además, integran en su programa consignas ecologistas y feministas.

En el otro extremo ideológico, el Frente Nacional ha conseguido un gran ascenso y presencia. Desde hace 35 años, este partido político había sido un grupúsculo marginal  de la ultra derecha. La pregunta está clara, ¿cómo han conseguido este auge?

Las etiquetas asociadas tradicionalmente al partido son una las causas principales del rechazo generalizado que mostraban los franceses. Para comenzar el proceso de “desdiabolización”, Le Pen enfocó su discurso hacia otros términos. Desmarcó a su partido del debate ideológico situándolo fuera de la izquierda pero también de la derecha. Centró la atención en la distinción entre los patriotas y  los mundialistas. Para conseguir dejar atrás el lastre que arrastraba el Frente Nacional Le Pen decidió expulsar del partido a su fundador, y padre de la misma, Jean-Marie Le Pen. Fue un ex paracaidista con pedigrí de torturador en Argelia, antisemita y nostálgico del régimen del Mariscal Petain y de la “Argelia francesa” antigua enemiga del General de Gaulle.

El discurso de Marine Le Pen está lleno de tintes nacionalistas y xenófobos, clásicos de la extrema derecha. Sus propuestas son radicales y, según asegura en sus mítines, son para el pueblo.

Parte de los votantes que se han decantado por Le Pen sostienen que no están a favor del Frente Nacional pero que sí están en contra de los partidos tradicionales. El descontento generalizado por el stablishment también ha favorecido a una candidata radical en Francia, reflejo de la situación política que protagonizó Trump en Estados Unidos.

Otra de las causas del desplazamiento de votantes dentro de la derecha es el caso de corrupción que ha puesto en el punto de mira a François Fillon y ha eclipsado los escándalos de Le Pen.

Desde febrero, Los Republicanos intentan levantar cabeza tras el escándalo que ha marcado un punto de inflexión en su campaña. Fillon ha sido acusado de pagar 900.00 euros a su esposa, Penelope, y 84.000 a sus hijos, por su supuesto trabajo como asistentes parlamentarios. La Fiscalía Nacional Financiera ha decidido judicializar el caso ya que ve indicios suficientes de delito. Fillon aseguró que si resultaba imputado renunciaría a ser el candidato del partido para las elecciones presidenciales. Sin embargo, ha terminado ratificando esta declaración y ha anunciado que no dimitirá en ningún caso y que se remitía “al veredicto de las urnas”.

Estas elecciones marcarán el futuro político de Francia. Mientras los partidos tradicionales pierden posiciones, nuevos partidos o minoritarios ocupan su lugar entre la población gala. Tras el resultado, tendrán que decidir qué coaliciones quieren formas, con quién y con qué motivo. En regiones en las que ganó Frente Nacional, la experiencia ha demostrado que los partidos se han unido en diversas coaliciones para evitar que gobierne.

El desgastado y denostado bipartidismo parece quebrarse a lo largo de Europa. De la mano de este hecho, el ascenso de los partidos nacionalistas es otra realidad. La Unión Europea tiembla ante la posibilidad de que más países sigan el ejemplo de Reino Unido y decidan salirse de la misma. Pero también teme a los partidos de izquierda que quieren romper con sus imposiciones, como en su día mostró Tsipras liderando Syriza.

Sofía Fondevilla

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